Muy a menudo escuchamos la importancia de las metas, en una ocasión un colega me cuestionó ¿sabes las diferencias y similitudes  entre la religión católica y la judía? “No”, contesté, las dos dicen que amarás a Dios y a tu prójimo como a ti mismo, y todo lo demás son meros comentarios. Pues bien, hablando del éxito empresarial y personal, el  ingrediente para alcanzarlo son las metas, todo lo demás, tal y como sucede en el ejemplo citado sobre las religiones, son también meros  comentarios.

El poder de las metas

Las metas nos permiten salir de nuestra zona de confort, las  metas escritas  nos permiten conectar al subconsciente con el consciente, las metas crean momentum, las metas enfocan y despejan nuestro camino cuando tenemos claro  el rumbo a seguir. Sin embargo, nunca nos enseñan en la escuela a plantearlas y  redactarlas, ahora imagínese usted como líder de su empresa o de un grupo sin saber  dónde se dirige, simplemente no tiene metas claras, entonces la pregunta es ¿cómo llegará a su destino?

La mayoría de las veces me encuentro con personas que están llenas de buenos deseos más que metas claras, en ocasiones me dicen lo que quieren es tener más ingresos, o mayores ventas o incrementar sus utilidades, sin embargo el querer es sólo una intención y un buen deseo; otros más me dicen que buscarán la forma de lograrlo.

Sin embargo hay varios errores que se están cometiendo a estás alturas, número uno, una meta debe ser clara, específica, medible y alcanzable  en un tiempo determinado, pero una vez que se tiene esto; la segunda parte se refiere a realmente comprometerse a lograrlo, eso es, comprometerse a lograrlo. La palabra comprometerse significa que no existe la negociación en si se alcanzarán o no las metas, no son negociables si se han definido ya. Usted debe creer en sí mismo y en luchar para lograr lo que se ha comprometido de verdad.

Ahora bien, pasemos al segundo punto: el equipo, ¿qué pasa con los equipos de trabajo?, ¿deben tener una meta, o cada persona o departamento deberá tener las suyas?, primero recuerde que el tener a todos enfocados en una meta común es una de las formas más poderosas de crear sinergia, pero lo que ocurre muy  a menudo es que  las metas son fijadas por  la alta dirección o el dueño de la empresa, y en ocasiones existen  más de tres metas que se quieren  lograr. Con frecuencia son los empleados quienes las sugieren pensando en  un liderazgo participativo, en fin, ¿cuál es entonces la manera correcta de establecer las metas?, ¿cuántas metas deben fijarse en una organización? La forma correcta es de arriba hacia abajo, donde el líder establece las prioridades, y de abajo hacia arriba, donde el equipo participa con una lluvia de ideas para establecerlas de una mejor manera. Recuerde que si no hay involucramiento, no existirá el compromiso del equipo y será muy complicado que éstas se lleven a cabo.

Por otro lado, los estudios demuestran que las empresas que tienen de 1 a 3 metas, cumplirán de 1 a 3 metas, las que tienen entre 4 y 11 metas, cumplirán 1 o 2 máximo y las que tienen más de 12, no cumplirán absolutamente ninguna. Por lo tanto es realmente imprescindible definir y estar claro entre las metas muy importantes y las metas crucialmente importantes. Es fundamental que el líder conozca su punto de partida y tenga mucha claridad sobre lo que quiere lograr realmente, para ello  dejo 3 preguntas que realmente deberá responder como dueño de una empresa:

1.- ¿Qué tan grande quiere de verdad ser?
2.- ¿Qué tan pronto quiere llegar ahí?
3.- ¿Qué compromiso REALMENTE establecerá  consigo mismo en lograrlo?

Por último recuerde que una meta debe ser retadora, en el mejor de los casos, puede no estar seguro de cómo lograr alcanzarla al momento  de establecerla por escrito, debe tener cuidado en que no  se convierta en una tarea más por hacer, no subestime el valor y la importancia de ponerla por escrito. Tenga en consideración el estudio realizado en la Universidad de Yale en 1953, cuando a los graduados se les pregunto si tenían metas y sólo el 3 por ciento tenía algo escrito, y 20 años después, cuando se miró cuánto valía financieramente cada persona, resultó que ese 3 por ciento, tenía un mayor valor que todo el 97 por ciento restante de la generación. Así que en una escala de 1-10, ¿cómo calificaría el poder de sus metas para su equipo? Y en la misma escala, ¿cómo calificaría usted lo bien que les ha comunicado dichas metas?

*Arturo Chávez es director de Business Coach Firm

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