• Para que la MIPYME mexicana se internacionalice se requiere de la intervención directa y permanente del Estado vía programas con visión de largo plazo con la participación y en consulta continua con el sector productivo a quien se pretende apoyar.

Luz María de la Mora Sánchez

Dra. Luz María de la Mora Sánchez
Dra. Luz María de la Mora Sánchez

Un tema polémico es cómo aprovechar más la red de tratados de libre comercio (TLCs) y acuerdos de complementación económica (ACEs) negociados por México desde los años con 90. Hoy 95% de las exportaciones mexicanas se destinan a 10 mercados con los que México ha negociado condiciones preferenciales. A pesar de estas oportunidades comerciales, los beneficios para la economía han sido limitados.

México presenta una gran concentración entre los actores que participan en las corrientes del comercio internacional. Hoy más de 90% de las exportaciones mexicanas la realizan alrededor de 300 grandes empresas y alrededor de 3,500 empresas maquiladoras que muestran un importante patrón de comercio intra-industria e intra-firma. Esta cifra es marginal si se compara con las 4 millones de unidades productivas de las cuales más de 99% son micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) que generan alrededor de 72% del empleo y 52% del PIB. La participación de empresas mexicanas en el comercio exterior es mínima y su vinculación con el mercado global vía cadenas productivas es muy limitada lo que minimiza los beneficios de la exportación para la economía en su conjunto. Si queremos aprovechar más la red de TLCs y ACEs es vital que más MIPYMES se internacionalicen como exportadoras o como proveedoras en cadenas de valor incorporadas a empresas que exportan directamente.

¿Por qué esta baja participación en el comercio exterior? Existen numerosos obstáculos y deficiencias que enfrentan las MIPYMES mexicanas para ello: el alto grado de informalidad, limitado acceso a financiamiento, baja capacitación de recursos humanos, poca inversión en tecnología, limitado acceso a tecnologías de información y comunicación (TICs) e incapacidad para establecer vínculos a canales de distribución y comercialización en el exterior, por mencionar los más comunes.

Para que México le saque más jugo a sus TLCs y ACEs es vital que más MIPYMES se internacionalicen, lo que no sucede de manera inercial. Estas requieren de apoyos para incursionar y convertirse en actores en el comercio internacional. México ha desarrollado e implementado políticas de apoyo para la internacionalización de las MIPYMEs (por ejemplo el Fondo PYME), a través de una serie de instrumentos orientados sobre todo a la capacitación en una diversidad de áreas –mejora de la productividad y competitividad de productos y servicios; fortalecimiento de procesos de innovación; entrenamiento de personal; desarrollo de estrategias de comercialización; administración o uso de TICs. Pero hasta hoy la evidencia muestra que los programas gubernamentales han sido insuficientes pues si bien la capacitación es necesaria no es suficiente para participar en el mercado global.

¿Entonces qué hacer? Para que la MIPYME mexicana se internacionalice se requiere de la intervención directa y permanente del Estado vía programas con visión de largo plazo con la participación y en consulta continua con el sector productivo a quien se pretende apoyar. El reto, sin duda, está en establecer programas que establezcan la conexión entre el producto o servicio generado y los clientes ya sean en México o en el exterior para lo cual hay que tener en cuenta, al menos, lo siguiente:

  • Contar con criterios claros de selección que definan qué tipo de MIPYMES recibirán apoyos.
  • Asegurar que los programas de internacionalización de MIPYMES además de capacitación y financiamiento ofrezcan formas de vincularlas de manera efectiva con clientes en el exterior o vinculados a los mercados internacionales.
  • Garantizar transparencia y rendición de cuentas vía un monitoreo puntual del avance e impacto de los programas sobre el desarrollo de las MIPYMES en su proceso de internacionalización.
  • Evaluar resultados a partir de la definición de objetivos claros y el establecimiento de indicadores medibles para saber qué funciona, y así asignar recursos a programas que demuestren ser efectivos.
  • Institucionalizar los programas en el largo plazo aislados de ciclos políticos.

Otros programas público-privados son la creación de redes de MIPYMES internacionalizadas que faciliten intercambiar información y reforzar las posibilidades de participar en el mercado global. Las redes sociales como Facebook o Twitter también son un instrumento para la mercadotecnia y publicidad de los productos y servicios de este tipo de empresas. En México, alrededor de 40% de MIPYMES están en alguna red social lo que ha fortalecido sus negocios.

La internacionalización de la MIPYME es una forma de aprovechar la red de TLCs y ACEs; el gasto público y los programas del Estado tendrían que privilegiar este objetivo que redundaría en mayores beneficios para las comunidades en donde ya operan.

Luz María de la Mora Sánchez es Doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Yale y directora de la consultoría LMMConsulting así como miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI).

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