Los ingleses que mezclan música electrónica con algo de rock, soul y rap. Viejos lobos de mar, padres del “Sonido Bristol”.

Cuando Massive Attack llegó al Auditorio Nacional en febrero pasado, demostró un par de cosas: que el género trip hop aún no caduca y que, a pesar de ser una agrupación extranjera –son ingleses, de Bristol??, se tomaron el tiempo para investigar el entorno social de México y crear mensajes de lucha social y esperanza.

Robert, 3D, Del Naja y Grant, Daddy G, Marshall no le dieron a la audiencia mexicana un concierto rebosante de sensiblería, pero sí le robaron unas cuantas lágrimas gracias a esos mensajes de conciencia social que, mezclados con una música profunda y honesta, expresaron de manera fehaciente que Reino Unido tiene los ojos puestos en México.

Tal vez por ello es que decidieron regresar a este país a principios de noviembre –ahora al Teatro Metropólitan?, además de continuar con la presentación de su último disco, el Heligoland.

Con tantas colaboraciones en su repertorio –desde Garbage y Madonna; Tracey Horn de Everything but the Girl; Elizabeth Fraser de Cocteau Twins; hasta Martina Topley-Bird y la estrella del dub jamaicano, Horace Andy?, era un misterio adivinar a quiénes traerían consigo los ingleses.

Martina Topley-Bird y Horace Andy fueron los elegidos –entre otros músicos? para acompañar a Massive Attack en sus conciertos, mismos que se distinguen por ser una mezcla perfecta de música electrónica, soul, rock y rap.

La esencia del par que da vida a Massive Attack viene directamente del arte. Antes de ser miembro de la agrupación, Del Naja era un reconocido graffitero y artista plástico, mientras que Marshall solía pinchar discos en clubes ingleses. El antecedente de Massive Attack fue un colectivo artístico llamado The Wild Bunch, proyecto en el que talentos como los de Del Naja, Marshall, Tricky y Shara Nelson confluyeron para, posteriormente, dar identidad a la agrupación.

Los ingleses irrumpieron en la escena de la música a principios de 1991 con el disco Blue lines, el cual hizo que todos los ojos se posaran en ellos y que incluso la prensa comenzara a definir su sonido con el nombre de trip hop o “Sonido Bristol”, un género de música electrónica downtempo mezclada con rap y soul.

Este disco tiene temas enormes, como “Unfinished sympathy” y “Safe from harm”, que en vivo son de los más potentes que tiene la banda.

Para el segundo álbum, Protection, los Massive echaron mano del director Michel Gondry (la cabeza detrás de videos como “Enjoy the silence” de Depeche Mode y películas como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos) para catapultar el éxito del disco a través del single “Protection”.

Sin embargo, fue hasta 1998 cuando Massive Attack creó uno de los mejores discos de la historia de la música, el Mezzanine: oscuro, depresivo, intenso, con temas tan sobresalientes como “Angel”, “Teardrop”, “Inertia creeps” y “Risingson”.

El Mezzanine demostró la maestría que Massive Attack tiene para crear atmósferas intensas y oscuras, por lo que no fue extraño que realizaran el soundtrack de la película Danny the dog, de Luc Besson, un filme que cuenta la historia de un hombre que fue educado como un perro y que, debido a un accidente, queda desamparado. En este disco, Massive Attack logró un trabajo oscuro con destellos de esperanza, un soundtrack que va de manera perfecta con la intención de la película.

Los Massive Attack recibieron el nuevo milenio en 2003 con un nuevo disco, el 100th window, el cual contó con la colaboración no sólo de Horace Andy –quien ya es como parte de la banda porque es el único que ha colaborado con los ingleses en todos los discos?, sino también de Sinead O’Connor.

El Collected –una compilación de sus éxitos? y el EP Splitting the atom completan la discografía de estos ingleses que se alzan como uno de los representantes de la música electrónica más finos y comprometidos con la sociedad a nivel mundial.

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