El arranque y el cierre perfecto

En esta entrega y para empezar el 2010 hablaremos de un vino que tiene su secreto en la mezcla: un caldo que es dulce, fuerte, complejo y con carácter. El oporto, el cual se extiende como un trago de arranque y cierre de una buena comida.


Aunque se atribuye a los Fenicios la introducción del vino en Portugal es durante la ocupación griega y romana cuando la vinicultura se desarrolló a escala comercial, y si las relaciones políticas entre Inglaterra y Francia no hubieran sido hostiles a lo largo de los últimos 500 años, el oporto podría no haber existido.

¿Por qué es único?

El oporto es un vino encabezado o fortificado, elaborado a partir de una cuidadosa selección de la uva del valle del Duero, al norte de Portugal, su carácter tan singular se debe a factores naturales como composición y perfil del suelo, condiciones climatológicas con influencia del atlántico y al propio proceso de vinificación, la clave, es el añadir al mosto una porción de alcohol vínico (brandy) de elevada graduación que interrumpe el proceso de fermentación e incrementa el contenido de alcohol y la concentración de azúcares lo que lo hace realmente único.

Entre los viticultores del Duero reza el famoso dicho “todos los vinos serían oporto…si pudieran” y es que muy pocos alcanzan la calidad de un oporto de cosecha mediana, y mucho menos de los exquisitos Vintage y Tawny.

El oporto se elabora vertiendo el vino, parcialmente fermentado, en un barril que contiene una cuarta parte de aguardiente, mientras que el vino contiene aun la mitad por lo menos del azúcar de su vidueño El aguardiente interrumpe la fermentación, de modo que la mezcla es a la vez fuerte y dulce. El vino necesita también la pigmentación de los hollejos para colorarse, y su tanino para conservarse. En los vinos normales, éstos son extraídos en el curso de la fermentación, pero puesto que en el oporto la fermentación es insólitamente breve ha de utilizarse otro sistema, que en el Duero es, tradicionalmente, la pisa que es un medio para macerar los hollejos en su zumo, con el fin de extraer todas sus esencias. Actualmente se hace de manera mecánica.

Los oportos sin añada

Son vinos de mezcla de hasta quince tipos de vino de diferentes años y que mediante cuidadosos trasiegos, oxidación y maduración en madera se obtiene finalmente su armonía y bouquet. Están listos para ser consumidos apenas embotellados y sus características no cambiarán significativamente en la botella en esta categoría están el Ruby, Vintage Character y Tawny (de 3 a 5 años). Los “Tawny” de 10, 20, 30 y más de 40 años son vinos de ensamblaje de diferentes añadas con la edad promedio que indica su nombre o etiqueta. Son envejecidos en roble y su fecha de embotellado se indica en la etiqueta o contraetiqueta. Sus aromas son más complejos, así como su madurez vigor, fuerza y refinamiento.

Los oporto con añada

Son los Vintage no tienen mezclas y después de dos años en roble continúan su envejecimiento en botella. En esta categoría se incluyen los denominados “Single Quinta Vintage” obtenidos a partir de la uva proveniente del viñedo o quinta que le da el nombre.

LBV (Late Bottled Vintage), vino que procede únicamente del año indicado en la etiqueta. Permanece 4 a 6 años en barricas de roble antes de ser embotellado, lo que lo hace mas ligero que un Vintage.

Colheita (Reserva). Provienen de una sola cosecha que se indica en la etiqueta. Son vinos “milesimados” que envejecen en barrica, al menos siete años desde que nacen hasta que son embotellados al momento de salir al mercado. Su sabor es suave, delicado, profundo y complejo al mismo tiempo.

Sommelier profesional

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