Comunidad Fortuna | El verdadero problema de las finanzas públicas

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México presentó un déficit fiscal de 3.9% del PIB frente a una meta original de 3.2%. La brecha de 70 puntos porcentuales no es una anomalía: Es la expresión aritmética de una estructura de gasto que crece por inercia, y que ningún ajuste de flujo puede corregir sin afrontar su composición.

 

*Por Alejandra Marcos Iza, directora de análisis y estrategia de Kapital Grupo Financiero.

 

En esta semana se dará a conocer el informe de finanzas públicas al cierre del primer trimestre del año.

Sin ser aún un foco rojo de atención, la gestión sobre el ingreso, el gasto y el endeudamiento es un tema toral para los riesgos a los que enfrenta el país. A 10,000 pies de altura y haciendo un análisis comparativo contra el resto de países Latinoamericanos pareciera que México va bien.

Por un lado, los niveles de deuda a PIB son manejables con respecto a sus pares, y por otro se ha logrado- aunque paulatinamente- una consolidación fiscal.

Sin embargo, concentrarse en el nivel del déficit sin leer la composición del gasto es confundir el síntoma con la enfermedad. El número de flujo dice poco; la estructura que lo produce, todo.

Para darnos una idea de lo que sucedió en el 2025, el déficit del Sector Público al cierre de ese año se ubicó en 3.9% del PIB, frente a una meta original de 3.2% establecida en los Criterios Generales de Política Económica. La brecha de 70 puntos porcentuales no es una anomalía: es la expresión aritmética de una estructura de gasto que crece por inercia y que ningún ajuste de flujo corrige sin atacar su composición.

 

Inconsistencias

El problema no es el número de un ejercicio; ha sido la persistencia del incumplimiento de la meta fiscal. El patrón de incumplimiento de metas no es nuevo.

Los Pre-Criterios y criterios generales de los últimos cuatro años proyectaron trayectorias de consolidación que los cierres desmintieron con consistencia.

La desviación acumulada entre 2018 y 2025 suma 1.8 puntos del PIB. No fue producto de choques exógenos aislados; fue consecuencia de subestimar el gasto inercial y de fijar metas recaudatorias sobre supuestos de crecimiento que el PIB no validó. En 2025, la economía creció 0.8% frente a un supuesto de 2.5%.

Cuando el producto está sobrestimado desde el inicio, la brecha de ingresos se cierra con deuda o con recortes a inversión. Las dos opciones posponen el problema o lo amplifican.

 

Un costo de dos dígitos

Las pensiones contributivas y no contributivas absorben más del 31.2% del gasto programable neto del gobierno federal. El costo financiero de la deuda cerró 2025 en 13.7%.

Ambos como proporción del PIB representan 12.2% y crecen conforme crece el saldo. Los rubros son inerciales por diseño: el primero, las pensiones contributivas y no contributivas, responde a demografía y esquemas que han sido plasmados en la Constitución.

El segundo, esto es, el costo financiero de la deuda, responde al saldo acumulado y al nivel de las tasas de interés. De la mano con otros rubros, como servicios personales (burocracia) y gasto de capital (Pemex) consumen el espacio fiscal antes de que comience la discusión presupuestaria.

 

Cuentas que no salen

Lo que queda —la fracción discrecional— es también lo primero en ceder cuando el margen se comprime. La inversión física presupuestaria cayó 28.4% en términos reales en 2025.

No es una corrección neutral: el multiplicador del gasto en infraestructura es materialmente distinto al de una transferencia. Sacrificar uno para sostener el otro deteriora la capacidad productiva sin que el balance agregado lo registre con claridad.

La discusión pública tiende a concentrarse en el déficit del ejercicio como si fuera el indicador correcto. No lo es. El déficit es un síntoma; la composición del gasto es la enfermedad.

Mientras el gasto etiquetado e inercial siga creciendo estructuralmente, mientras los ajustes recaigan sobre los únicos rubros con elasticidad real y mientras las metas recaudatorias dependan de supuestos de crecimiento optimistas, el margen para hacer política fiscal —o simplemente para cumplir lo que se anuncia— seguirá siendo más estrecho de lo que los titulares sugieren.

No es que las finanzas públicas estén en colapso. Es que ignorar la composición del gasto tiene un costo que se paga en cuotas, hasta que la factura ya no admite plazos.

 

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*Alejandra es Licenciada en Administración de Empresas por la Universidad Anáhuac y complementó su preparación en la Universidad de Harvard con cursos de especialidad en mercados financieros.  

Actualmente tiene bajo su responsabilidad la Dirección de Análisis en Kapital Grupo Financiero, directamente el análisis económico y bursátil de la entidad.

La ejecutiva ha participado en diversos foros de opinión a través de medios de comunicación, y ha impartido conferencias en diversas plataformas sobre las perspectivas económicas del mundo y de México. Forma parte además del Top 10 Ranked Anaylst de Reuters. 

Alejandra ha sido catedrática en la Universidad Anáhuac y es Embajadora de Mujeres en Finanzas, una asociación civil sin fines de lucro, cuya finalidad es cerrar la brecha de género en el Sector Financiero.

 

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