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Una marca personal no es otra cosa que una historia bien contada. Y si todos necesitamos hoy desarrollarla para seguir vigentes en el mundo profesional, en el caso de los directores generales se vuelve una herramienta fundamental para liderar equipos de alto rendimiento, inspirados y con un propósito claro.
Genaro Mejía
“Me volví invisible”, me dijo un director general de una importante compañía global. Llevaba tantos años trabajando y viviendo para su empresa, dejando la vida en su puesto, que sentía que había perdido su esencia como profesional y como persona. Ya no se reconocía. Ya no sabía desde dónde liderar a su equipo.
Muchos “expertos” hubieran comenzado por asesorarlo en cómo vestir, cómo hablar, cómo moverse para “parecer” una marca más fuerte. Quizá algunos le hubieran ofrecido un plan de relacionamiento con medios e influencers.
Siento no estar de acuerdo con estas prácticas. La verdad es que una marca personal no se puede construir o modificar porque tiene que reflejar la esencia de la persona para ser auténtica y lograr un impacto real en sus audiencias.
Dado que una marca personal es el conjunto de percepciones, experiencias y atributos que te diferencian y te hacen único en la mente de los demás, lo único que puedes hacer es trabajar en la forma en que cuentas a tus audiencias quién eres, de dónde vienes y para qué estás aquí, es decir, tu promesa de valor.
Contarles a los demás tu esencia se llama Storybeing heroico que, como cuento en mi libro ¿Quién mató al storytelling?, comienza con una investigación, con un viaje interior para mirarte al espejo, reconocerte y reencontrarte con tus orígenes, valores, experiencia, conocimientos y propósito superior.
Ya lo decía el filósofo chino Lao-Tse: “En el centro de tu ser tienes la respuesta: ¿sabes lo que eres y sabes lo que quieres?”
No hay líder sin historias
Hoy no basta con decir que eres el mejor en algo; tienes que demostrarlo con hechos: contenido, proyectos, resultados medibles. Tu marca es una evidencia acumulada de tus habilidades y tu impacto, y por eso, con el tiempo, es la base de tu reputación.
Si muestras autenticidad (quién eres) y autoridad (lo que sabes), entonces tu marca personal generará confianza, que se traducirá en oportunidades calificadas (proyectos, clientes, ingresos), pero también en el apoyo incondicional de tu equipo, que tendrá la claridad del camino a seguir y se sentirá inspirado por ti.
Los ocho elementos que te conviene mirar e integrar para tener una marca personal única son:
- Cómo te ves. Se refiere a tu imagen física, tu forma de vestir.
- Cómo te comunicas. Es el conjunto de tu comunicación verbal y no verbal.
- Cuál es tu actitud. Comportamiento, personalidad, manejo de emociones, habilidades sociales.
- Qué te mueve. Propósito y valores. Qué te hace levantarte cada día, en qué crees.
- Qué sabes. Habilidades y conocimientos. Cuál es tu expertise, en qué eres el mejor.
- A quién le hablas. Cuál es tu audiencia, qué conexiones e interacciones tienes.
- Cuál es tu historia. Narrativa personal única, tipo de contenido que compartes, tu mensaje clave.
- Qué dicen de ti. Reputación y prestigio. Antecedentes y logros. Congruencia.
¿Cómo ayuda a la compañía que el CEO cuente una historia única y poderosa?
- Si el líder sabe contar quién es y para qué está ahí, el equipo de alto rendimiento puede alinear su propio propósito con el de la empresa.
- Una narrativa coherente reduce costos de reclutamiento (porque la gente quiere trabajar contigo) y mejora la valoración de la compañía en el mercado.
- En un entorno económico volátil, un director general que es buen contador de historias puede reducir la ansiedad de los stakeholders y del mercado. La historia bien contada da estructura al caos.
- Ayuda a la humanización de las cifras. Los datos (resultados medibles) necesitan una narrativa que les dé sentido emocional para que los empleados se sientan inspirados y no solo “utilizados” para llegar a una meta.
- El director general se vuelve “filtro de ruido” institucional. Su sello personal sólido protege la reputación de la empresa en tiempos de crisis mediática o de contenidos genéricos de Inteligencia Artificial.
- Logra pasar la narrativa del “Yo” al “Nosotros”. El CEO no cuenta su historia para brillar él, sino para que la organización sea visible y relevante.
Tan importante es la habilidad de contar historias hoy que hoy un CEO es, en la práctica, el Chief Storytelling Officer porque mientras la IA puede generar datos, solo un humano puede generar significado.
Bien lo dice Peter Guber, autor del libro Tell to Win: ”Si no puedes contar una historia, no puedes liderar. El storytelling no es una alternativa al liderazgo; es el liderazgo”.
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Genaro Mejía es estratega en storytelling y narrativas inteligentes. Autor del libro ¿Quién mató al Storytelling? Periodista de negocios, speaker y LinkedIn Top Voices Latam. Newsletter: Bar Emprende







