Malbec: El emblema argentino

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Introducida por el agrónomo francés Miguel Aimé Pouget, la cepa Malbec, oriunda del Suroeste de Francia, es el emblema argentino cuando se trata de vinos. Es una variedad de uva tinta, de color rojo intenso, de cuerpo medio y buena concentración tánica. Puede decirse que es algo ruda en un vino joven, pero a medida que evoluciona se transforma para beneplácito del paladar. Su importancia se debe, entre otras razones, al clima desértico, caluroso y seco del Norte argentino, que la favorece para la elaboración de tintos suaves y olorosos.

Lorena Carreño*

La Malbec es una fruta con piel carnosa, resistente y con una alta carga tánica; su pulpa concentra la verdadera esencia de la fruta con características únicas. Su tipicidad es potente aunque amable, con una buena presencia y definición aromática; en boca hay marcadas notas de frutas negras, cuero, café y chocolate, con una acidez óptima y gran cuerpo, lo que la convierte en una cepa de guarda, tanto en barrica como en botella. Aquéllos que no pasan por madera tienen la fruta en su máxima expresión.

La superficie de Malbec cultivada en Argentina es la más grande del mundo: duplica incluso a las plantaciones de Francia en esta misma variedad. Las 10 regiones vinícolas de Argentina se concentran mayoritariamente en la estrecha franja oriental del país, que va desde el valle de Cafayate, 25º de latitud Sur, hasta la Patagonia, 40º de latitud Sur. Se trata de un paisaje único formado por laderas desérticas a una altura que oscila entre 300 y 1 mil 600 metros de altitud. La luz del sol en esta zona es intensa y el calor se compensa con suficiente agua de las montañas para el riego de las vides. Por el día, la zona alcanza hasta los 40ºC, pero al caer la noche las temperaturas descienden bruscamente, haciendo que este varietal aproveche las bondades del terroir argentino e incremente su potencial con esas características climáticas especialmente en la franja que bordea la cordillera, denominada amplitud térmica.

*La superficie de Malbec cultivada en Argentina es la más grande del mundo, duplica incluso a las plantaciones de Francia.

Mendoza produce el 90% de los vinos de calidad para exportar. Con las montañas nevadas de los Andes como espectáculo de fondo, es el corazón de la industria vinícola argentina. Las cumbres del Cordón del Plata y del Tupungato dan a los viñedos argentinos una pintoresca vista de los andes y es aquí en donde se concentran la mayoría de las bodegas más importantes de la región. Se divide en cinco zonas: Septentrional, Oriental, Valle de Uco, Meridional y Elevada del Río. En esta última se encuentra Luján de Cuyo a una altitud de 1 mil metros y con suelos de arcilla.

Luján de Cuyo, al igual que San Rafael, es un región con Denominación de Origen y, por consiguiente, de las zonas de elaboración de Malbec ejemplares, la insignia argentina en el caso de los tintos. Si nos referimos a los blancos el Torrontés, cepaje autóctono de Galicia y arraigado en esta tierra son el estandarte.

Si su decisión es descorchar un Malbec fuerte y vigoroso, la gastronomía argentina, con sus asados, las empanadas, los bifes o el cordero, es un maridaje perfecto para estos caldos con sabores a moras, ciruelas y especias.

*Periodista, especialista en relaciones públicas y sommelier profesional. lcarreno@prodigy.net.mx

Twitter @LoreCarreno

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