Hablar de las playas michoacanas es hablar de sol, playa, arena y diversión, y es que, en la costa, las familias tienen mucho que descubrir.

La costa michoacana está llena de playas casi vírgenes, solitarias y silvestres. Hay playas a mar abierto donde las olas convocan al surf y hay bahías que encierran playas hermosas de agua aturquesada y cristalina. La vegetación a lo largo de la costa es un eterno palmar, donde los bananos y los árboles de mango comparte territorio.

Playa azul, un destino familiar al alcance de todos

Si lo que buscas es un lugar en donde la naturaleza se conjuga con la sazón especial que tienen las mujeres de esta población costera, la respuesta es conoce Playa Azul.

Playa azul, es el destino familiar por excelencia de la Costa, una población típica, en la cual podrás degustar las deliciosas empanadas de coco, el dulce de coco de “Juanita de los Santos”, además de platillos hechos al momento con tortillas a mano …no te vayas sin probar un huachinango fresco, el pescado a la talla con un toque de ingredientes y especies que le brindan un singular sabor. Los deliciosos caldos de pescado y camarón, acompañados de un refrescante coco, por algo Playa Azul tiene fama de los mejores cocos del Pacífico Mexicano. Aquí podrás presenciar los mejores atardeceres de la costa. Te recomendamos la Enramada Playa Majahua, la enramada Rosita I, enramada el Marino, Javier e Ivonne, Mariscos Lucas, enramada Janeth y los Arrecifes.

Playa Azul se encuentra bordeada de dos esteros: Barra del Tigre, famoso por el buque tanque Betula, el cual quedó encallado hace ya más de dos décadas y que se convirtió en arrecife de pequeñas especies; en el Estero del Tigre, al amanecer o por la tarde, se puede disfrutar de una singular caminata, viendo una gran variedad de aves que se concentran en este espejo de agua dulce, que en algunas temporadas se une con el mar formando la Barra del Tigre.

Hacia Lázaro Cárdenas, tomando el Boulevard Costero Bicentenario, está el Estero de Pichi, sitio perfecto para el avistamiento de aves, además encontrarás recorridos en lancha, adentrándose en un viaje entre los manglares y venas del estero y con la explicación única de los socios pescadores de la cooperativa. En Barra de Santana es muy común ver los cocodrilos en su hábitat natural, asoleándose en pequeñas islas u orillas del cuerpo de agua.

Si te gusta hacer ejercicio, nada mejor que recorrer la trotapista del boulevard, entre palmares, o si deseas puedes traer tu bicicleta y recorrer los más de 10 kilómetros de esta importante vía que comunica desde Playa Azul hasta Playa Eréndira.

Te recomendamos visitar los puestos de artesanías, así encontrarás toda clase de suvenires propios de la región, hechos por las manos de los artesanos de esta zona, figuras de caracol y concha, fibra y concha de coco, en fin, artículos únicos.

En Playa Azul, el visitante encontrará una extensa playa de fina arena, aguas templadas y clima cálido, presidida por hileras interminables de esbeltas palmeras y animada por el constante ir y venir de las gaviotas y otras aves marinas.

Pichilinguillo, la alberca marina

Pichilinguillo es considerada la alberca marina de la Costa michoacana, es una bahía de distintas gamas de azul turquesa y verde esmeralda que aunado al color característico de la arena de esta zona y la playa anexa Arenas Blancas, marcan un paisaje propio para el deleite de los sentidos.

Esta caleta de suave oleaje, es sin duda la mejor alternativa para las familias con niños, ya que, la mayor parte del año sus aguas se mantienen tranquilas. Además, para los amantes del snorkel, buceo, natación y pesca ribereña, es sin duda el lugar ideal por la diversidad de especies marinas que se pueden observar en la región.

Por las características de este bello sitio en las playas de Pichilinguillo, es muy recomendable organizar un paseo en lancha con la compañía de expertos en la materia para su mayor seguridad, aunque es un sitio que ofrece todas las garantías, pero el mar en ocasiones es un poco impredecible. El recorrido es realmente inolvidable, ya que podrán adentrarse en un mundo lleno de figuras caprichosas enclavadas en el mar, túneles y arrecifes naturales que harán de cada paseo una experiencia sin igual.

El paseo en lancha por esta Caleta dura aproximadamente una hora y es aconsejable ir bien hidratado, con un buen protector solar, sin olvidar la cámara fotográfica, porque encontrará varios rincones muy fotogénicos, sitios que quedarán grabados para siempre.

Imponentes muros rocosos de tierra firme, que con la erosión ha formado cerca de quince enormes grutas, que ven entrar y salir el oleaje por los orificios de las paredes.

Otra alternativa que complementa esta playa es un recorrido entre el paisaje y las variadas tonalidades verdes del Río de Pichilinguillo, el cual te llevará a un lugar en donde se une el río con un nacimiento de aguas termales y que además se utiliza para relajar el cuerpo, la mente y el espíritu.

Al ser una comunidad conformada por pescadores, los mejores mariscos y pescados son servidos directamente del mar a su mesa, todo es fresco y en el momento, aunque la langosta es la especialidad de la casa.

Pichilinguillo se encuentra en el km 95 de la carretera Playa Azul-Manzanillo, prácticamente a la mitad de la Costa Michoacana.

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