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La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno no ignorará la evidencia científica sobre los efectos negativos de la fractura hidráulica ni tomará decisiones a espaldas de las comunidades, al subrayar que cualquier posible desarrollo energético estará sujeto tanto a evaluación técnica como a la participación social.
Durante su conferencia matutina, la mandataria enfatizó que el análisis sobre el gas no convencional apenas inicia y que no existe una decisión tomada. Sin embargo, dejó claro que el proceso no implicará omitir información crítica: “ni vamos a cerrar los ojos frente a lo que hay publicado de las condiciones negativas que provoca esta extracción, ni tampoco le vamos a cerrar la puerta a las comunidades”, afirmó.
Sheinbaum sostuvo que uno de los principios centrales de su administración es no imponer proyectos en territorios donde exista rechazo social. Como ejemplo, mencionó el caso de un polo de desarrollo en Hidalgo que fue descartado tras la negativa de la población local, lo que derivó en la búsqueda de una nueva ubicación.
“No vamos a hacer nada en contra de las comunidades”, reiteró.
En ese sentido, destacó que los procesos de consulta, incluidas consultas indígenas, serán determinantes en cualquier decisión futura, tal como ha ocurrido con proyectos ferroviarios en el norte del país, donde, dijo, se han realizado cerca de un centenar de ejercicios de participación para definir trazos y viabilidad.
La presidenta también respondió a cuestionamientos sobre la integración del grupo de especialistas que analizará la viabilidad del fracking, al señalar que se trata de un primer equipo interdisciplinario que no excluye visiones críticas ni evidencia sobre impactos ambientales, sociales y en salud. Afirmó que el gobierno está abierto a incorporar distintos enfoques científicos y académicos.
Explicó que el objetivo inicial será contar, en un plazo de dos meses, con una orientación técnica sobre la viabilidad del uso de nuevas tecnologías, sus costos y su posible implementación en México. Posteriormente, el análisis continuará antes de cualquier determinación.
“Lo primero es ver la viabilidad técnica y científica”, indicó, al advertir que incluso si existieran avances tecnológicos, estos podrían resultar inviables económicamente o no contar con condiciones suficientes en el país.
Finalmente, Sheinbaum insistió en que el proceso será gradual, con base en evidencia y diálogo, y sin forzar conclusiones anticipadas ni dentro de la comunidad científica ni en las regiones potencialmente afectadas.
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