Mercado de saborizantes alcanzaría 929 mdd en México; alertan por efectos en consumo y salud

El mercado mexicano de saborizantes y potenciadores de alimentos podría alcanzar un valor de 929.21 millones de dólares para 2031, impulsado por su creciente uso en productos ultraprocesados diseñados para atraer al consumidor y fomentar su consumo, en medio de advertencias sobre sus posibles efectos en la salud.

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El mercado mexicano de saborizantes y potenciadores de alimentos podría alcanzar un valor de 929.21 millones de dólares para 2031, impulsado por su creciente uso en productos ultraprocesados diseñados para atraer al consumidor y fomentar su consumo, en medio de advertencias sobre sus posibles efectos en la salud.

Estos aditivos, creados en laboratorio para intensificar sabores y mejorar características como textura, apariencia y vida útil, se han convertido en una herramienta clave para la industria alimentaria. Están presentes en una amplia gama de productos de consumo cotidiano, como botanas, dulces, cereales, panes, lácteos, snacks y embutidos.

Especialistas advierten que, más allá de su función tecnológica, los saborizantes artificiales pueden influir en los hábitos alimenticios al incentivar la llamada “alimentación hedónica”, es decir, comer por placer aun sin tener hambre, lo que podría contribuir al sobrepeso y la obesidad.

Asimismo, diversas investigaciones señalan que algunos compuestos utilizados en estos aditivos pueden generar reacciones adversas en ciertas personas, como hipersensibilidad alimentaria, síntomas asmáticos, dolor abdominal, diarrea y vómito.

El debate también alcanza a la población infantil. Estudios citados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), con base en información del sitio Wicked Protein, sugieren un posible vínculo entre colorantes artificiales y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

De acuerdo con un análisis de la base de datos Mintel para América Latina entre 2018 y 2023, los saborizantes representan la categoría de aditivos más utilizada en la industria regional, lo que explica su alta presencia en alimentos ultraprocesados en México.

Ante este panorama, especialistas recomiendan moderar el consumo de estos productos, leer con atención las etiquetas y priorizar alimentos naturales, frescos e integrales para reducir la ingesta de aditivos artificiales.

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