Desde hace ya varios años, los resultados de las investigaciones de la neurociencia nos han dejado saber que las creencias que tenemos juegan un papel definitivo en nuestra realidad, ya que, son las que desencadenan los procesos de neurotransmisión del cerebro y determinan la clase de emociones que tenemos, a diferencia de lo que se creía que son una respuesta a los acontecimientos del exterior.

“Tus creencias no están hechas de realidad. Es tu realidad la que está hecha de tus creencias”, Richard Bandler

Por ejemplo, si sentíamos frustración, estábamos convencidos de que era porque había sucedido algo, o alguien se había comportado de determinada manera que “nos hacía” frustrarnos. Esto nos mantenía dependientes de las circunstancias o de lo que otras personas hicieran o dejaran de hacer para poder avanzar y desarrollarnos en los diversos aspectos de nuestras vidas. Las emociones tienen un gran impacto en el tipo de decisiones que tomamos, nuestro comportamiento y la forma de relacionarnos con los demás. De modo que creíamos que no había manera de ser dueños de nuestras experiencias, de nuestro crecimiento y evolución personal y que dependíamos del exterior.

Hoy gracias al enfoque de las ciencias cognitivas en generar herramientas para nuestro desarrollo psico-emocional, sabemos que no es así, y más bien, el orden es el siguiente:

Creencia

Emoción

Comportamiento, desempeño, decisiones, relaciones.

De modo que, los seres humanos nos movemos de acuerdo con nuestro sistema de creencias, el cual, se divide en dos:

Creencias Expansivas

Creencias Limitantes

Sin lugar a dudas, existen maravillosas técnicas y herramientas para incrementar tus conocimientos, tu desempeño, así como para cambiar hábitos o comportamientos. La cuestión aquí, es que, sin darle una revisada a tus creencias, no podrás sostener el cambio, y, por lo tanto, no implicará una verdadera transformación.

Una buena forma de dar con las creencias, es observar tu comportamiento y emociones. A partir de ahí, puedes ir tirando del hilo y pasar después a identificar cual es la emoción que te está impidiendo comportarte o desempeñarte como necesitas. Una vez identificada la emoción, te será más fácil dar con la creencia y cambiarla.

Te invito a que veamos juntos un ejemplo de cómo ir tirando del hilo para dar con la creencia limitante que está obstruyendo el logro de lo que te propones:

Caso Hipotético

Es imperativo mejorar los resultados de tu área, en la cual, cuentas con un equipo de 8 colaboradores. De la mejoría de esos resultados, depende, entre otras cosas, tu promoción al siguiente nivel de jerarquía. Una de tus estrategias consiste en tener reuniones semanales para dar seguimiento a la ejecución de la planeación, sin embargo, la realidad es que estas reuniones no son efectivas y es considerada, por todos, como una pérdida de tiempo.

Observación

Con toda honestidad y sin juicio, observas e identificas que cada vez que se lleva a cabo una reunión, tienes una actitud pasiva, o, por el contrario, prepotente. Cualquiera de estas dos conductas, genera un ambiente de tensión y actitudes y reacciones adversas por parte de los integrantes de tu equipo, lo cual propicia una mala comunicación y falta de compromiso.

Identificación

Una vez observado tu comportamiento, te enfocas en identificar tus emociones, no sólo durante, sino en forma previa a las reuniones. Seguramente descubrirás que tienes emociones de ansiedad o de inseguridad, las cuales, son las que te manejan durante la reunión.

Tirando el hilo de esas emociones identificadas, te puedes preguntar el porqué de cada una, y esa será la creencia que te está limitando. Por ejemplo: me siento ansioso e inseguro dirigiendo una reunión por temor a no hacerlo bien. Aquí ya está identificada tu creencia: No soy bueno para dirigir una reunión con mi equipo de trabajo.

Acción

¡Bingo! Una vez identificada a través de la emoción, ahora sí puedes trabajar en cambiarla para lograr resultados duraderos.

Redacta una creencia expansiva, pero realista, que sustituya la limitante: Cada vez me siento más seguro y confiado de trabajar en equipo.

Toma acciones que contrarresten la antigua y refuercen la creencia expansiva. Por ejemplo: prepara muy bien cada reunión; establece cuál es el objetivo; ten perfectamente claro cuál es el papel que juega cada uno de tus colaboradores en el cumplimiento de los resultados, para poder asignar inteligentemente las tareas y compromisos.

Reconoce los progresos y haz de tu estrategia un hábito en cada junta.

“Las creencias tienen el poder de crear o de destruir”.                            Tony Robbins

Así es. No es cuestión de enfocarte sólo en los comportamientos. Si descubres el papel que juegan las creencias en tu desarrollo personal y profesional, y lo usas a tu favor, generarás cambios definitivos para lograr lo que te propones.

Aprovecha las herramientas que nos brindan las ciencias cognitivas para trabajar en tu crecimiento inteligente y constructivamente.

 

Hasta la próxima.

*Ivette de Jacobis, Directora general de Call Center y fundadora de Espiral Positiva

www.ivettedejacobis.com

 

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