
Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 50 segundos
Los principales detonantes han sido el deseo de EU por desarrollar una industria nacional de semiconductores, la preferencia de los gigantes estadounidenses de la nube por acercar la producción de hardware de IA para reducir riesgos geopolíticos y logísticos, y la membresía de México al T-MEC.

México ha venido fortaleciendo sus exportaciones de productos tecnológicos hacia Estados Unidos en virtud de una serie de eventos donde sobresale la influencia de Taiwan, con un comercio bilateral con el país que llegó a los 48,300 millones de dólares (mdd) el año pasado, y que no ha dejado de crecer.
En sentido estricto, la nación se ha convertido en un intermediario clave para las exportaciones taiwanesas hacia EU, fortaleciendo paralelamente su posición de exportador de productos de tecnología hacia el mismo destino.

“El auge de las exportaciones tecnológicas de México refleja un aumento en las importaciones provenientes de Taiwán”, expuso el banco de inversión suizo UBS en un análisis especial sobre el tema difundido esta semana.
De hecho, las exportaciones mexicanas, el grueso de ellas con destino hacia la primera economía mundial, estuvieron impulsadas casi exclusivamente por la tecnología, lo que contrastó con el débil desempeño económico, de 0.6% en 2025, y con los retrocesos de las ventas hacia EU por concepto de automóviles, petróleo y productos agrícolas.
Las exportaciones de manufacturas no automotrices aumentaron un 17.3%, lideradas principalmente por las computadoras y la electrónica, que crecieron un 118% anual y explicaron el 90% del incremento.
En el polo opuesto, las importaciones tecnológicas realizadas por México se incrementaron un 171% anual en igual periodo, impulsadas por una escalada de un 276% de los envíos provenientes de Taiwán, que suministró el 38% de las importaciones tecnológicas de México, lo que se elevó a cerca del 50% en el cuarto trimestre, desplazando en gran medida a China.
El país se ha convertido en la parte integral de las cadenas de suministro norteamericanas lideradas por Taiwán en semiconductores y computación avanzada, agrega UBS.
“La regionalización del comercio, el deseo de Estados Unidos de desarrollar una industria nacional de semiconductores, la preferencia de los gigantes estadounidenses de la nube por acercar la producción de hardware de IA a sus países de origen para reducir riesgos geopolíticos y logísticos, y la membresía de México en el T-MEC han contribuido a convertir a México en un intermediario clave para las exportaciones taiwanesas a Estados Unidos”.
Las empresas taiwanesas, además, han estado un paso adelante en los objetivos. Los gigantes tecnológicos Foxconn/Hon Hai, Wiwynn/Wistron, Pegatron, Quanta e Inventec, cuentan ya con plantas de ensamblaje en México, permitiendo al país un ascenso propio en la cadena de valor de las exportaciones, como uno de los ejemplos de nearshoring más relevantes.
Pese a que México impuso aranceles a cerca de 1,500 productos de economías con las que no tiene un acuerdo comercial a principios de este año —entre ellas Taiwán— no afectó a las importaciones tecnológicas.
Los riesgos

El análisis de la entidad destaca que Taiwán fue la economía que obtuvo la mayor cuota de mercado en las importaciones manufactureras hacia EU el año pasado, gracias a su dominio del segmento de mayor crecimiento en las importaciones estadounidenses: La electrónica avanzada vinculada a la IA y la infraestructura en la nube.
En medio de las tensiones comerciales globales, la nación asiática es un claro ganador, agregó. Si bien el consumo de la primera economía mundial se inclinó hacia las computadoras y la electrónica, este efecto en el portafolio de las compras explicó solo una minoría de las ganancias de Taiwán señaló.
Este proceso, sin embargo, tiene escollos también.

UBS destaca que las próximas negociaciones del T-MEC podrían afectar la posición de México como centro de producción preferencial debido a que Estados Unidos podría “intentar endurecer las reglas de origen y los requisitos de contenido mínimo para los productos tecnológicos” como parte de ellas.
Taiwán además estableció compromisos con EU de invertir 500,000 millones de dólares (mdd) en ese destino, donde 250,000 millones estarían a cargo de empresas taiwanesas de semiconductores y tecnología. El otro tanto se traduciría en garantías crediticias por parte del gobierno de Taiwán, como parte de un nuevo acuerdo comercial bilateral. Esto podría afectar el peso relativo que hoy tiene México en la inversión taiwanesa.
Un tercer riesgo está relacionado con el hecho de que Taiwan genera el 45% de su electricidad a partir de gas, lo que indica posibles riesgos de precio en las cadenas de suministro tecnológicas e industriales, incluidas las que pasan por México, si el actual conflicto en Medio Oriente Medio se prolonga.

UBS menciona además la escasez de gas catarí a causa del conflicto con impactos en el suministro mundial de helio, un componente fundamental en la producción de semiconductores avanzados para IA.
“En cuarto lugar, México, como destino para la relocalización de la producción, se enfrenta a problemas bien documentados de escasez de energía y agua que podrían limitar la inversión taiwanesa en el futuro”, mencionó.







