México ante una oportunidad histórica en el comercio global pese a la incertidumbre del T-MEC

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En medio del proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), México se posiciona frente a una coyuntura de incertidumbre, pero también ante una oportunidad histórica para consolidarse como un actor clave en el comercio internacional, afirmó el economista Luis de la Calle durante su participación en la Reunión Nacional de Consejeros Regionales de BBVA.

El exsubsecretario de Negociaciones Comerciales Internacionales en la Secretaría de Economía subrayó que, contrario a percepciones alarmistas, el escenario más probable es que la revisión del tratado no concluya con cambios inmediatos antes de la fecha límite de junio de 2026, sin que ello implique su cancelación. Este margen permite a México evitar decisiones apresuradas o concesiones que comprometan su desarrollo de largo plazo. “El tiempo está a favor de México”, señaló.

En su análisis, destacó que la política comercial impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, particularmente en materia arancelaria, ha generado un efecto paradójico: un incentivo para fortalecer las cadenas de suministro regionales mediante el cumplimiento de reglas de origen. Esto ha favorecido a México frente a otros países, impulsando sus exportaciones y consolidándolo como el principal socio comercial de Estados Unidos.

De la Calle enfatizó que el verdadero potencial del país radica en la reconfiguración de las cadenas globales de valor, impulsada por factores como la relocalización de industrias (nearshoring) y la reducción de la dependencia de Asia. En este contexto, México destaca como el único país de América Latina con una estructura productiva comparable a economías asiáticas, lo que le permite competir en sectores de alto valor agregado como manufactura avanzada, autopartes y tecnología vinculada a la inteligencia artificial.

No obstante, advirtió que el principal reto es interno. Sectores estratégicos como energía, petroquímica y metales presentan rezagos que limitan la capacidad del país para aprovechar plenamente las ventajas del T-MEC. “El desarrollo de estos sectores es indispensable para cumplir con reglas de origen y capturar mayores beneficios del comercio internacional”, indicó.

Asimismo, señaló que la diversificación comercial será clave en la estrategia mexicana, destacando la próxima modernización del acuerdo con la Unión Europea como un movimiento que fortalece la posición negociadora del país frente a Estados Unidos.

Finalmente, el economista concluyó que el éxito en la revisión del T-MEC dependerá no solo de las negociaciones formales, sino del entorno político en Estados Unidos y del cabildeo del sector privado de ese país, que tiene incentivos claros para mantener la integración regional. En este contexto, México cuenta con ventajas estructurales únicas —como su demografía favorable, capacidad de ahorro y acceso a múltiples mercados— que podrían detonar un ciclo de crecimiento sostenido si se acompañan de decisiones estratégicas.