La reforma eléctrica implica regresar a los monopolios de estado, consideran expertos

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Un documento elaborado por el analista y experto Mario di Costanzo donde se analiza el dictamen que será votado por la Cámara de Diputados el próximo domingo, establece que la reforma hará del Estado un monopolio desde la generación hasta la regulación del sector eléctrico. .

De prosperar la reforma constitucional que propone el presidente Andrés Manuel López Obrador, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se convertirá en un monopolio que abarcará desde la generación de energía hasta la regulación del sector en su conjunto.

Así lo establece un análisis del dictamen que será votado este domingo por la Cámara de Diputados, elaborado por el analista y experto Mario di Costanzo.

El documento recuerda que el Artículo 25 de la Constitución señala que “el sector público tendrá a su cargo, de manera exclusiva, las áreas estratégicas que se señalan en el   artículo   28,   párrafo   cuarto   de   la Constitución, manteniendo siempre el Gobierno Federal la propiedad y el control sobre los organismos y empresas productivas del  Estado que en su caso se establezcan”.

Sin embargo, el dictamen final señala que el Gobierno Federal tendrá la propiedad y el control “sobre los organismos del Estado y organismos descentralizados que en su caso se establezcan”.

Es decir, ya no habrá organismos autónomos —como la Comisión Reguladora de Energía— y todos pasarían a control del gobierno mexicano.

En cuanto a la reforma al Artículo 28 constitucional, el texto vigente establece que “no constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en las siguientes áreas estratégicas: correos, telégrafos y radiotelegrafía; minerales radiactivos y generación de energía nuclear; la planeación y el control del sistema eléctrico nacional, así   como   el   servicio   público   de transmisión y  distribución de energía eléctrica, y la exploración y extracción del petróleo y de los demás hidrocarburos”.

En el dictamen se añade —después de minerales radioactivos— “litio y demás minerales estratégicos”.

En este punto, no obstante, López Obrador ya señaló que, ante una posible negativa por parte de los legisladores, se buscará una reforma a la Ley Minera para que el litio sea también un monopolio estatal.

Uno de los puntos más polémicos de la reforma viene en los artículos transitorios.

En el Segundo Transitorio, Inciso A, se establece que “los permisos de generación eléctrica otorgados y los contratos de compraventa de electricidad con el sector privado, se cancelan, así como las solicitudes pendientes de resolución”.

Es decir, la CFE será el único generador de electricidad en el país con lo que se conformará como monopolio, salvo por el autoabasto individual o comunitario.

Peor aún, un reciente estudio de la firma Kroll —experta en riesgos empresariales— señala que esta incertidumbre tiene detenidos aproximadamente 50,000 millones de dólares en inversiones, ya que compañías como Bimbo, Cemex, América Móvil, Liverpool, Walmart y Femsa han construido plantas de autoabastecimiento.

El propio López Obrador ha insistido que, además de cancelar estos contratos, las empresas no recibirán ninguna indemnización.

Finalmente, la reforma adiciona un párrafo al Artículo Cuarto de la Constitución, que establece que “toda persona tiene derecho al suministro de energía eléctrica suficiente para su subsistencia. El Estado garantizará las condiciones para el suministro, a través de una tarifa social justa o bien de medidas de autogeneración y autoabasto individual o comunitario”.

Es decir, solo podrán generar electricidad —fuera del monopolio de la CFE— hogares individuales o pequeñas comunidades.

Por Raúl Castro-Lebrija

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