Cuenta individual: La diferenciación entre las Afores

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El sistema de pensiones se ha sofisticado en uno de los aspectos más importantes de la conformación de los fondos para el retiro, que es la inversión. Esto significa que para los trabajadores, propietarios de las cuentas individuales, será necesaria una mayor observación de los resultados que obtenga en el futuro la compañía que administra sus recursos, dado que se está gestando un proceso que tiende a hacer menos homogéneos los resultados que ofrecen las Afores.

Tres aspectos concentran la mayor relevancia en la conformación de los fondos de pensión: el primero son las contribuciones que como fracción de las percepciones se aportan a la cuenta de los trabajadores; el segundo es el tiempo de aportación durante el trayecto de la vida laboral, y el tercero es la inversión, donde a partir de una relación rendimiento-riesgo se capitalizan los recursos.

La inversión, que es nuestro tema de hoy, es el gran factor que apoya la formación del fondo de pensión. Una vez que las aportaciones de los trabajadores se realizan llegan a la entidad encargada de colocar los recursos en mercados financieros con el fin de obtener rentas que ejerzan un efecto multiplicador para el fondo.

Sin embargo, la inversión sólo puede ser una actividad ejercida con extrema prudencia. Las operaciones financieras que se realicen con los fondos de pensión de los trabajadores no estarán ajenas al riesgo, en este caso el propio de los mercados financieros.

La relevancia de la inversión crece en la medida en que a 13 años de funcionamiento del sistema de pensiones, al menos para la mayor parte de los trabajadores que participan, las aportaciones son muy reducidas, si se toman en cuenta las expectativas de vida una vez pensionados.

El otro factor relevante en la formación de los fondos de pensión, también suele ser débil, dado que el sistema supone la permanencia de los afiliados a las Afores en la actividad laboral formal. En el aspecto financiero la prudencia de las inversiones pudo ser incluso excesiva en  los primeros años de operación del sistema.

Eso dio lugar a una inversión altamente concentrada en títulos de deuda gubernamental cuyo nivel de riesgo es muy reducido, por lo tanto el rendimiento esperado también es muy limitado.

Paulatinamente se ha venido permitiendo la inversión en instrumentos de más riesgo, como son las acciones, sin embargo no existe un mercado suficientemente  amplio para aprovechar el potencial que tiene el sistema de pensiones, que acumula recursos totales por 1.2 billones de pesos. En 2008 se dieron cambios a las reglas de inversión para  los fondos de pensión que significan otro paso importante en la diversificación de los nichos donde colocar los crecientes volúmenes del ahorro de los trabajadores. La diversificación representa el clásico principio de “no poner todos huevos en una misma canasta”, en el que poco se ha avanzado, pues pese a disponer el sistema de una  suficiente gama de alternativas, los mayores volúmenes permanecen en deuda gubernamental.

De esa forma, el potencial de capitalización de los recursos se encuentra aún limitado y en una situación que a nadie conviene que se mantenga, de ahí que de manera permanente todos los involucrados en el sistema tengan en el tema una atención permanente. Lo que se espera ver es que las Afores continúen con su modelo conservador de inversiones, de ahí la importancia de la  diversificación prudencial.

Hasta ahora las diferencias de las inversiones entre las Afores son poco notables para los trabajadores, sin embargo en lo sucesivo es previsible que se empiece a observar una separación más marcada entre cada una.

La manera en que los trabajadores la apreciarán es en el rendimiento, comparado con las demás. Aunque este  fenómeno no aplicará para los afiliados que están en edades cercanas al retiro.

Este efecto será resultado de la inversión en instrumentos estructurados, que aún teniendo una limitada posibilidad de destinar recursos, los rendimientos que ofrecen son notablemente mayores que otro tipo de  títulos. Por consecuencia el riesgo es mayor, de ahí que  sólo se pueda exponer un bajo porcentaje del total de los recursos de los trabajadores que no están cerca de la edad de retiro. Tenemos la certeza de que entre las Afores hay muchas diferencias y que cada vez serán más notables.

gustavosilva@revistafortuna.com.mx

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