En pleno ascenso de la Pandemia Covid-19 en el País, en abril las remesas que envían los mexicanos sostuvieron su ritmo de crecimiento; hay claramente una desaceleración, pero no a la velocidad del desgaste de otros indicadores económicos, lo que está asombrando a diestros en el tema. Estados Unidos, la principal fuente de origen de estos recursos y que transformó en el epicentro de la enfermedad, reportó en abril 20.5 millones de desempleados, la cifra mensual más alta desde la Gran Depresión.

Los expertos aún no tienen claro cuáles son las razones que están sosteniendo los montos de dinero que mes con mes envían los mexicanos que laboran en otros países, principalmente en EU. Y probablemente el Gobierno de EU tenga un poco (o mucho) que ver con esto.

El fuerte estímulo fiscal promulgado en Estados Unidos desde el Ejecutivo, representado por el presidente Donald Trump, y el Ejecutivo, Congreso de ese País, que rebasa los 4 billones de dólares, podría ser parte de la explicación, sin tomar en cuenta los 2 billones inyectados por la Reserva Federal estadounidense a esa economía, para su reactivación.

En abril, la tasa de desempleo en la mayor economía del mundo escaló a 14.7%, desde el 4.4% de marzo; los migrantes mexicanos perdieron casi 3 millones de plazas.

En ese mismo mes, las remesas recibidas por México sumaron 2 mil 861.4 millones de dólares (mdd), ligeramente mayor a lo anticipado por expertos, que apuntaban a un promedio de 2 mil 651 mdd. De hecho, el flujo de remesas cayó 2.6% anual, tras una fuerte escalada de casi 36% en marzo, gracias un mayor valor del dólar estadounidense frente al peso.

Lo anterior contrasta con el hundimiento de remesas que enviaron los nacionales de Guatemala a su país de origen, que tuvieron un declive en abril de 20.2%, mientras que las de El Salvador se hundieron en un 40%.

La caída de los recursos de los mexicanos en abril fue producto de un retroceso de 4.7% en el número de operaciones.

Pero también destacó un mayor monto promedio de dinero enviado, que en abril creció 2.2%, a 329 dólares por cada mexicano que labora en EU, principalmente. Lo anterior se explica también porque el gobierno de EU autorizó el  envió de pagos de una sola vez a los residentes permanentes con ingresos por debajo de los 75 mil dólares al año, los cuales empezaron a llegar a las familias mexicanas desde mediados de abril.

Según datos de la Current Population Survey (CPS) de 2019, la población centroamericana en Estados Unidos -Guatemala, Honduras y El Salvador- goza en mayor proporción de la ciudadanía, con un nivel de 36.4%, contra la población mexicana, con una relación de 34%

Pese a esta realidad, las remesas que enviaron los nacionales de Guatemala a ese país tuvieron un declive de 20.2% en abril, mientras que las de El Salvador se hundieron en un 40%.

La distribución de la población originaria de México, Guatemala y El Salvador por estados arroja que los migrantes de los tres países se concentran principalmente en los mismos estados de destino: California y Texas.

Variables como la ciudadana, estado, y hasta nivel educativo no parecen explicar por qué las remesas a México no se han visto tan afectadas como el flujo de estos recursos a Guatemala y El Salvador.

La población centroamericana que residen en EU presenta un promedio mayores respecto al nivel de educación que la mexicana: 43.2% de los migrantes mexicanos tenían escolaridad de nivel secundaria o inferior (hasta 9 años de estudio), cuando con los centroamericanos esta la baja a 37.7%, con datos del 2019.

No obstante, los expertos lanzan la advertencia: si bien los estímulos fiscales de otro País pueden estar apoyando el dinamismo de las remesas,

conforme se empiece a reflejar el efecto de un menor empleo en los migrantes en EU, la dinámica comenzará a cambiar.

El viernes próximo hay un informe clave: el reporte de la nómina no agrícola de mayo en EU, sector donde se anticipa una pérdida de 10 millones de empleos.

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