Italia, España, Francia y Alemania, los países europeos más afectados por la pandemia, ofrecieron la semana pasada datos esperanzadores sobre la evolución del virus. La mayoría de ellos, ya han puesto fecha a la reapertura de los negocios en distintas fases, que tendrán lugar a lo largo de mayo.

El mayor riesgo para los activos financieros es que una reapertura prematura llegue acompañada de una nueva ola de contagios.

Algo parecido se dio en EUA, donde aumenta el número de Estados que se preparan para levantar las medidas de confinamiento y reactivar la economía, destacando el plan de Nueva York.

Analistas consultados de CI Banco, indicaron que a, al igual que el confinamiento provocó una oleada de ventas masivas en las principales bolsas en el mundo, las medidas de desescalada que preparan las economías desarrolladas están permitiendo a los inversionistas utilizarlas como pretexto para comprar activos financieros con riesgo.

“Las subidas en las últimas semanas en la mayoría de los precios de los activos financieros, después de los mínimos de marzo, son una muestra de que los inversionistas buscan aferrarse a las noticias positivas y a los planes de desconfinamiento”.

El mayor riesgo para los activos financieros es que una reapertura prematura llegue acompañada de una nueva ola de contagios.  En ese sentido, lo que sí parece que tienen claro los gobiernos es que precipitarse en el levantamiento de controles puede ser más perjudicial que mantenerlos más tiempo, porque el rebrote podría devolverlos a la situación del momento más crítico a finales de marzo.

En medio de este escenario, de nueva cuenta la farmacéutica estadounidense Gilead Sciences volvió a ser noticia. Después de las supuestas fallas en su medicamento remdesivir como tratamiento para combatir el COVID-19, adelantó que su fármaco antiviral ha alcanzado sus principales objetivos de dos ensayos con pacientes infectados. Según Gilead, los pacientes graves tratados en las primeras fases de la infección han mostrado mejoría en cerca de dos tercios de los casos. Esto da renovadas esperanzas de que una cura para el coronavirus podría estar cerca.

Los analistas recordaron que, en materia económica, en EUA, la economía se contrajo 4.8 por ciento durante el primer trimestre del año (tasa trimestral anualizada). Esta cifra es el primer descenso trimestral en seis años y la mayor caída desde 2008 y supone el primer vistazo al impacto de la pandemia en el crecimiento de la mayor económica del mundo. Sin embargo, la mayor afectación se vería reflejada en la cifra del segundo trimestre. Estados Unidos despide así el periodo de crecimiento más largo de su historia. Algo similar pasó en la Eurozona y México, donde se confirma el inicio de la recesión con los débiles datos del PIB del periodo enero-marzo.

En el caso de México, acotaron, la cifra del PIB se da en un contexto en el que la actividad económica traía una inercia de debilidad desde el año pasado y esta se intensifica al comenzar a resentir el impacto de las medidas de confinamiento para enfrentar el coronavirus, tanto localmente como a nivel internacional.

Por su parte, los principales bancos centrales del mundo siguen abriendo la llave de la liquidez. Primero lo hizo el Banco Central de Japón, emulando a la FED en el sentido de anunciar compras ilimitadas de bonos gubernamentales e incluir la posibilidad de comprar deuda corporativa. En su reunión, la FED, que en marzo y las primeras dos semanas de abril mantuvo una intensa actividad para mitigar los efectos de la pandemia, opta ahora por la cautela, pero se compromete a seguir haciendo todo lo que esté en sus manos para reactivar la economía. Mientras que el Banco Central Europeo ha decidido reforzar las inyecciones de liquidez para garantizar que fluye el crédito bancario en la eurozona.

El mercado del petróleo se aferra a cualquier noticia que inspire que el equilibrio en el mercado puede acercarse. En la semana pasada ha sido el dato de los inventarios de crudo en EUA, que, aunque aumentaron, lo hicieron menos de lo esperado. La importancia del dato revelado radica en que la caída de la demanda de crudo puede no ser tan fuerte como algunos expertos, como la AIE, pronosticaba. EUA ha conseguido vender más crudo del que esperaba y, por tanto, el que se ha visto obligado a almacenar es menos. Sin embargo, todavía consideramos que el aumento de las reservas de crudo no se frena, y los recortes de producción no son suficientes para compensar una demanda paralizada. Con ello, después del hundimiento histórico del contrato de mayo del WTI que cotizó en números negativos, el contrato de junio podría terminar yendo por el mismo camino, debido a la realidad de que los niveles de demanda están muy por debajo de los niveles de producción actuales y las opciones de almacenamiento son limitadas.

La temporada de reportes corporativos continúa y en particular en EUA destacaron los resultados de empresas como Alphabet, Facebook, Microsoft, los cuales en términos generales superaron las expectativas del mercado (Amazon y Apple reportaron por debajo de lo pronosticado). Hasta la fecha, las grandes tecnológicas se han comportado mucho mejor que el conjunto del mercado, ya que los inversores anticipan que sus modelos de negocio seguirán triunfando en la era del COVID-19.

En México, durante el primer trimestre de este año, Petróleos Mexicanos (Pemex) registró pérdidas por 562 mil 250 millones de pesos. Las pérdidas son 62 por ciento superiores a la cifra negativa reportada por la petrolera en todo 2019. Las variables más importantes que explican esta situación son la depreciación del peso mexicano y la caída del precio de la mezcla mexicana de exportación. Aunque en menor grado, debido a que apenas iniciaron las medidas de confinamiento para reducir el impacto de la pandemia del COVID-19, también influyó la disminución en volúmenes de ventas nacionales y de exportación por la aplicación de estas medidas.

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