El dropshipping es un sistema de ventas en línea en el que el propietario del comercio electrónico no dispone de los productos en inventario, ya que el mayorista o fabricante es quien se encarga de enviarlos directamente a los clientes. Por lo tanto, el vendedor solo tendrá que enviar al proveedor toda la información acerca del pedido y los datos de entrega.

El minorista tendrá que llegar a un acuerdo con sus proveedores para que estos no incorporen publicidad ni albaranes en la mercancía. Cabe mencionar que la mayoría de ellos trabaja así, aunque nunca está de más asegurarse de ello. Incluso puede proponerles que pongan el logotipo de su negocio.

¿Cómo funciona el dropshipping?

El funcionamiento de esta modalidad de negocio es realmente sencillo. Cada vez que un cliente realiza un pedido y efectúa el pago de un producto en un comercio electrónico, el vendedor se lo comunica al proveedor para que lo prepare, lo empaquete y se lo envíe directamente desde su almacén.

El dropshipper cobrará al propietario del comercio electrónico el costo del artículo más la comisión que hayan acordado previamente. Lo recomendable es que el margen de beneficio sea de aproximadamente el treinta por ciento. Menos supondrá obtener muy pocos beneficios y quedarse con poco margen para imprevistos.

¿Por qué crear un negocio de dropshipping?

Debido a la facilidad que supone poner en marcha una tienda de dropshipping, cada vez más personas deciden recurrir a esta opción. Lo cierto es que este modelo de negocio se ha vuelto muy popular durante los últimos años, y es que requiere de una mínima inversión y además no se necesita tener stock de los productos que se venden en la página web.

El propietario de la tienda online de dropshipping tan solo se encargará de llevar a cabo funciones administrativas, tales como la atención al cliente, los cobros y la gestión de pedidos, entre otras. Por lo tanto, se convierte en un simple intermediario entre proveedores y clientes.

En la actualidad es muy fácil encontrar productos, importarlos a una tienda electrónica en tan solo unos minutos y posteriormente enviarlos a los clientes con pocos clics gracias a herramientas como Oberlo. Su uso supone un gran ahorro de tiempo, ya que automatiza la administración de productos y pedidos.

Una gran opción para reducir costos y mejorar la eficiencia

El propietario de la tienda en línea de dropshipping se ahorrará los gastos derivados de disponer de un almacén en el cual guardar los productos, tales como alquiler, luz y agua, además de aquellos relacionados con el stock. Todos ellos corren por cuenta del dropshipper.

Los comercios electrónicos que no utilizan este modelo de negocio, además del diseño y montaje de la página web, también tienen que preocuparse por muchos más asuntos. Sin embargo, con esta popular modalidad de negocio no habrá que ocuparse ni de los envíos ni de las entregas, por lo que se trata de una gran alternativa para aquellos negocios que cuentan con recursos limitados.

Un amplio catálogo de productos siempre actualizado

Normalmente, cuando el dueño de una tienda online tradicional quiere poner a la venta algún producto, tiene que esperar a recibirlo para publicarlo en su página web. En cambio en el dropshipping, el minorista podrá publicar inmediatamente el producto que desea vender.

El vendedor podrá ofrecer en su página web tantos productos como desee, ya que no tendrá que comprarlos con la incertidumbre de no saber si posteriormente se venderán. En el caso de que un artículo no se venda como esperaba, solo tiene que quitarlo del sitio web.

Todo esto permite que el individuo pueda probar nuevos productos en el catálogo y eliminar el riesgo de no venderlos. No obstante, se aconseja investigar cuáles son los productos más populares entre los usuarios, ya que de ese modo se conseguirán ventas desde el principio.

Más tiempo para centrarse en la parte comercial

La organización del inventario y su preparación para el envío son tareas para las cuales se necesita invertir bastante tiempo. En el modelo de negocio dropshipping, como el mayorista se encarga de estas gestiones, el propietario del comercio electrónico dispondrá de mucho más tiempo para centrarse en la parte comercial.

Evidentemente, lo que se pretende al crear una tienda en línea es vender, no obstante, es preciso diseñar una estrategia de marketing de contenidos. El vendedor puede crear un blog en el que aporte contenido de valor para sus clientes. De este modo podrá darse a conocer, atraer tráfico a su comercio electrónico y mejorar su posicionamiento SEO.

También es fundamental que tenga presencia en las redes sociales más utilizadas por su público objetivo, ya que se trata de una de las herramientas más eficaces a la hora de dar a conocer un negocio. Además, debe llevar a cabo estrategias de marketing con el fin de captar la atención de los consumidores.

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