México dio un giro en materia laboral y adquirió nuevas responsabilidades. Primero, acordó incluir un Capítulo laboral en el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá (USMCA) y más tarde el Senado de la República aprobó, por unanimidad, ratificar el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); por lo que se requiere una modernización de las relaciones entre empresas y trabajadores.

Germán de la Garza, socio director de la firma especializada en materia laboral Mowat, puntualizó los principales retos para nuestro país en escenarios como: el nuevo gobierno, las nuevas obligaciones que deben cumplir las empresas para no caer en controversias y los cambios en la legislación.

¿Por dónde iniciar cambios en materia laboral?

Es importante que los factores de la producción (empresas-trabajadores) tengan claro que estamos entrando a una nueva construcción del modelo laboral; en la que debemos contribuir para mantener la estabilidad en las relaciones laborales y en la generación de empleo.

Se tiene que revisar a profundidad el Capítulo Laboral en el marco del acuerdo comercial USMCA, porque requiere de cambios internos para dar cumplimiento cabalmente a ese acuerdo, de no hacerlo, podría llevar a industrias a verse afectadas en el intercambio comercial.

Todos estos son candados de tipo legal. Hay que decir entonces a las empresas que no se les va a permitir registrar contratos colectivos en donde no sea claro quién es el sindicato y sí éste tiene la representación real de los trabajadores.

Parecía complicado, pero creo que hay mecanismos que van a permitir que se cumpla con esta nueva necesidad. Si bien es cierto que se requieren modificaciones internas, e incluso crear un organismo que se encargue del registro de sindicatos y de contratos, es posible tenerlo.

La recomendación entonces es que los patrones tengan registrados los contratos firmados con los sindicatos, para que al presentarse las reformas secundarias a la Ley Federal del Trabajo se vaya avanzando.

Esto va de la mano con la ratificación que hizo el Senado de la República con el Convenio 98, y que obliga a impulsar cambios en el corto plazo. El tema laboral no puede verse sólo de una perspectiva.

¿Debe empezarse con el tema sindical y qué papel juegan los sindicatos en el mercado de trabajo?

El tema sindical será centro de la discusión, porque la libertad sindical requiere definir nuevas reglas, exige sindicatos activos y patrones que conozcan a esos sindicatos como organizaciones complemente representativas de los trabajadores.

Cabe destacar que hay dos frentes sindicales: los activos o blancos y de protección. Los primeros mantienen una relación laboral constructiva con las empresas. Los segundos son aquellos “fantasma” y que los trabajadores ni siquiera conocen.

En los últimos años se ha buscado hacer un análisis de qué es lo conveniente para los trabajadores y también para las empresas a fin de tener una relación cordial con los patrones y esto es algo que se debe impulsar.

Hay diversos ejemplos de sindicalismo que funcionan bien, como la industria de alimentos y la hotelera, pero algo que no debemos perder de vista es el desafío en el caso de los sindicatos blancos, que terminan siendo una simulación. Entonces el reto es que esos modelos cambien y que los trabajadores verdaderamente decidan si quieren tener una representación y de qué tipo.

¿Qué medidas se deberían tomar para registrar un cambio importante en materia sindical?

En la legislatura anterior se trabajó respecto hacia la parte colectiva, con énfasis en la existencia de contratos colectivos de protección. Seguramente la legislatura que trabaja próximamente retomará esta parte este proyecto y realizará adecuaciones a fin de que el tema de los candados no dificulte la contratación colectiva.

Son candados de tipo legal que no permiten, como empresa, registrar adecuadamente contratos colectivos, donde no es claro si el sindicato tendrá la representación real de los trabajadores. Aun no se tiene claridad sobre los mecanismos para lograr esto, y también habrá que transparentar sobre los candados que se tienen para evitar las inspecciones en las empresas.

Esto es uno de los elementos considerados en la renegociación del Tratado de Libre Comercio, este tipo de modelo sindical que, por ejemplo, en Estados Unidos es muy mal visto.

¿Qué opina sobre negociar salarios más altos para las zonas automotrices, a partir de esta nueva etapa de trabajo con Estados Unidos y Canadá?

Con la renegociación las reglas cambiaron de manera importante para México, para poder alcanzar los requerimientos de 25 por ciento de las partes del auto que deben ser fabricadas en zonas de salarios altos, y además 15 por ciento del diseño y de la innovación que se haga en estas mismas zonas. Bajo esta vía, las empresas en este ámbito necesitan una política industrial que facilite y disminuya otro tipo de costos, para poder absorber competitivamente los 2.5 por ciento que pagarían en caso de no cumplir con nuevas reglamentaciones establecidas.

Bajo este entendido, esta renegociación difícilmente va a tener un impacto directo en los salarios. Sigue siendo inclusive más barato pagar el salario actual y el impuesto. Además, impulsar el salario a los 16 dólares por hora, requiere otro tipo de análisis enfocado a no generar efectos inflacionarios, o impactos en la inversión extranjera del país.

¿Y con la OIT, cuál es el compromiso que adquirió México?

Se trata de dar cumplimiento a la contratación colectiva efectiva, es decir que los trabajadores decidan sobre quién es su líder, pero aquí vale la pena revisar los compromisos que se adquieren con la Organización Internacional del Trabajo.

Por ejemplo, los sindicatos ya no podrán exigir que un trabajador forme parte de su sindicato para poder ingresar a trabajar, eso se tiene que terminar. Ahora el poder es del trabajador, es éste quien puede decidir en qué sindicato quiere, si quiere o no afiliarse.

Otro punto medular de la ratificación de este Tratado se encuentra en su artículo 2, el cual establece que las organizaciones de trabajadores y de empleadores deberán gozar de adecuada protección contra todo acto de injerencia; es decir, que ni los empresarios pueden incidir en la elección de sindicato, ni el líder puede demandar el contrato sino cuenta con el apoyo de los trabajadores.

María Martínez

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