Una nota elaborada por Banorte resume las percepciones por parte de tres agencias calificadoras en sobre sus perspectivas sobre la economía mexicana tras los resultados electorales del pasado domingo.

Además, la calificadora DBRS expone tres claves para ponderar la política económica que ha perfilado Andrés Manuel López Obrador.

Agencias calificadoras mantienen
confianza en México tras el proceso electoral

  • Las tres principales agencias de calificación -S&P, Fitch Ratings y Moody’s- han hecho comentarios en los últimos dos días sobre la calificación soberana de México tras el proceso electoral
  • Si bien todos han dicho que mantendrán la calificación, así como su perspectiva sobre la deuda soberana, también han destacado que permanecerán atentos principalmente a la postura fiscal del nuevo gobierno
  • Adicionalmente, comentaron la necesidad de dar certeza en áreas clave, como lo es el sector energético, ya que un cambio en las condiciones actuales podría afectar las perspectivas de inversión en el corto y mediano plazo
  • Las tres agencias estuvieron de acuerdo en que la renegociación del TLCAN sigue siendo un factor decisivo en el futuro, aunque esperan un resultado positivo al final del proceso

Agencias calificadoras otorgan voto de confianza

En los últimos dos días, las tres principales agencias de calificación -S&P, Fitch Ratings y Moody´s-, han hecho varios comentarios sobre sus expectativas con respecto a la calificación y perspectiva soberana de México.

Si bien todos ellos han dicho que mantendrán la calificación y la perspectiva actual de la deuda soberana, también han destacado que permanecerán atentos principalmente a la postura fiscal del nuevo gobierno.

Marco macroeconómico sólido

Las agencias de calificación coinciden en que uno de los mayores activos del país sigue siendo su marco macroeconómico, que incluye una política fiscal sólida, un banco central autónomo, niveles adecuados de reservas internacionales y un tipo de cambio flexible.

Preocupaciones sobre la postura fiscal

Las tres agencias expresaron cierta preocupación sobre el mensaje general del señor López-Obrador y su equipo.

En particular, a pesar de que la próxima administración se ha comprometido insistentemente a mantener una política fiscal sólida -sin nuevos impuestos ni aumento en los niveles de deuda pública-, hay cierto escepticismo sobre cómo financiarán sus programas sociales, así como posibles subsidios al precio de la gasolina y otros artículos en su agenda de campaña.

Incertidumbre en torno a las perspectivas
de inversión, otra fuente de preocupación

Las agencias sugirieron la necesidad de generar certeza en áreas clave, como lo es el sector energético, ya que un cambio en las condiciones actuales podría afectar las perspectivas de inversión en el corto y mediano plazo.

En particular, parecen estar pensando en la reforma energética y la posición que el nuevo gobierno pueda tomar al respecto.

En general, tanto Fitch como S&P mostraron mayor preocupación sobre este tema.

El primero mencionó que la incertidumbre con respecto a su implementación es significativa, particularmente dados los altos niveles de inversión que se han adquirido o que se obtendrán en este sector.

Además, S&P mencionó que si bien no esperan ningún cambio constitucional con respecto a este sector, podría haber algunos cambios en la forma en que se lleva a cabo el proceso de asignación.

La renegociación del TLCAN sigue siendo
un factor clave en el futuro de México

Aunque el caso base para las tres agencias sigue siendo que la renegociación del TCLAN será exitosa, no descartan la volatilidad y la incertidumbre dado este factor externo.

Eventualmente, este podría ser uno de los factores que podrían llevarlos a hacer cambios en la calificación crediticia.

No esperamos cambios
en la calificación o perspectiva soberana

En nuestra opinión, las agencias de calificación se abstendrán de realizar cambios en la calificación crediticia de México o su perspectiva hasta que haya más información sobre la implementación de las políticas del señor López-Obrador y su impacto en los fundamentos macroeconómicos, así como en el equilibrio fiscal.

Por el momento, las perspectivas fiscales continúan siendo positivas, con los requerimientos financieros del sector público (RFSP) y el saldo histórico de los requerimientos financieros (HBPSBR) previstos en 2.5 por ciento y 45.5 por ciento del PIB, respectivamente, para finales de 2018.

Cabe destacar además que 62 por ciento de la deuda total del sector público está denominada en moneda local con una duración promedio que ha aumentado a lo largo de los años, lo que indica la confianza en la perspectiva a largo plazo del país.

 

AMLO puede superar las expectativas económicas

Por su parte, la calificadora DBRS cree que, con AMLO, la economía mexicana podría superar las expectativas.

Considera que podría seguir un enfoque pragmático de la política económica, que le permita conseguir sus objetivos sociales.

Para ello considera necesario un manejo prudente de las finanzas públicas mientras refuerza la red de seguridad social y preserva los beneficios de las reformas previamente promulgadas.

En una nota, DBRS analiza las claves para evaluar al próximo gobierno.

Tres indicadores para evaluar
la dirección de la política bajo AMLO

Con el respaldo de una mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en la Cámara de Senadores, pero sin alcanzar la mayoría de dos terceras partes requeridas para enmiendas constitucionales, AMLO tendrá un poder amplio, aunque limitado, para imponer su agenda.

La pregunta es qué tipo de cambio se aproxima.

Como alcalde de la Ciudad de México de 2000 a 2005, AMLO administró las finanzas públicas con prudencia, dio la bienvenida al capital privado y terminó su periodo con alta popularidad.

Como candidato presidencial, AMLO prometió disciplina fiscal, se comprometió a respetar la independencia del banco central y respaldó las negociaciones de renegociación del TLCAN.

Por otro lado, algunas políticas propuestas durante la campaña, como la autosuficiencia en energía y agricultura, se ven costosas y altamente ineficientes.

En este comentario, destacamos tres señales iniciales que podrían indicar la dirección de la política económica bajo la presidencia de AMLO.

  1. El proceso presupuestario 2019

El presupuesto de 2019 proporcionará indicaciones preliminares sobre cómo AMLO y sus aliados en el Congreso intentan conciliar las costosas propuestas de gasto -como el aumento de la inversión pública, mayores gastos de pensiones y educación y subsidios agrícolas- con promesas de no aumentar los impuestos o aumentar los índices de deuda pública.

Las facturas de ingresos y gastos que comprenden el presupuesto deben entregarse al Congreso recién elegido antes del 15 de diciembre.

Con AMLO asumiendo el cargo el 1 de diciembre, el equipo del presidente electo trabajará con el gobierno actual de forma transitoria para preparar los documentos del presupuesto en los meses precedentes.

DBRS no prevé ningún cambio sustancial en la política fiscal en el corto plazo, dadas las restricciones impuestas por la Ley de Responsabilidad Fiscal de México.

Pero con mayorías en ambas cámaras, AMLO podría potencialmente relajar las cuentas fiscales a lo largo del tiempo, ya sea sobreestimando los ingresos y / o subestimando el gasto obligatorio.

En consecuencia, el presupuesto de 2019 podría proporcionar cierta claridad sobre las prioridades y estrategias fiscales del Presidente AMLO.

  1. Implementación de la Reforma Energética

La dirección de la política energética bajo AMLO no está clara.

Si bien AMLO carece de la mayoría de dos tercios en el Congreso que necesitaba derogar la reforma energética de 2013, el ejecutivo tiene un poder sustancial sobre cómo se implementa la reforma.

Durante la campaña, AMLO prometió revisar las subastas petroleras pasadas por corrupción, amenazó con suspender futuras subastas, convocó la construcción de dos nuevas refinerías de petróleo para reducir las importaciones e insistió en que Petróleos Mexicanos (Pemex) asuma un papel más dominante en el sector energético.

En opinión de DBRS, tales acciones podrían reducir la inversión y dar como resultado una asignación de recursos menos eficiente.

Sin embargo, es posible que la retórica de la campaña no se traduzca en política.

AMLO podría decidir que los beneficios fiscales y económicos derivados de la reforma (mayor inversión, electricidad más barata y mayores impuestos y regalías relacionados con el petróleo) podrían finalmente permitirle perseguir sus objetivos de desarrollo social de manera más efectiva.

Las primeras decisiones sobre contratos petroleros y subastas podrían señalar la dirección de la política energética en la próxima administración.

Los asesores de AMLO han notado que la revisión de los contratos existentes podría completarse antes de octubre de 2018, antes de que la administración tome posesión del cargo.

  1. Perspectivas para el Nuevo Aeropuerto
    Internacional de la Ciudad de México

Las perspectivas para el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) podrían influir en el sentimiento de los inversores bajo una presidencia de AMLO.

AMLO ha enviado mensajes contradictorios sobre el tema.

Durante la mayor parte de la campaña, AMLO prometió desechar el proyecto de 13 mil millones de dólares.

Más recientemente, sin embargo, explicó que estaba abierto al diálogo y se ofreció a realizar consultas públicas sobre su futuro.

El NAICM es importante para la economía regional.

La infraestructura del transporte aéreo en la Ciudad de México se encuentra bajo una gran presión.

El Aeropuerto Internacional Benito Juárez, que atendió a 46 millones de pasajeros en 2017, está operando muy por encima de su capacidad total.

El nuevo aeropuerto dará servicio a 70 millones de pasajeros anualmente una vez que se complete la primera fase de construcción en 2020.

Las consideraciones financieras también son importantes. La construcción ya está en marcha.

Según la empresa que supervisa el nuevo aeropuerto (GACM), cancelar el proyecto costaría 6 mil millones de dólares.

La capacidad de encontrar una solución razonable podría afectar la confianza de los inversores.

Establecer el curso

Estas primeras decisiones de política probablemente no afecten las altas calificaciones (BBB) de México.

Sin embargo, podrían ofrecer algunas pistas tempranas sobre la dirección general de la política bajo AMLO.

La debilidad de la disciplina fiscal y las medidas para hacer retroceder las reformas de 2012-13 podrían erosionar los logros alcanzados durante la administración de Peña Nieto.

En última instancia, esto podría constituir una oportunidad perdida para que México refuerce sus fundamentos crediticios en un momento de elevados riesgos externos, incluida la amenaza del proteccionismo de EU.

Por otro lado, AMLO podría seguir un enfoque pragmático de la política económica.

Si AMLO maneja prudentemente las finanzas públicas mientras refuerza la red de seguridad social y preserva los beneficios de las reformas previamente promulgadas, DBRS cree que la economía mexicana podría superar las expectativas.

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