Empujadas por los calendarios electorales, las negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de manera inevitable se trasladarán a 2019, pues el presidente Donald Trump no puede ir a los comicios con resultados contrarios a su objetivo; pero en México, el gobierno no puede aceptar acuerdo que parezca desventajoso.

Estas consideraciones fueron expuestas por la casa de bolsa Finamex, después de la sexta ronda de negociaciones y cuando se encuentra en la capital mexicana el secretario de Estado, Rex Tillerson, así como tras conocerse tesis que parecen contrarias por parte de Citi Banamex.

Las negociaciones no deben verse afectadas por las elecciones:
Ildefonso Guajardo,
secretario de Economía

Varios puntos sobresalen en la argumentación del texto elaborado por Guillermo Aboumrad, director de Estrategias de Mercado de la casa de bolsa; el primero que pone sobre la mesa es que “Estados Unidos no ha cambiado nada la métrica que utiliza para evaluar la equidad del acuerdo comercial: el déficit de la balanza comercial de bienes”.

El segundo, que expone Aboumrad, es que creemos que Trump ha escuchado a los estados republicanos como Texas, la industria automotriz y las organizaciones agrícolas que favorecen el TLCAN. Un tercero, es que varios estudios estadounidenses sugieren que si EU se retira del acuerdo eso favorecerá al partido de izquierda en México, de ahí que ese discurso es más efectivo después del primero julio.

Las promesas de campaña, en juego

Estados Unidos no puede cerrar un trato antes de las elecciones de noviembre que no parezca claramente ventajoso para ellos, cuando se espera que los republicanos pierdan la Cámara de Representantes. Trump hizo campaña con la premisa de que el TLCAN es un mal negocio para los trabajadores estadounidenses y debe ser modificado o cancelado, señala Finamex.

“Habrá presión para el Presidente electo”

Y agrega, “por la misma razón, México no puede aceptar un trato que parezca una desventaja para México, ya que el Gobierno puede ser cuestionado severamente y afectar a su candidato en las elecciones presidenciales”.

Por esa razón, señala Aboumrad, “después de las elecciones mexicanas, Estados Unidos podría tratar de forzar un acuerdo ventajoso para ellos mismos con una amenaza real de retirada”.

En su opinión, los temas y la probabilidad de que los demócratas avancen en ambas cámaras marcarán el tono de la agresividad de la postura de Estados Unidos con respecto al TLCAN. Al igual que, para Trump sería preferible que EU trate con un gobierno de derecha otros asuntos, como la inmigración, seguridad fronteriza y drogas.

Para la parte mexicana, el director de estrategias de mercado de Finamex, cree que también habrá presión del Presidente electo en México para posponer las negociaciones hasta que asuma el cargo; en ese caso, el escenario más probable es que el acuerdo se negocie en 2019, ya sea con (o sin) que Estados Unidos ya se haya retirado del acuerdo y vuelvan a la mesa de negociaciones antes de que expire el aviso de seis meses.

Resultados positivos para México: Guajardo

En coincidencia con esta argumentación, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, entrevistado por Televisa descartó que exista una intención de acelerar acuerdos que pudieran poner en riesgo los intereses del país.

Es probable tener conversaciones hasta julio y entonces saltar hasta después de las elecciones en Estados Unidos. Trump no va a llegar al proceso que definirá la mayoría en el Congreso si no tiene una de las opciones que son: se renegoció NAFTA o lo aniquilé, agregó el secretario.

Las negociaciones no deben verse afectadas por los procesos electorales, insistió Guajardo y agregó que está inmerso en un proceso que busca que sus resultados sean positivos para México y “esa es nuestra responsabilidad”, dijo.

Trump usa una métrica falsa contra el TLCAN

Aboumrad aprovechó para discutir los argumentos de Trump. Estados Unidos no ha cambiado nada la métrica que utiliza para evaluar la equidad del acuerdo comercial: el déficit de la balanza comercial de bienes.

Aunque no estamos de acuerdo con una métrica de este tipo, agrega, ya que establece acuerdos comerciales como un juego de suma cero (y Estados Unidos tiene un déficit comercial global con el mundo como consecuencia de consumir más bienes y servicios que los producidos en Estados Unidos), cuando los beneficios reales son mayor empleo, precios más bajos, y mayores utilidades en ambos lados de la frontera. Sin embargo, el hecho innegable es que Estados Unidos tiene un déficit comercial con México.

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