S&P Global confirmó la perspectiva económica de México y con ello ratifica la calificación soberana del país en moneda extranjera en rango “BBB+” de largo plazo y “A-2” de corto plazo, aunque advierte que estará alerta a debido a que existen en la perspectiva elementos que pueden ser adversos para los vínculos comerciales y de inversión, en relación al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la reforma fiscal de Estados Unidos.

No sólo eso, considera condición de mantener una política fiscal que contenga el nivel de la deuda gubernamental, que ha crecido de manera notable en los últimos años. El reporte de la calificadora reduce, por cambio metodológico, a niveles “A-“ y “A-2” desde “A-1”, para compromisos en moneda local.

ratifica. Revista FortunaEn relación con el proceso electoral de 2018 S&P Global confía en que se mantendrá el déficit fiscal, de la misma manera que advierte que “cambios inesperados” en la política energética relacionada con las empresas CFE y Pemex “podrían potencialmente aumentar los pasivos contingentes del soberano. En ese caso, el perfil financiero del soberano sufriría una erosión gradual que elevaría la vulnerabilidad de las finanzas públicas ante shocks adversos, llevándonos a una baja de las calificaciones”.

Pese a que es optimista en relación con el arribo a un acuerdo que modernice el TLCAN no deja de reconocer que los vínculos comerciales son fundamento de la decisión de mantener la calificación en moneda extranjera de largo plazo.

Hace una discreta observación sobre el deterioro de los indicadores sobre el comportamiento de la economía del país, confía en la operación independiente del banco central, lo que permitirá tener retorno a una inflación de 3 por ciento y un crecimiento del PIB ligeramente superior a 2 por ciento. A continuación el reporte de S&P Global.

ratifica. Revista Fortuna
Nota: El ahorro se define como inversión más el superávit (déficit) de la cuenta corriente. La inversión se define como el gasto sobre bienes de capital, incluyendo plantas, equipo y vivienda más el cambio en los inventarios. Los bancos son otras instituciones depositarias diferentes del banco central, cuyos pasivos se incluyen en la definición nacional de masa monetaria. Las necesidades de financiamiento externo bruto se definen como los pagos de la cuenta corriente más la deuda externa de corto plazo al cierre del año más los depósitos de no residentes al cierre del año anterior más los depósitos de no residentes al cierre del año anterior más la deuda externa de largo plazo que vence dentro de año. La deuda externa neta en sentido estricto se define como el saldo de los financiamientos de los sectores público y privado en moneda local y extranjera de no residentes menos las reservas oficiales menos los activos líquidos del sector público en manos de no residentes menos los créditos del sector financiero a, depósitos con, o inversiones en entidades no residentes. Una cifra negativa indica el financiamiento externo neto. IPC – Índice de Precios al Consumidor. Los datos e índices mostrados en esta tabla son resultado de las propias estimaciones de S&P Global Ratings, con base en fuentes nacionales e internacionales, y reflejan la opinión independiente de S&P Global Ratings sobre su oportunidad, cobertura, fiabilidad, credibilidad y uso de la información disponible. p-proyección NA – No aplicable.

Resumen

  • El 18 de diciembre de 2017, S&P Global Ratings publicó sus criterios revisados de calificaciones soberanas (véase “Sovereign Rating Methodology” ).
  • Tras la implementación de los nuevos criterios, confirmamos nuestras calificaciones soberanas de México en moneda extranjera de largo y corto plazo de ‘BBB+’ y ‘A-2’, y estamos bajando nuestras calificaciones soberanas en moneda local de largo plazo a ‘A-’ desde ‘A’ y de corto plazo a ‘A-2’ desde ‘A-1’.
  • La acción sobre las calificaciones en moneda local refleja las revisiones a nuestra metodología de calificaciones soberanas y no refleja ningún deterioro de nuestra opinión sobre la calidad crediticia soberana de México.
  • La perspectiva estable refleja nuestra expectativa de continuidad en las políticas económicas de México durante los siguientes dos años, aunado a la política fiscal que contenga el nivel de deuda del gobierno general.

Acción de Calificación

Ciudad de México, 18 de diciembre de 2017 – S&P Global Ratings confirmó sus calificaciones soberanas de México en moneda extranjera de largo y corto plazo en escala global de ‘BBB+’ y ‘A-2’, respectivamente. Al mismo tiempo bajamos nuestras calificaciones en moneda local de largo y corto plazo en escala global a ‘A-’ de ‘A’ y a ‘A-2’ desde ‘A-1’. La perspectiva de las calificaciones de largo plazo es estable. Asimismo, confirmamos nuestra evaluación del riesgo de transferencia y convertibilidad (T&C) para México de “A+”.

Perspectiva

La perspectiva estable refleja nuestra expectativa de la continuidad de las políticas económicas de México en los próximos dos años, junto con una política fiscal que contenga el nivel de deuda del gobierno general. Esperamos que los tres gobiernos que participan en la actual renegociación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) alcancen un nuevo acuerdo, eventualmente, que preserve en gran medida los vínculos comerciales y financieros que apuntalan a la economía de Norteamérica.

Una alteración inesperada en los vínculos comerciales y de inversión entre México, Estados Unidos y Canadá, o un cambio negativo inesperado en las políticas fiscales o en otras políticas económicas tras las elecciones del próximo año, podrían afectar las expectativas de crecimiento del PIB del país.

Un bajo crecimiento del PIB combinado con déficit fiscales mayores a los esperados, dificultaría que el gobierno estabilice su deuda como porcentaje del PIB en los próximos dos años. De igual manera, cambios inesperados en las políticas del sector energético, incluyendo medidas que debiliten la posición financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), podrían potencialmente aumentar los pasivos contingentes del soberano. En ese caso, el perfil financiero del soberano sufriría una erosión gradual que elevaría la vulnerabilidad de las finanzas públicas ante shocks adversos, llevándonos a una baja de las calificaciones.

En el largo plazo, el crecimiento económico más rápido y una consolidación fiscal mejor a la esperada podrían fortalecer los perfiles, fiscal y externo, de México. Esto, aunado a mercados de capitales locales más profundos y a un historial continuo de una política monetaria creíble desempeñada por el banco central, podría reducir las vulnerabilidades externas y llevarnos a subir las calificaciones.

Fundamento

La acción que tomamos sobre las calificaciones soberanas en moneda local no refleja ningún deterioro de nuestra opinión de riesgo crediticio sobre la calificación soberana de México. En cambio, esta acción refleja recientes cambios a nuestra metodología de calificaciones soberanas.

S&P Global Ratings publicó hoy la versión en inglés de su “Metodología de Calificaciones Soberanas” que reemplaza la versión publicada el 23 de diciembre de 2014. Entre las modificaciones introducidas, reducimos la brecha máxima entre las calificaciones en moneda extranjera y moneda local a solamente un nivel (notch) comparado con los dos anteriores. En línea con la aplicación de la nueva metodología bajamos nuestras calificaciones en moneda local de México para reflejar esa diferencia de solamente un notch respecto de la calificación de largo plazo en moneda extranjera.

Perfil institucional y económico:
Continúan las cautelosas
políticas económicas

El historial de cautelosas políticas económicas mantiene la calificación soberana. Esperamos continuidad en las principales políticas económicas tras las elecciones de 2018. Las calificaciones reflejan un ingreso per cápita de México de 9 mil dólares en 2017 y una tendencia de crecimiento per cápita del PIB de poco menos de 2 por ciento anualmente.

Las calificaciones de México reflejan su historial de cautelosas políticas fiscales y monetarias, lo que ha contribuido a limitar los déficits gubernamentales y a mantener una baja inflación, así como un nivel moderado de deuda externa. La combinación de políticas económicas previsibles y una economía flexible ha permitido que el país se ajuste a las cambiantes condiciones internacionales, entre ellas, una caída considerable en el precio del petróleo, la volatilidad del tipo de cambio y la incertidumbre sobre el destino del TLCAN, al tiempo que mantiene un crecimiento estable y contiene la inflación. La independencia del banco central del país cuenta con amplio respaldo político basado en su capacidad para mantener la inflación baja. El peso mexicano es una moneda de libre flotación y, de acuerdo con la definición en nuestros criterios, una moneda que se negocia activamente. Las calificaciones también reflejan nuestra estimación del PIB per cápita de México en alrededor de 9 mil dólares en 2017.

La democracia mexicana ha seguido madurando a medida que los partidos comparten el poder en los niveles de gobierno nacional y local. La democracia ha traído estabilidad y cambios regulares de gobierno en el país, pero no ha generado dinamismo económico ni mejorado la seguridad pública.

Estimamos que el PIB se expanda probablemente en poco más de 2 por ciento en 2017 y que mantenga un ritmo similar durante 2018-2020 (o apenas por debajo de 2 por ciento sobre una base per cápita), suponiendo un crecimiento estable en Estados Unidos y un aumento gradual de la inversión privada en el sector energético mexicano.

Perfil de flexibilidad y desempeño:
Políticas fiscales moderadas
deben limitar el incremento
de la deuda neta del gobierno general

  • Esperamos que la deuda neta del gobierno general se mantenga por debajo de 50 por ciento del PIB en los próximos tres años.
  • La moderada política fiscal debería limitar el incremento de la deuda neta del gobierno general como porcentaje del PIB a menos de 4 por ciento anualmente.
  • Proyectamos que la deuda externa neta en sentido estricto (deuda bruta neta de activos externos líquidos) oscilará alrededor de 45 por ciento de los ingresos de la cuenta corriente en el siguiente par de años y que las necesidades de financiamiento externo bruto (pagos de la cuenta corriente y deuda externa de los sectores público y privado por vencer) en relación con los ingresos de la cuenta corriente y reservas utilizables se mantenga por debajo de 90 por ciento.

Proyectamos que la deuda neta del gobierno general aumentará, en promedio, en menos de 4 por ciento del PIB anualmente en los próximos tres años, mientras que la carga de intereses del gobierno general (intereses a ingresos) se mantendrá por debajo de 10 por ciento. Estimamos que el gobierno alcanzará sus objetivos fiscales en 2017. Además, esperamos que el déficit del gobierno general oscile ligeramente por arriba de 3 por ciento del PIB en promedio en los próximos tres años.

Evaluamos el sistema bancario de México como sólido. Clasificamos al sistema bancario en el Grupo ‘4’ de nuestro Análisis de Riesgos de la Industria Bancaria por País (BICRA, por sus siglas en inglés), donde ‘1’ es la categoría de menor riesgo y ’10’ la de mayor riesgo (vea “Análisis de Riesgos de la Industria Bancaria por País: México”, publicado el 7 de septiembre de 2017). Consideramos que los pasivos contingentes del sector financiero y de las empresas públicas no financieras son limitados, de acuerdo con la definición de este término en nuestros criterios.

El banco central de México, el cual es independiente, conduce su política monetaria bajo un marco de metas de inflación y un régimen de tipo de cambio flotante. Esperamos que la inflación se mantenga baja, en 4 por ciento para 2018 y 3 por ciento en años posteriores, a pesar de la sustancial depreciación del peso durante los últimos meses. Los bajos niveles de inflación y estabilidad económica que ha mantenido México por muchos años han profundizado gradualmente sus mercados de capitales.

El perfil externo de México probablemente se mantenga fuerte a pesar de la persistencia de los bajos precios del petróleo. El déficit de la cuenta corriente podría situarse alrededor de 2 por ciento del PIB en 2017, nivel ligeramente menor que el de los años anteriores. Esperamos que el déficit de la cuenta corriente se mantenga alrededor de 2 por ciento en los siguientes dos años. La inversión extranjera directa neta probablemente financie la mayor parte de este déficit.

Consideramos al peso mexicano como una moneda que se negocia activamente, de acuerdo con nuestras definiciones de criterios. El peso representa entre 2 por ciento-3 por ciento de las transacciones globales de monedas, de acuerdo con datos del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), la participación más alta para un país de mercado emergente.

Esperamos que las necesidades de financiamiento externo bruto de México (pagos de la cuenta corriente y deuda externa de los sectores público y privado por vencimiento residual) en relación con los ingresos de la cuenta corriente y reservas utilizables se ubiquen en 86 por ciento en 2017. Proyectamos que la deuda externa neta en sentido estricto (deuda bruta neta de activos externos líquidos) oscilará alrededor de 45 por ciento de los ingresos de la cuenta corriente en los próximos dos años (incluimos tenencias de no residentes de deuda emitida localmente en nuestras estimaciones de deuda externa, ya que nuestra metodología calcula la deuda externa sobre una base de residencia). Nuestras proyecciones suponen que la participación de la tenencia de no residentes en la deuda del gobierno central de México se mantenga estable.

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