Grupo Autofin, del empresario mexicano Juan Antonio Hernández, mantiene una disputa legal con la firma Fairmon Hotels & Resorts por la posesión de los hoteles Fairmont Princess y Pierre Marques en la Zona Diamante de Acapulco. En 2014, Autofin adquirió su propiedad por un monto superior a los 18 millones de dólares. El desalojo protagonizado por Autofin para tomar el control del hotel destapó un conflicto jurídico que, calculan, podría demorar años.

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El Hotel Fairmont Princess, ahora Princess Mundo Imperial, se encuentra en disputa legal. El empresario Juan Antonio Hernández, de Grupo Autofin, se enfrenta a Fairmont Hotels and Resorts en una querella que podría demorar años.

Ubicado en el Puerto de Acapulco, Guerrero, el hotel cuenta con más de 1 mil habitaciones, campo de golf de 18 hoyos y un estadio para 6 mil personas. Fue construido en 1971 frente a la Playa Revolcadero, dentro de la llamada Zona Diamante.

Diseñado por Ted Robinson, Daniel K Ludwig, empresario del transporte marítimo que llegó a encabezar la lista de los hombres más ricos de la revista Forbes, fue su dueño original. En 1998, el Princess fue comprado por Hoteles Canadá y 1 año después fue absorbido por la cadena Fairmont.

autofinFairmont Hotels & Resorts reclama a Grupo Autofin el pago por supuesta terminación ilegal de contratos de operación y el pago total por la venta de los resorts (complejo turístico).

El conflicto habría estallado por faltar al acuerdo de mantener los nombres originales de las hospederías Acapulco Princess y Pierre Marques. Por lo que el consorcio canadiense Fairmont Hotel and Resorts inició una querella en tribunales internacionales contra el corporativo mexicano Organización Ideal, mejor conocida como Mundo Imperial División Hoteles.

Radicada en la Cámara Internacional de Comercio con sede en España, la querella incluye el reclamo de una indemnización por 18 millones de dólares, informaron agencias internacionales de noticias.

Según se reveló, la disputa habría surgido porque en una de las cláusulas del contrato de compra-venta firmado entre Mundo Imperial y Hoteles Fairmont se acordó conservar el nombre de la marca Fairmont Princess y Fairmont Pierre Marques hasta 2024, situación que cambió cuando el presidente del grupo comprador, Juan Antonio Hernández, cambió el nombre a Princess Mundo Imperial y Pierre Marques Mundo Imperial.

Derivado de ello, la prensa dio a conocer que elementos de seguridad privada contratados por el empresario expulsaron del hotel al personal de Fairmont que se negaba a aceptar sus finiquitos y firmar un nuevo contrato laboral.

Según versiones dadas a conocer públicamente, el objetivo era instalar a sus propios empleados y así tomar el control del hotel Princess y el vecino, Pierre Marques.

Al día siguiente, la cadena, con sede en Toronto, Canadá, presentó la demanda arbitral contra Organización Ideal, la filial de Autofin, que compró el hotel. Una operación tasada en 180 millones de dólares que contó con la asesoría de los bufetes jurídicos Mijares, Angoitia, Cortés y Fuentes, que preside Pablo Mijares, en la parte de Autofin; y Creel, García-Cuéllar, Aiza y Enríquez, dirigido por Carlos Aiza, en la parte de Global Hospitality Investments.

En 2003, Juan Antonio Hernández empezó a desarrollar el complejo de Mundo Imperial. A la fecha, ha invertido en Acapulco unos 5 mil millones de pesos.

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Según estimaciones, el empresario está consolidando en la Zona Diamante 3 millones de metros cuadrados vía tres hoteles que suman 2 mil 300 cuartos, dos campos de golf, un centro de convenciones, uno de exposiciones y otro más de espectáculos.

El centro de exposiciones tiene una capacidad de 35 mil metros cuadrados, y el de convenciones posee 80 salones en los que se pueden albergar desde 100 a 6 mil personas. Se puede disponer de un salón para ofrecerles una cena hasta 12 mil personas. Ahí se celebró la 40 edición del Tianguis Turístico.

El centro de espectáculos tiene un aforo para 4 mil 100 personas. Coordina aproximadamente 30 eventos al año. Mundo Imperial, incluido el hotel de 814 cuartos, genera entre 400 y 2 mil empleos, dependiendo la temporada.

Se estima que de los 180 millones, cerca de 50 millones de dólares servirán para hacer frente a una serie de pasivos contingentes, sobre todo de carácter laboral y de operación.

Luego de la compra, el nuevo dueño planeó el cierre del edificio principal, la Torre Pirámide, para remodelar los cuartos. Solamente en la rehabilitación que estaría lista en unos meses, Autofin contemplaba invertir 50 millones de dólares. Además, reduciría el campo de golf de 18 a nueve hoyos para hacer un desarrollo residencial con unidades de 120 metros cuadrados promedio.

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