En los últimos 3 años, la Profepa ha asegurado, al menos, 18 toneladas de ejemplares, productos y subproductos de totoaba. Endémico del Alto Golfo de California o Mar de Cortés, y en peligro de extinción, el pez tiene como principal destino el Continente Asiático, en él pagan un alto precio por su vejiga natatoria o buche, al que se le atribuyen propiedades curativas, afrodisiacas y se utiliza como alimento gourmet. A decir de la Profepa, el órgano puede alcanzar un valor de entre 5 mil y 8 mil 500 dólares por kilogramo y cuadriplicar su precio en territorio asiático

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De 2013 a 2015, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguró en puertos, aeropuertos, caminos y fronteras, al menos, 18 toneladas de ejemplares, productos y subproductos de Totoaba macdonaldi, según información divulgada por la propia dependencia.

Endémico del Alto Golfo de California o Mar de Cortés, el pez tiene como principal destino la República Popular China, la Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China, Japón y la República Socialista de Vietnam.

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En el Continente Asiático se paga un alto precio por su vejiga natatoria o buche, al que se le atribuyen propiedades curativas, afrodisiacas y se utiliza como alimento gourmet.

A decir de la Profepa, el órgano puede alcanzar un valor de entre 5 mil y 8 mil 500 dólares por kilogramo y cuadriplicar su precio en territorio asiático.

Incluida en la NOM-059-SEMARNAT-2010 bajo la categoría Peligro de Extinción; en el Apéndice I de la Convención Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, y en la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la totoaba se encuentra en veda total y permanente desde 1975.

Su extracción, posesión y transporte es considerado como delito dentro de la Ley General de Vida Silvestre y el Código Penal Federal; los agravantes: la extracción dentro de un Área Natural Protegida o cuando se demuestra su comercio.

De acuerdo con los boletines de prensa emitidos por la Profepa, entre 2013 y 2015 se han decomisado alrededor de 18 mil 44 kilogramos de totoaba, 774 vejigas o buches, 14 ejemplares, nueve pechos y siete filetes de la especie.

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La cifra es imprecisa, confusa y conservadora. “No todo se reporta en los boletines, sólo aquello que es más noticioso”, reconoce Martín Ortiz, director de Atención Ciudadana y Comunicación Social de la Dependencia.

“No hay cálculo, es una cifra negra”, dice en entrevista Joel González Moreno, director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la Profepa.

Tan sólo en un boletín emitido en enero de 2014, a propósito de la primera reunión de coordinación para la protección de totoaba, la Procuraduría aseguró que en 2013 se incautaron “casi 20 toneladas de esta especie” detectadas en un contenedor con destino a Hong Kong.

Aunque se desconoce el número exacto de ejemplares de totoaba que se sustraen todos los días del Alto Golfo de California para ser traficados ilegalmente, las autoridades mexicanas reconocen que en los últimos 3 años se ha disparado la demanda en el mercado asiático.

“El número de aseguramientos y decomisos en puntos de revisión es para nosotros un indicador del problema”, refiere González Moreno.

En mayo de 2013, la Profepa aseguró “un millonario cargamento ilegal” en el Puerto de Ensenada, Baja California, que pretendía ser llevado a Asia: 898 mil ejemplares muertos de pepino duro de mar, 78 mil caballitos de mar y 1 mil cajas de vejiga congelada y seca de totoaba, especies marinas consideradas como protegidas y en peligro de extinción por legislaciones nacionales y extranjeras.

En acción conjunta con el Servicio de Administración Tributaria y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, el 22 de mayo de 2013 se interceptó la carga con un valor en el mercado negro asiático o internacional que se estima superaba los 2 millones de pesos.

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El contrabando venía congelado y escondido en cajas de cartón y costales de nailon en un cargamento autorizado de pescado curvina y medusa, pepino de mar de la variedad Badionatus y aleta de tiburón.

Se especializan las formas de traficar

Los cargamentos de productos marinos ilegales mezclados con productos marinos legales son cada vez menos comunes para los agentes de la Profepa. “Las formas de traficar se han modificado hasta acercarse al modus operandi que usa el crimen organizado para transportar droga”, apunta Joel González. Relata que los traficantes comenzaron a usar hieleras, cajuelas, puertas de vehículos y mochilas para transportar los ejemplares y productos, a partir del aseguramiento, en 2012, de un contenedor en Ensenada, con alrededor de 80 toneladas de producto pesquero que tenía como destino China.

“Con ese golpe, los traficantes buscaron otras formas, a través del tráfico tipo hormiga: como los famosos burreros o mochileros”, apunta.

Fechado el 6 de abril de 2015, el boletín 209-15 da cuenta de ello. Según el documento, la Policía Federal aseguró un cargamento de 90 buches al interceptar a un par de sujetos que caminaban durante la noche sobre el acotamiento de la carretera en un paraje del kilómetro 59 de la carretera San Felipe-Mexicali.

Para hacer frente a las nuevas formas de operación de los traficantes, se han establecido acuerdos de colaboración con la Procuraduría General de la Republica (PGR), la Policía Federal (PF), la Secretaría de Marina (Semar), la Organización Internacional de Policía Criminal y la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas contra el Crimen y la Droga.

El propósito de estos acuerdos es la generación de información de inteligencia para aplicar operativos que permitan desmantelar las redes de tráfico nacional e internacional. De igual forma, se ha buscado la colaboración de empresas como Mercadolibre, Facebook, Multipack y algunas aerolíneas para detectar tráfico ilegal de especies.

La Procuraduría aplica de manera permanente desde 2008 acciones de inspección y vigilancia, en el Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado. Derivado de ello, según apunta Joel González, en los 3 últimos años se presentaron ante el Ministerio Público Federal a 36 personas por la extracción, acopio, transporte, distribución, comercio y/o posesión de la especie.

Las rutas del contrabando

Una vez que los ejemplares o subproductos de totoaba se extraen del Alto Golfo llegan al Puerto de San Felipe, en Baja California, o al Golfo de Santa Clara, en Sonora. De los dos principales puntos son trasladados vía terrestre a Mexicali, Tijuana o Ensenada. También vía terrestre puede continuar hacia Estados Unidos, fundamentalmente a California, para ser enviados a Asia o pueden ser sacados vía aérea, como punto intermedio, a la Ciudad de México mediante los servicios de empresas de paquetería, donde generalmente se declaran como ropa, para de ahí salir en vuelos directos hacia China, Hong Kong, Japón y Vietnam.

Fuente: Profepa

Tráfico de especies, industria masiva

En el nivel internacional, el tráfico ilegal de especies se ha convertido en una industria masiva comparable únicamente con el tráfico de drogas, armas y trata de personas. Se le ubica como el cuarto negocio criminal más lucrativo del mundo.

En materia nacional, las principales especies animales sujetas a tráfico ilegal son los psitácidos, el jaguar, el mono araña, la víbora de cascabel, las tortugas de agua dulce y los huevos de tortuga marina; de plantas, las orquídeas y las cactáceas.

La conductas ilegales de extracción, acopio, transporte, posesión y comercio de especies marinas protegidas se sancionan con hasta 12 años de prisión y multas de hasta 3 millones de pesos.

Fuente: Profepa

 

Por Elva Mendoza

 

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