Los inversionistas de América Móvil – la joya de la corona de Carlos Slim – celebran que el gigante de la telefonía fija e inalámbrica en México y América Latina ingrese a un nuevo mercado: el de la administración y renta de antenas para señales del espectro radioeléctrico. Así surge Telesites que forma parte de la estrategia para demostrar que Slim puede compartir infraestructura con sus competidores.  

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Acostumbrados a que las escisiones de activos de las compañías del grupo empresarial que controla las operaciones de América Móvil (AMX) han resultado, hasta ahora, en buenas ganancias como sucedió cuando se dividieron las operaciones de telefonía básica, internet y telefonía móvil, los inversionistas del mercado de valores hacen sus cálculos sobre el rendimiento que obtendrán a partir de la separación (Spin Off) de al menos 10 mil 800 antenas para transmitir señales de telecomunicaciones que ahora formarán parte de la nueva compañía: Telesites.

América Móvil – controladora de Telcel y Telmex – había informado el año pasado que desincorporaría activos para dejar de ser preponderante y evitar la regulación asimétrica que le impide, para empezar, cobrar tarifas de interconexión.

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La opinión pública se sorprendió con la noticia de que AMX – al estilo del capítulo de las Baby Bells  (1984) estuviera dispuesta a vender activos e, incluso, a trasladar clientes; pocos se imaginaban la creación de una nueva empresa que convertiría la sanción regulatoria y asimétrica en una nueva oportunidad de ganancias para los accionistas de Telcel y de Telmex.

Muy bien por los inversionistas de los mercados de capitales pero ¿Y los consumidores? En telecomunicaciones, entre más cerca del consumidor se ubique una antena, la señal es más fuerte y  más segura. Está confirmado. Así que el reto del IFT es garantizar la equidad y el trato no discriminatorio a los competidores de Telcel.  Gran desafío.

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Mientras tanto, los inversionistas del mercado de valores de México y Nueva York saben que el dividendo anual de AMX tal vez  se tarde en llegar algunas semanas m-as  en este ejercicio ante los cambios en la estructura corporativa que se aprobaron el pasado 17 de abril; sin embargo,  están contentos y así ha quedado confirmado en los foros de traders y analistas en Nueva York.

La expectativa es que AMX ingrese a un nuevo y creciente negocio en donde participan compañías públicas como American Tower de Estados Unidos o El Tower (EIT) en Italia de Silvio Berlusconi, por sólo mencionar algunas.

Los inversionistas de AMX recibirán una acción de la nueva compañía Telesites por cada título que controlen en esa emisora.

 

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Así, como sucedió con la salida al mercado de valores de AMX, se esperan ganancias en pleno debut pues la comparación  y referencia obligada respecto a los múltiplos y ganancias de otras operadoras de antenas de telefonía celular resulta muy interesante: la compañía de Berlusconi, por ejemplo, vio incrementar el precio de sus acciones de 18 a 50 Euros en sólo tres años. En el caso de American Tower – que le compró antenas a  Axtel, Nextel y Telefónica -vemos el mismo comportamiento, ante el auge de los dispositivos móviles, simplemente el precio de sus títulos voló de 70 a 100 dólares.

Slim, entonces, convirtió su tragedia regulatoria en un nuevo negocio bursátil porque colocará las acciones de Telesites tomando en cuenta los múltiplos de los grandes competidores en el mercado.

El IFT tiene ahora, sin embargo, el reto de convertir esta jugada bursátil en un beneficio real para los consumidores si AMX quiere abandonar, con efectos positivos para los consumidores,  la preponderancia y la regulación asimétrica que los legisladores proyectaron para proteger a los consumidores y blindar la competencia.

Desde el 5 de noviembre de 2014, el presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), Gabriel Contreras así como los seis comisionados que conforman el pleno de la máxima autoridad en materia de telecomunicaciones del país firmaron la resolución mediante la cual autorizaron los términos y condiciones de la oferta de referencia para el acceso y uso compartido de infraestructura pasiva presentada por Radiomóvil Dipsa (Telcel) para llevar a cabo una “separación contable, funcional o estructural al agente económico preponderante en los servicios de telecomunicaciones móviles”.

El documento de 86 páginas da cuenta de las peticiones de información que realizó ese instituto a Radiomóvil Dipsa para apuntalar su oferta de servicios en su infraestructura sin discriminar a ningún competidor.  Así, el año pasado, e IFT se ocupó durante varios meses de revisar las condiciones contractuales así como las tarifas bajo las cuales AMX rentará espacio en sus antenas. Esos contratos se depositarán en el Registro Público de Telecomunicaciones en los cuales se garantiza, por ejemplo, que en caso de cualquier incumplimiento Telcel podrá notificar inmediatamente a su cliente que no podrá continuar ofreciéndole el servicio de la infraestructura pasiva (antenas) o que, por ejemplo, la infraestructura es propiedad en todo momento de la telefónica.   Pero Telcel no se hará cargo, bajo ninguna circunstancia, del equipo de sus “clientes”, por lo que pidió al IFT se incluyera un amplio seguro de Responsabilidad Civil hasta por cinco millones de dólares anuales, por los daños que pudieran causarle a su infraestructura.

¿Están de acuerdo con los “nuevos clientes” de Telcel con estas condiciones? Resulta que la ubicación estratégica de muchos de los sitios de telecomunicaciones sigue siendo única y, por lo tanto, las condiciones impuestas por la telefónica siguen ubicándola como un jugador preponderante.  Afortunadamente el IFT no aceptó que Telcel fijara un monto de cinco millones de dólares pero sí aceptó la exigencia de un seguro para formar parte de la lista de clientes de la nueva empresa Telesites.

Quizás para el consumidor, la posibilidad de la venta de activos hubiera sido más efectiva.

El negocio de las torres

Con la esperanza de mejorar sus coberturas con nuevas participaciones en el espectro, pero también con la decisión de reducir costos, en los últimos dos años empresas como Axtel, Telefónica de España, Pegaso y TV Azteca decidieron vender una parte de sus antenas para la distribución de señales.

La intención de este movimiento es rentarlas para convertir un costo fijo en uno variable y, sobre todo, reducir el gasto operativo vinculado con el mantenimiento de esta infraestructura. Además, se trata de un segmento de la operación de las compañías de telecomunicaciones que, junto con el tendido de fibra óptica, involucra una intensa relación con autoridades delegacionales para la autorización de permisos de construcción e instalación.

El jugador en este segmento es la compañía American Tower, que en Estados Unidos opera activos para la industria de las telecomunicaciones inalámbricas y de difusión de señales de televisión. Las torres de comunicación inalámbricas, de difusión y redes de sistemas de antenas distribuidas son su especialidad. En Estados Unidos, American Tower ha firmado contratos de arrendamiento con dueños de predios para la operación de al menos 20 mil torres estratégicamente ubicadas para la repetición de señales de telecomunicaciones, mientras que en México, Brasil e India, su operación se extiende a 50 mil torres. En México, su operación involucra al menos cinco mil antenas.

Así, American Tower se convierte en un jugador relevante para el mercado porque abarca desde el diseño de redes para mejorar la cobertura existente, hasta la búsqueda de las ubicaciones estratégicas, la negociación y el trámite de permisos, licencias y arrendamientos. Los servicios de Tercera Generación (3G) necesitan de antenas que cubran con eficiencia los nuevos mercados de datos.

Al llegar a la obra civil y a la instalación de las antenas, American Tower también asume para sus clientes el desgaste frente a algunas comunidades que aún temen que la operación de esta infraestructura represente riesgos para la salud. Una muestra de la dimensión de este negocio se encuentra en la compra de dos mil 500 antenas que American Tower cerró en México con distintos operadores al cierre de 2011. Esa transacción se pactó en 500 millones de dólares.

La ventaja de la operación de esta compañía, con sede en Boston, es que operadores que compiten en los mismos mercados pueden tener acceso a la operación de antenas estratégicamente ubicadas. Fueron Pegaso y Telefónica las empresas que, en su mayoría, cerraron la venta de estas antenas con American Tower que preside James D. Taiclet. En Colombia, esta compañía también renta infraestructura a Telefónica, que aquí representa Francisco Gil Díaz.

Por Cludia Villegas Cárdenas

 

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