Por Claudia Villegas 

Isaac EsquivelEsta es la historia de un hombre decidido durante toda su carrera política a conquistar las primeras posiciones del gobierno federal. Su trayectoria no oculta sus ambiciones políticas, su capacidad técnica ni su habilidad para deslindarse de momentos difíciles. Ahora, intentará escribir una nueva historia en un puesto clave para poner a prueba la reforma al sector de la energía. El desafío, han dicho sus críticos, será ejercer la autoridad y su función pública sin preocuparse por su futuro. ¿Podrá esta vez? Ahora, propuesto por el Presidente Enrique Peña Nieto pero ratificado por el Senado de la República, Luis Téllez, será consejero del Fondo del Petróleo que decidirá sobre los recursos que se obtengan de la explotación petrolera en el marco de la reforma constitucional y secundaria.  Hoy formaría parte de una lista de financieros y políticos mexicanos con cuentas en la filial suiza de HSBC. No obstante, el ahora consejero del Fondo del Petróleo asegura que se trata de una cuenta que abrió su padre y su familia de origen suizo.

 

Durante tres años, en una de las paredes de su oficina del fondo estadounidense Carlyle en la Ciudad de México, Luis Téllez conservó en un lustroso cuadro el artículo que en junio de 1989 le publicó en su primera plana The Wall Street Journal.

“México no necesita un intercambio de deuda por inversión, lo que necesita es un menor nivel de pasivos”, decía en su texto el joven economista de 32 años al contradecir las declaraciones del presidente de Citicorp, John Reed, sobre la situación de las finanzas públicas mexicanas y el despilfarro que, en opinión de los banqueros estadounidenses, había incurrido el gobierno mexicano durante la más reciente bonanza petrolera.

Era la época en que el déficit comercial de México comenzaría a financiarse con inversión extranjera anclada a altas tasas de interés y no con créditos de la banca extranjera. Los problemas vendrían después. Era el primer año del gobierno de Carlos Salinas de Gortari y el momento de defender el plan de esa administración para  renegociar la deuda externa del país, anunciado en el discurso de toma de protesta del ex mandatario. A Salinas lo conocería en la Secretaría de Programación y Presupuesto donde fue coordinador de asesores y en donde estrecharía relaciones con el grupo político que ocupó 12 años la presidencia hasta que Vicente Fox ganó las elecciones del 2000.

Forjado en la Secretaría de Hacienda y colaborador cercano de Pedro Aspe, Téllez, egresado del ITAM apenas 8 años antes, se convirtió junto con los subsecretarios José Ángel Gurría y Guillermo Ortiz, en uno de los tres personajes autorizados para difundir los términos del acuerdo en principio firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).  Como director general de Planeación Hacendaria, Téllez probaría su capacidad para comunicar y estrechar relaciones con la prensa nacional y extranjera, estrategia que nunca descuido siempre dispuesto a atender a los periodistas.

A pesar del complicado escenario, Téllez comenzaba a ver cumplidos sus sueños como estudiante de economía. Las ambiciones de quien se convertiría meses después en Subsecretario de Agricultura durante la gestión de Carlos Hank González se fraguaron desde su adolescencia. Fue el ejemplo y el éxito en la política nacional de su tía Emilia Téllez Beinot, Oficial Mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores en el gobierno de Luis Echeverría, los que le inspirarían para trazar la línea académica que lo llevó convertirse no sólo en un economista destacado sino en un político avezado que, hasta ahora, ha desafiado los cambios de régimen y de gobierno.  No fueron fortuitos sus estudios de derecho en la UNAM. En su libro, El Oso y El Puercoespín (Grijalbo), el ex embajador de EU en México, Jeffey Davidow, cuenta cómo Ernesto Zedillo en su última gira por ese país bromeó con su entonces Secretario de Energía sobre sus planes laborales ante la casi segura derrota de Francisco Labastida Ochoa. Téllez acomodaba minuciosamente las tarjetas de presentación de la influyente comunidad financiera estadounidense mientras Zedillo le gritaba desde el otro lado del avión presidencial: “¿Estás en el mercado laboral, Luis?”. Las risas no se hicieron esperar.

 

Del Colegio Alemán al MIT

“Un muchacho ambicioso e inteligente”, así describen a Téllez quienes lo conocieron en las aulas del Colegio Alemán, una verdadera antesala de los salones de clase del ITAM. Fue en ellos en donde conoció y convivió durante más de seis años con Agustín Carstens, un estudiante que entonces no llegaría a destacarse por sus notas elevadas pero sí por su buen carácter, compañerismo y hasta por su desenfado en los estudios. Carstens era inteligente. Así nada más.

Todo lo contrario a Luis Téllez, un chico de calificaciones perfectas; siempre dispuesto a cultivar amistades que le reportaran avances académicos y que llegó a ser presidente de la Asociación de Alumnos del exclusivo colegio en donde la enseñanza de lenguas extranjeras buscaba reforzar la visión cosmopolita y europea del desarrollo económico, político, social y científico. “Nos enseñaban que no todo era Estados Unidos, que era importante conocer la historia para entender el futuro”, acepta comentar uno de los ex compañeros de Luis Téllez.

Educado en el barrio de Polanco, la influencia de su madre, de origen suizo, fue determinante para ampliar los horizontes de su familia y en especial de los tres niños Téllez Kuenzler: Luis, el mayor, Enrique, también economista, y Cristina, ahora una destacada arquitecto.

Desde entonces desarrolló un espíritu de constante competencia. Agustín Carstens no sería en los días de educación media y superior del también ex secretario de Energía un rival a vencer o que le causara preocupación. Incluso, no formaba parte del grupo de estudiantes que Téllez frecuentaba para elevar sus calificaciones. Sin embargo, dos décadas después Cartens no sólo sería nombrado subdirector gerente del FMI, una de las posiciones más importantes ocupada por un mexicano en un organismo multilateral, sino que se convertiría en Secretario de Hacienda, el cargo en el gobierno federal— sin importar el régimen— abiertamente buscado y disputado por Téllez Kuenzler en su regreso a la administración pública después de permanecer 6 años en la iniciativa privada.

En Washington, la analista Pamela Starr de la consultoría Eurasia Group revelaría cómo las últimas semanas de octubre pasado varios de los grandes corporativos del país favorecieron a Luis Téllez sobre Carstens para ocupar la cartera de la Secretaría de Hacienda.  Los accionistas de empresas de Monterrey consideraban que el entonces director para México del fondo Carlyle sí modificaría el modelo económico para impulsar el crecimiento sobre el control de la inflación. Incluso, en el sitio internet, www.tradesport, en el que se cruzan apuestas sobre la definición de elecciones y puestos políticos, los momios favorecieron durante varios días a Téllez hasta que se dio a conocer que Carstens aceptaba la oferta del presidente electo Felipe Calderón para encabezar la dependencia más importante de su gobierno.

La única condición del ex director general del FMI fue contar con libertad absoluta para nombrar a su equipo de trabajo. Una subsecretaría sería la única excepción: la de Egresos a cargo de Ernesto Cordero, un economista también egresado del ITAM y amigo de Calderón.

Téllez también buscó la Secretaría de Relaciones Exteriores pero el destino le jugaría una broma más. Otra ex compañera del Colegio Alemán, ocupó  la cartera que también pretendió el todavía político de filiación priista. Patricia Espinosa,  egresada del Colegio de México, con una carrera en la diplomacia y en organismos internacionales, recibiría el nombramiento de Calderón. Ese fue otro golpe para Téllez, quien hasta ahora ha decidido conservar entre sus cartas su vinculación con el PRI a pesar de la época de vacas flacas por la que atraviesa ese partido.

“Javier Lozano sí presentó su carta de renuncia al PRI, pero Téllez no, sigue afiliado al partido”, informó hace un par de años a esta reportera Raúl Cervantes Andrade, quien fue director jurídico de esa organización política y diputado federal para después llegar al Senado. Cervantes Andrade quien reconoce en Téllez grandes cualidades para las negociaciones en el Congreso y conocimiento técnico de la administración pública.

La permanencia de Téllez en el PRI, dice Cervantes – un legislador que se ha destacado por su conocimiento del sector de comunicaciones y transportes – revela en parte la congruencia de quien estuvo a cargo de decidir durante  seis años el destino de un sector prioritario para el desarrollo del país: el de Comunicaciones y Transportes en el gobierno panista de Calderón.

El reto en esa cartera no fue pequeño: durante los últimos seis años se registró el menor nivel de inversión en el sector; se estancó la toma de decisiones y se descuidó la vigilancia sobre sectores regulados generando inercias perversas que fortalecieron el poder oligopólico en radio, televisión, transporte ferroviario y aeropuertos.

“Entre el fuego cruzado de intereses políticos y empresariales”, así confesó haber ejercido el cargo el antecesor de Téllez en la SCT, Pedro Cerisola, un hombre que con su filosofía de “win-win”, no logró sacar adelante los grandes cambios y acciones que exige la infraestructura de una economía que compite contra gigantes como India y China que no dejan de construir carreteras, vías de ferrocarriles y modernizar sus puertos y aeropuertos.

Por eso, más allá de ser un experto en la materia, Téllez, como titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), buscó ejercer el “sentido común” para conciliar los distintos intereses que prevalecen en el sector y coadyuvar a explotar las grandes sinergias logísticas que tiene México con Estados Unidos.

Los supuestos conflictos de interés han sido, sin embargo, un Talón de Aquiles que los críticos al gobierno calderonista señalaron en todo momento en el caso de Téllez. Y recuerdan su vinculación con el fondo de inversiones Carlyle, uno de los participantes más activos en el mundo en banca de inversión y ligado a empresas como Halliburton, su participación en los consejos de administración de FEMSA, Grupo Desc –en donde fue vicepresidente- ; Grupo México; Cablevisión pero también en compañías extranjeras como la gasera y generadora de energía eléctrica, Sempra Energy y Kissinger McLarty Associates.

Por ello, Téllez tuvo que dejar estos cargos como ahora lo hace de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) para llegar al Fondo del Petróleo.

Así, Téllez dejó su cargo como director para México en Carlyle.  Después se integró a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) en donde estuvo más de cinco años y catapultó instrumentos híbridos como los Certificados de Capital para el Desarrollo (CKD´s) o las Fibras para la emisión de deuda sobre activos inmobiliarios. El pleito con Ricardo Salinas Pliego, presidente del Grupo Elektra, por el cambio en la metodología del Indice de Precios y Cotizaciones de la BMV que dejó fuera a esa emisora, también marcó su gestión al frente del recinto bursátil. Éste habría sido el conflicto que habría determinado su salida de la BMV. Sin embargo, el episodio más amargo para Luis Téllez fueron las grabaciones que se filtraron de conversaciones privadas en donde hablaba del manejo de la llamada “Partida Secreta” durante la administración de Carlos Salinas de Gortari.

 

PRI, PAN o IP, da igual

tellez2A diferencia de otros priistas, la flexibilidad de Téllez para cambiar de sombrero sin romper por completo con su pasado: del PRI a la iniciativa privada y ahora al PAN no ha sido criticada. Es más, la socióloga estadounidense Sarah Babb, considera que para  la tecnocracia educada en el ITAM y en universidades estadounidenses nada ha cambiado en las últimas dos décadas.

La autora de la investigación Proyecto: México, los economistas del nacionalismo al neoliberalismo (Fondo de Cultura Económica), asegura que el ITAM, fundado por Alberto Bailleres, se convirtió en protagonista y semillero de hombres en el gobierno federal, forjados en  una escuela de pensamiento económico que favorece los intereses de los organismos multilaterales, la apertura de mercados y la libre competencia.

Téllez, dijo Babb durante una entrevista, es un representante de ese bastión de modelos neoclásicos al estilo estadounidense y de los tecnócratas que promueven el libre mercado.

Ocupada ahora de investigar la influencia de los organismos multilaterales, la académica adscrita a The Boston Collage dice que para estos políticos y economistas no importa el partido pues su permanencia y tránsito en la administración pública de México está justificada por los mismos incentivos y reflexiona: “En México como sucedió con Argentina se tendría que presentar una quiebra financiera, una devaluación para cambiar los incentivos y el pensamiento económico”, concluye Babb.

 

Por Claudia Villegas

 

 

Los momentos difíciles de Téllez

 

-Durante el gobierno de Ernesto Zedillo, fue Luis Téllez quien el 28 de febrero de 1995 recibió la encomienda personal  de notificar en su domicilio al ex presidente Carlos Salinas de Gortari que su hermano Raúl sería arrestado en unas cuantas horas por el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu.

 

-Como Secretario de Energía y al frente del Consejo de Administración de Pemex,  Luis Téllez conoció de los acuerdos para autorizar los recursos al sindicato que se utilizarían para financiar campañas políticas del PRI y que detonarían el escándalo del Pemexgate y las históricas multas al PRI. Téllez se ha desmarcado de este evento y aseguró que “nunca autorizó esa operación”.

Su paso por la IP

 

Han pasado más de seis años desde que se inició la reestructura financiera y operativa del Grupo Desc en donde Luis Téllez fue vicepresidente y el responsable de buscar soluciones para el conglomerado de compañías con participación en el sector inmobiliario, de autopartes, petroquímico y agroalimentario.

El presidente de Desc, Fernando Senderos, confió en el ex funcionario para negociar con sus acreedores la redocumentación de sus pasivos.  En medio del proceso, sin embargo- confesó Téllez en su momento- pasó el trago amargo de reducir la plantilla de personal de la holding: despedir a más de 2,000 personas no fue fácil pero los precios del gas natural y los problemas del sector automotriz  no ofrecían otra opción.

El balance, sin embargo, del paso de Téllez en el sector privado no es del todo favorable para el funcionario.

Analistas del sector bursátil reconocen el esfuerzo pero confiesan que los resultados fueron pobres.

“Téllez vendió lo que no debía (Resistol, por ejemplo) y conservó las empresas que no tenían gran futuro”, dice un analista que pidió omitir su nombre.

Carlos Hermosillo de la casa de bolsa Vector asegura que la situación de Desc sigue siendo complicada, “la parte operativa no acaba de levantar, viven una reestructuración continua que se ha venido retrasando desde hace tiempo”, dice el analista quien califica la participación de Téllez en Desc como “un proceso interesante pero de pocos resultados”.

 

Las frases de Téllez

 

“En México va a ver alternancia de aquí en adelante y lo que es importante es que los funcionarios de alto nivel, aprendan lo que yo tuve que aprender a vivir fuera del sector público, trabajar fuera del sector público y eventualmente regresar al sector público”

 

“Yo fui y he sido funcionario público, como muchos otros son funcionarios públicos honrados que no hicieron uso de sus facultades y de sus responsabilidades para beneficio propio”.

 

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