Bill Richardson, el verdadero artífice del Mexican Moment II

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Claudia Villegas

Bill
Fue en abril de 2013 cuando Enrique Peña Nieto apareció en la lista de las 100 personas más influyentes en el mundo de la revista estadunidense Time. Esa mención sería la antesala de la portada en la que aparece una foto del mandatario con el titular “Salvando México”.

Además, hace más de un año un artículo del exgobernador de Nuevo México, Bill Richardson, enarboló la pasarela editorial en la que el Presidente de México, tras un complejo proceso electoral, es reivindicado por la pluma del político demócrata responsable de la Secretaría de Energía durante la administración demócrata de William Clinton.

“Los Estados Unidos no deberían tratar a Peña Nieto como un chivo expiatorio. Él combina el carisma de Reagan con el intelecto de Obama y las habilidades políticas de Clinton. Esta es líder digno de mirar”, escribió generosamente Richardson respecto a Enrique Peña Nieto en un breve artículo en la edición de Time publicada hace 24 meses. El problema es que la portada de la revista Time se dio a conocer en medio de un lento crecimiento de la economía mexicana y cuando los mexicanos, de acuerdo con las encuestas de opinión, estimaban en más del 50 por ciento que la economía estaba en crisis, según la casa de estudios sobre la opinión pública BGC-Ulises Beltrán. Consulta Mitofsky, en su encuesta de hogares, reveló que el 51 por ciento de los mexicanos simplemente estaba descontenta con la administración de Peña Nieto. En diciembre de 2014, las encuestas confirmaban esa tendencia y enfrentan su peor nivel de desaprobación debido a la crisis humanitaria en Ayotzinapa pero también ante los posibles conflictos de interés con la constructora Higa.

Pero el presidente Enrique Peña Nieto logró la portada de Time junto con una pléyade de líderes de todos los continentes. En la edición de Time de abril del 2013 apareció el empresario neoyorquino Jay Z, con un artículo de Michael Bloomberg en donde destacó sus logros; la asesora del presidente Obama, Valerie Jarret, descrita por el director de General Electric, Jeffrey R. Immelt, y el director general de Samsung, Oh-Hyun Kwon, a quien el expresidente de Pepsico y Apple, John Sculley, le augura un buen futuro en el desarrollo de software en el corazón de Silicon Valley. Entre los políticos de la lista de Time estuvo Barack Obama, por supuesto, y el presidente de Filipinas, Noynoy Aquino.

Pero aquella aparición no habría sido fortuita sino resultado de la estrategia que revivió el “Momento México” en el marco de las negociaciones del gobierno de Enrique Peña Nieto para aprobar reformas estructurales en el sector de la energía, telecomunicaciones, educación y en el sector político. Tres meses después, ya con las reformas reglamentarias aprobadas en el caso del negocio de las telecomunicaciones y energía, la criticada profecía de Bill Richardson aún enfrentaba varias pruebas porque en su segundo año de gobierno la economía mexicana sigue sin crecer mientras la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SCHP) comenzaba a ajustar  su pronóstico de crecimiento de 3.9 a 2.7 por ciento. Ahora, el mejor pronóstico para el PIB al cierre de 2014 es de apenas 1.7 por ciento.

Historia de una portada

Un mes después de que el exsecretario de Energía de Estados Unidos, Bill Richardson firmó aquel artículo en la revista Time, la empresa de cabildeo que preside, APCO Worldwide Global Political Strategics (GPS), informó ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en cumplimiento de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros, que había firmado un contrato para ofrecer servicios de lobbying al gobierno mexicano, específicamente para la Oficina de la Presidencia de la República.

Con el número de registro 6184, APCO Worldwide, con sede en Washington, develó al Departamento de Justicia que los servicios para la Oficina de la Presidencia de la República tienen como vínculo en México a la compañía Nodo Research que fundó su presidente Luis Woldenberg Karakowsky y en la que participa como accionista un excolaborador del área de Comunicación Social de la Oficina de la Presidencia de la República, Édgar Cuevas Echaide.

Ante la Unidad del FARA (Foreign Agents Registration Act) del Departamento de Justicia, APCO Worldwide GPS informó que la oficina del “agente” que contrató sus servicios (el gobierno mexicano) se ubican en la Avenida Nuevo León, número 210, piso 16, colonia Hipódromo Condesa. Esa dirección no es otra que la oficina de la Unidad de Transparencia y Acceso a la Información de la Presidencia de la República, en donde sus funcionarios no accedieron a comentar sobre este contrato.

Un año después, el presidente Enrique Peña Nieto llegó a la portada de Time aunque el contrato con la firma del exsecretario de Energía sólo estuvo vigente –al menos en los documentos públicos– entre septiembre y diciembre del año pasado.

Bill2Bajo el nombre “Consultoría de imagen para México”, Richardson tuvo que informar a las autoridades de su país que ya estaba bajo la nómina de un intermediario mexicano –Nodo Investigación– que trabajaba directamente con la oficina de Enrique Peña Nieto. De no informar sobre esta circunstancia, el conflicto de interés se hubiera convertido para el exgobernador de Nuevo México en un problema legal.

Consultoría estratégica, recomendaciones tácticas vía documentos escritos y la moderación de 24 grupos de enfoque, son algunos de los servicios que enumera APCO Worldwide ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, según el contenido general de las cláusulas del contrato en el cual, sin embargo, no se especifican montos.

Además, los consultores de APCO –sin precisar si estuvo incluido el propio Richardson– viajaron a México para reunirse con el “cliente” y afinar la estrategia de imagen, precisa el documento presentado ante el Departamento de Justicia.

La rúbrica del exgobernador de Nuevo México no aparece en ningún documento; en cambio, es el presidente APCO Insigths, Bryan Dumont, quien responde ante las autoridades del Departamento de Justicia por este contrato. Por Nodo Investigación Estratégica aparece la firma de Édgar Cuevas Echaide, socio de Luis Woldenberg.

En el portal de Transparencia de Presidencia de la República, Fortuna, Negocios y Finanzas pudo ubicar el monto del convenio, así como el camino que siguió la Coordinación de Opinión Pública de la Presidencia de la República para contratar los servicios de Nodo Research.

A través de una invitación a tres personas, la Coordinación General de Administración de la Oficina de la Presidencia de la República, asignó a la compañía WMC Asociados –una de las razones sociales de Nodo Research– un contrato bajo el registro TP-025-028-13 por 8 millones 797 mil 500 pesos para otorgar servicios para el diseño, el reclutamiento, la moderación y el análisis de grupos de enfoque, entrevistas cualitativas y etnografías a nivel nacional.

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos y la distribución del gasto por unidad en la Oficina de la Presidencia de la República, la Coordinación de Opinión Pública tiene asignados recursos por 66 millones de pesos para 2014, de un total de 2 mil 200 millones de pesos aprobados para la oficina del presidente Enrique Peña Nieto.

Nodo Research firmó, de esta forma, un contrato por dos años con la Oficina de la Presidencia de la República mientras en Estados Unidos, la información sobre los acuerdos con la consultoría del exgobernador de Nuevo México, Bill Richardson, reportan puntualmente los servicios que se otorgaron al gobierno mexicano sin incluir prácticas de cabildeo ante la prensa extranjera.

En entrevista, Édgar Cuevas Echaide accedió a comentar sobre este contrato y descartó que la portada de Time y la asesoría con la firma en la que participa Richardson estuvieran vinculadas. “Ni siquiera estaba enterado”, dijo Cuevas Echaide, socio de Woldenberg, hermano el expresidente del Instituto Federal Electoral (IFE), José Woldenberg.

Echaide aseguró que fue Nodo Research la que, por iniciativa propia, buscó a APCO de Bil Richardson para el desarrollo de grupos de enfoque en Estados Unidos que les permitieran ampliar los datos que alimentan desde hace varios años su encuesta para construir el indicador denominado “humor mexicano” que mide cómo impacta la coyuntura política, social y económica en el ánimo (mood) de consumidores y votantes.

“No estaba enterado de que APCO perteneciera a Bill Richardson”, dijo Édgar Cuevas, administrador público egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y quien asegura, su trabajo en la Presidencia de la República en el área de Comunicación Social representó una función administrativa, por lo que negó contar con un trato preferencial ante esa entidad pública para obtener contratos.

Cuevas Echaide agregó: “Hemos tocado muchas puertas y, en el pasado, la relación con José Woldenberg (hermano del presidente de Nodo Research) sólo representó un hecho: no tendríamos contratos en el IFE y así fue”.

Otros contratos similares al de Nodo Research, mejor conocida en las licitaciones del sector público como WMC Asociados SA de CV, es el que también se otorgó –en un proceso de invitación para al menos tres participantes– a la consultoría De la Riva Investigación Estratégica SC por 8.4 millones de pesos y que también concluirá el 31 de diciembre de 2014. En el mismo caso está el contrato de Olivares Plata Consultores por 7.5 millones de pesos, con fecha similar de vigencia

Sin embargo, hasta ahora, el único contrato otorgado por la Presidencia de la República para servicios de opinión pública que involucró a un asesor extranjero del nivel de Bill Richardson fue el de Nodo Research en un momento clave para catapultar la imagen de Enrique Peña Nieto en la prensa estadunidense. No obstante, fue la revista británica The Economist la que frente al optimismo de la portada de la publicación estadunidense Time colocó a la economía mexicana en su justa dimensión: sin crecimiento y con grandes retos.

Lea aquí la edición completa de Fortuna 131

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