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A pesar de que la Constitución mexicana establece que toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil, el 9.7 por ciento de la población juvenil, hombres y mujeres de entre 15 y 24 años, está desempleado.

Este fenómeno no es privativo del país. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), afecta mundialmente a 73 millones 400 mil personas; de éstas, 21 millones 700 mil son jóvenes que viven en América Latina y el Caribe.

Las juventudes se enfrentan a un contexto desfavorable. La prolongada crisis económica y social de la humanidad, herencia de sus antepasados, las ha alcanzado; ha limitado, entre otras, sus posibilidades de acceder a un empleo digno y seguro.

México, país en vías de desarrollo, no se escapa de esta realidad que pisotea su ley suprema. De acuerdo con Tendencias mundiales del empleo juvenil 2013. Una generación en peligro, investigación a cargo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 9.7 por ciento de la población juvenil mexicana, hombres y mujeres de entre 15 y 24 años, está desempleado; esto, a pesar de que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil.

Las estadísticas del organismo especializado de la Organización de las Naciones Unidas muestran que el desempleo juvenil va en aumento. En 2006, el 6.7 de la población juvenil mexicana se encontraba sin trabajo; 6 años más tarde, el porcentaje se elevó a 9.7 por ciento.

El desempleo juvenil en el país tiene sello de género. Mientras para el segundo trimestre de 2012, el 9.1 por ciento de los varones se encontraba en esta situación, las mujeres representaban el 10.6 por ciento. Esta desigualdad ha sido una constante al menos durante los últimos 6 años, periodo en el cual las mujeres han registrado el mayor saldo en la materia.

Si hablamos de juventudes “ninis”, el panorama es aún más adverso. Para 2010, México se ubicó en el tercer lugar respecto de otros 33 países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. La tasa de jóvenes que ni estudian ni trabajan (ninis) fue de 36.6 por ciento para Turquía, de 27.4 por ciento para Israel y de 24.4 por ciento para México.

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Desempleo juvenil en el mundo

El desempleo juvenil no es privativo del país. De acuerdo con las estimaciones de la OIT, el fenómeno afecta mundialmente a 73 millones 400 mil personas, lo que equivale al 12.6 por ciento del total de la población juvenil.

Al igual que sucede en México, la tendencia mundial del desempleo en jóvenes es al alza. Y es que si bien la tasa había disminuido del 12.7 a 12.3 por ciento en el periodo 2009-2011, en 2012 creció a 12.4 por ciento y de ahí hasta llegar a 12.6 en 2013.

Paradójicamente son las juventudes, que están en la edad ideal para incorporarse al mercado laboral, a quienes mayormente afecta el desempleo. Ellas tienen casi el triple de probabilidades que los adultos de estar en esta condición.

En su investigación Tendencias mundiales del empleo juvenil 2013. Una generación en peligro, la OIT repara en la dificultad que implica ser joven en el mercado laboral actual. Apunta que el debilitamiento de la recuperación mundial en 2012 y 2013 ha agravado la crisis del empleo, dificultando las posibilidades de las juventudes, al grado de que muchos hombres y mujeres han renunciado a seguir buscando fuentes de trabajo u optado por colocarse en empleos inciertos: temporales o con jornadas de trabajo por horas.

“Los costos económicos y sociales del desempleo, del desempleo de larga duración, de la falta de ánimo y de los empleos de baja calidad generalizados para los jóvenes siguen aumentando, socavando el potencial de crecimiento de las economías”, concluye la organización con sede en Ginebra, Suiza.

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América Latina y el Caribe

Las tasas de desempleo juvenil varían de una región a otra. En 2012, las más altas se registraron en Oriente Medio y África del Norte, con 28.3 y 23.7 por ciento, respectivamente. Las más bajas correspondieron, en tanto, a Asia Oriental (9.5 por ciento) y Asia Meridional (9.3 por ciento).

Respecto de América Latina y el Caribe, región en la que se ubica México, la tasa en 2012 fue de 12.9 por ciento. Un año después, ésta llegó a 13.7 por ciento de los 106 millones de jóvenes que viven en el área, de acuerdo con un documento difundido por la OIT en octubre pasado, en el marco del seminario iberoamericano de representantes de gobiernos y organizaciones de empleadores y de trabajadores de América Latina y el Caribe, España y Portugal.

En el mismo documento, la organización que preside Guy Ryder afirma que 21 millones 700 mil jóvenes que habitan en la región no estudian ni trabajan. De estos, 7 millones 800 mil buscan empleo sin conseguirlo; el resto ya ni siquiera se procura una ocupación.

Por si esto fuera poco, la OIT alerta que 6 de cada 10 jóvenes que consiguen un empleo en América Latina y el Caribe están en la informalidad, en condiciones laborales precarias, con bajos ingresos y sin cobertura ni derechos.

Al inaugurar el seminario iberoamericano, que tuvo lugar en Lima, Perú, Elizabeth Tinoco, directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, advirtió que el grueso de estos jóvenes, hombres y mujeres, están en “riesgo de exclusión social”. Por eso pugnó por “el compromiso político, el diálogo y los enfoques innovadores” como medidas indispensables para mejorar la situación.

A decir de Elizabeth Tinoco, “el desaliento entre los jóvenes que no encuentran trabajo genera rabia y frustración, lo cual afecta la estabilidad de las sociedades, la credibilidad en las instituciones e incluso las perspectivas de gobernabilidad democrática”.

 

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