La familia dueña de la casa de modas italiana Versace está preparada para vender parte de la compañía a inversionistas externos para ayudar a financiar su expansión en mercados como Asia, dijo su director general (CEO).
Fundada en 1978 por el fallecido Gianni Versace, el grupo enfrenta el mismo dilema que pares como Missoni, Roberto Cavalli y Giorgio Armani, que es mantener el negocio en la familia o ceder algo de control a cambio de la inversión necesaria para ponerse a tono con rivales que ya han tomado ese camino.
Italia, cuya economía depende fuertemente de los negocios familiares, no ha logrado crear conglomerados como los franceses LVMH y PPR debido a la resistencia de los dueños a ceder el control.
“La familia ahora es consciente de que necesitamos tomar este momento y financiar nuestro crecimiento”, mencionó Gian Giacomo Ferraris, CEO de Versace.
“Nos estamos preguntando qué tan rápido podríamos ir si en lugar de un Mercedes tuviéramos una Ferrari”.
Versace, cuyas prendas son usadas por estrellas como Lady Gaga y Madonna, planteó la posibilidad de una venta inminente en mayo pasado cuando contrató al banco de inversión Goldman Sachs y a Intesa Sanpaolo como consultores.
Pero las preocupaciones sobre la valuación y el control de la compañía, propiedad de la diseñadora jefa Donatella Versace, su hija Allegra de 26 años y su hermano Santo, han demorado su avance, dijeron fuentes de inversión cercanas al caso.
Ferraris, un veterano de ventas minoristas de Gucci y Jil Sander, dijo que la compañía no ha fijado un plazo límite para un acuerdo y puede cumplir con sus objetivos de crecimiento sin ayuda externa.
Agregó que la compañía no está actualmente en conversaciones con inversores potenciales. Una lista del mercado de acciones, como los más grandes Prada y Salvatore Ferragamo, podrían ser una opción.
“Somos conscientes de que podría ser un camino, pero no inmediatamente”, dijo Ferraris, quien se unió a Versace en 2009 para reavivar la compañía deficitaria.
La firma contrató nuevo personal después de reducir un cuarto su fuerza laboral global de mil 300 empleados, renovó las tiendas deficitarias y se expandió en Asia, que ahora representa 40 por ciento de sus ingresos.
Desde entonces, Versace volvió a lograr utilidades y este jueves dijo que espera alcanzar su meta de ingresos del 2014 de 500 millones de euros (642 millones de dólares) antes de lo previsto.
Su deuda ha caído a 25 millones de euros, alrededor de un tercio del nivel que tenía a fines de 2009, excluyendo las inversiones en nuevas tiendas.

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