Cuando los expertos han hecho los cálculos han comprobado que cada persona excede en aproximadamente 30 por ciento la superficie productiva que le corresponde, siendo la media de la huella humana de 2.8 hectáreas/persona. Sin embargo las “medias” frecuentemente ocultan grandes diferencias en el reparto, y la razón por la que algunos países pueden sobrepasar con creces su capacidad biológica es porque otros no se comen la porción del pastel que les corresponde.

Huella Ecológica

Así, mientras la huella de un ciudadano de Bangladesh es 0.5 hectáreas, la de un estadunidense medio es 9.6 hectáreas. Esto significa que si todos los habitantes de la Tierra consumiéramos como un estadunidense promedio, necesitaríamos al menos tres planetas como la Tierra disponibles para ordeñar sus recursos energéticos y materiales. Pero como no hay tres planetas a nuestra disposición, en el momento en que todos los países entraran en la misma carrera de consumo se desencadenaría una crisis social, económica y ecológica  sin precedentes.

A escala global, la huella ecológica ha superado la capacidad de generación de recursos  del planeta desde la década de 1980. La huella correspondiente a 1961 se estimaba en 70 por ciento de la capacidad de regeneración de la Tierra. En la década de 1980, el consumo alcanzó el total disponible, y en 1999 excedió la disponibilidad planetaria. Ahora la humanidad está consumiendo el 120 por ciento de lo que produce el planeta. Traducido a términos de economía doméstica, estamos gastando por encima de nuestro cotidiano sueldo mensual y cubriendo el déficit haciendo uso de la herencia que nos dejaron los abuelos.

Las oficinas y universidades tienen un gran impacto en la naturaleza, se piensa por ejemplo que la disposición de la basura que se genera aquí requiere un gran espacio, lo cual es cierto o que el impacto en el aire que tienen nuestros autos para llegar al trabajo o escuela causa una gran huella ecológica, pero lo cierto es que nada contribuye a incrementar nuestro impacto en la naturaleza como el uso indiscriminado que tenemos de papel.

Los actores del consumo somos los propios consumidores y, por tanto, tenemos nuestra parte de responsabilidad en las consecuencias ambientales y sociales derivadas de nuestra huella ecológica. La importancia individual para tener una huella mínima es clara, pero reducir la huella ecológica planetaria sólo será posible a través de un proceso colectivo y para eso será necesario que nos organicemos desde nuestras casas, oficinas o escuelas.

La idea para reflexionar en esta ocasión sería: ¿Qué podrías hacer desde tu casa, oficina o escuela para disminuir tu huella ecológica?

*Consultor ambiental senior

mario@oficinaverde.org.mx

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