En México, la oferta de egresados de educación terciaria y la demanda del mercado laboral no se corresponden. Así, en 2010, sólo tres de cada 10 egresados ejercían su profesión. De acuerdo con investigadores de la Flacso, esto es producto de una “sobreoferta de egresados centrados en áreas de ciencias sociales, contadurías y administración”, así como del “modelo económico secundario exportador” que el Estado mexicano ha adoptado

 

El número de profesionistas que logran desempeñarse como tal es ínfimo. En promedio, tan sólo tres de cada 10 egresados de educación terciaria ejercen su profesión. Los demás tienen que emplearse, en el mejor de los casos, como trabajadores de la educación, funcionarios, directivos, jefes en actividades administrativas, vendedores dependientes u oficinistas.

Esto es reflejo del desequilibrio que existe entre la oferta de egresados de educación terciaria y la demanda del mercado laboral en el país, de acuerdo con la investigación en el capítulo dos del libro Políticas educativas y agenda de gobierno, titulado “Entre oferta educativa y mundo de trabajo: puntos en (des) equilibrio y brechas que cubrir”.

A decir de los autores (profesores e investigadores de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso), el fenómeno tiene dos explicaciones: la “existencia de una sobreoferta de egresados centrados en áreas de ciencias sociales, contadurías y administración” y el hecho de que “se ha optado por un modelo económico secundario exportador, dependiente en mayor medida de la dinámica comercial de Estados Unidos. De esta forma, el sector industrial se ha visto desfavorecido con un nulo crecimiento, concentrando la actividad económica en el sector de los servicios”.

A partir de los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de 2010, Giovanna Valenti Nigrini, Nelson Florez Vaquiro y Ulises Flores Llanos documentan que sólo el 34.6 por ciento de los egresados de posgrado se desempeñaban como profesionistas. La situación es más crítica para los licenciados, cuya participación en el sector profesional es de apenas 26.4 por ciento.

Quienes egresan de las áreas de ciencias de la salud, nutrición y biomédicas tienen mayor éxito en el mercado laboral. Así, el 76.2 por ciento de los licenciados y el 85.5 por ciento de los posgraduados se desempeñan en áreas de trabajo acordes con su perfil.

Los egresados de educación y pedagogía, así como los de las disciplinas artísticas se encuentran en el polo opuesto. En el primero de los casos, sólo el 0.7 por ciento de los licenciados y el 3.4 por ciento de los posgraduados ejercen su profesión. En el segundo, el 1.7 y el 3.6 por ciento, respectivamente.

“Para el caso de México podríamos estar observando una combinación del incremento de los recursos humanos especializados con el hecho de que no existe una dinámica en el mercado laboral interno que pueda absorber recursos humanos especializados”, concluyen los investigadores sociales.

Aumentan desempleo, trabajadores por cuenta propia y sin remuneración, y participación en sector servicios.

Del comparativo entre las cifras de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) de 2000, los catedráticos de la Flacso subrayan que para 2010 se registró, a nivel nacional, un incremento sustancial del desempleo que afectó también a las personas con estudios terciarios. Las razones: el “bajo crecimiento del país en la década” y la “crisis económica experimentada en los últimos 2 años”.

En la víspera del siglo XXI, los niveles de desempleo para este sector de la población económicamente activa se encontraban en el orden del 2 por ciento. Para 2010 alcanzaron el 5 por ciento.

En 2010, las licenciaturas enfocadas a las ciencias sociales, ciencias humanísticas e ingenierías registraban las tasas más altas de desempleo. En el caso de los posgrados, se trata de las áreas de biología, ecología y ciencias químicas.

Valenti Nigrini, Florez Vaquiro y Flores Llanos advierten también un aumento en el número de egresados que trabajan por cuenta propia y sin remuneraciones, así como en la participación de los egresados de licenciatura y posgrado en el sector terciario de la economía.

Mientras en 2000 los trabajadores por cuenta propia representaban el 10.8 por ciento del total de los egresados ocupados, para 2010 alcanzaron el 12.6 por ciento. En tanto, los que laboraban sin recibir remuneración a cambio pasaron de 1.5 a 2.2 por ciento.

Respecto de la participación de los egresados de licenciatura y posgrado en el sector terciario de la economía, el incremento fue de 3.8 por ciento. Hoy día este sector, correspondiente a comercio y servicios, es el que más emplea a los profesionales del país. Concentra el 84.3 por ciento de los recursos humanos de licenciatura y el 90.4 de posgrado.

Y es que, acotan los especialistas, el “modelo económico secundario exportador” adoptado por el Estado mexicano ha acarreado, entre otras, “la subutilización de recursos humanos más especializados, dado que los sectores de mayor transformación tecnológica y de mayor utilización de las habilidades centradas en el conocimiento prácticamente quedan de lado en la estructura económica”.

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Mercado de trabajo: condiciones “precarias”

El incremento en los años de escolaridad de la población, además de traducirse en mayor bienestar social, debería representar mejores salarios y condiciones laborales para los recursos humanos más especializados. No obstante, la realidad es otra.

Factores como la diminución de los salarios reales y de los contratos por tiempo definido “comenzarían a perfilar un mercado de trabajo bajo condiciones precarias”, advierten Valenti Nigrini, Florez Vaquiro y Flores Llanos.

Mientras en 2000, el 11.4 por ciento de los licenciados y el 25.8 por ciento de los posgraduados percibían más de 10 salarios mínimos, para 2010 sólo el 8 y el 23.3 por ciento, respectivamente tenían acceso a esta remuneración.

Para 2010, los contratos escritos por tiempo indefinido también se redujeron respecto de 10 años atrás. Pasaron del 81.2 al 71.9 por ciento en el caso de las licenciaturas y de 88.1 a 83.6 por ciento en el de los posgrados.

Índice de precariedad

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Con base en la información de la ENE y la ENOE, los investigadores de la Flacso elaboran un índice que da cuenta de las áreas de estudio con mayor vulnerabilidad en materia de inserción laboral y precariedad en las condiciones laborales.

De éste se desprende que para 2010 las licenciaturas enfocadas a las ciencias sociales, arquitectura y ciencias agropecuarias se asociaban con valores negativos; las áreas de matemáticas, física y educación, con positivos.

Disciplinas como biología, ciencias químicas, ciencias humanas, ingeniería y administración registraron un mayor nivel de desempleo y de trabajadores sin pago. En tanto, las áreas de ciencias de la salud y artísticas observaron más informalidad en términos de contratación, así como nulas prestaciones sociales.

En 2010, los posgraduados en ciencias sociales, educación y pedagogía marcan en negativo; en positivo, los de artísticas, arquitectura, urbanismo y ciencias de la salud.

Los egresados de este nivel educativo para las áreas de ciencias humanísticas, ciencias agropecuarias e ingenierías se caracterizan por sus elevados niveles de contratación verbal y de trabajadores sin remuneración. Los de las áreas de biología, ecología y ciencias químicas, por su vinculación en actividades no relacionadas con su perfil académico, por laborar sin ninguna prestación social y por su alta proporción de desempleados.