Luz María de la Mora S.*

El 20 de octubre pasado la Secretaría de Economía anunció la conclusión de las negociaciones técnicas para un Tratado de Libre Comercio (TLC) Único entre México y los 5 países del Mercado Común Centroamericano -Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador-. Ese TLC abrirá una nueva etapa en la relación comercial de México con esa región y nos pondrá en el mismo nivel de EE.UU. y la Unión Europea que ya cuentan, cada uno con un TLC con Centroamérica: el CAFTA-DR y el Acuerdo de Asociación UE-CAM, respectivamente. Se espera que TLC Único se firme en la próxima Cumbre del Mecanismo de Tuxtla, prevista para realizarse en noviembre de 2011.

Este TLC es una aspiración que viene de 20 años atrás cuando en 1991, en la Primera Reunión del Mecanismo de Tuxtla, se planteó el objetivo de conformar una zona de libre comercio mediante un acuerdo amplio que propiciara la liberalización comercial. Este es la culminación de un proceso que se desarrolló por la vía bilateral y que ahora permitirá unificar en uno solo los 3 que existen con Costa Rica desde 1995; Nicaragua desde 1998 y con los países del Triángulo Norte: Guatemala, Honduras y El Salvador desde 2001.

¿Pero qué cambia para México con este TLC? En términos de cobertura de productos y acceso a mercados, realmente no mucho. Sólo se darán algunas aperturas puntuales, pues prácticamente todo el universo de productos ya se había liberalizado bajo los 3 TLCs que hoy están en vigor. Se abren algunas nuevas oportunidades en sectores anteriormente restringidos. Por ejemplo, México hizo extensivo el esquema bilateral, del que sólo gozaba Nicaragua, al resto de los socios centroamericanos para ofrecerles condiciones de acceso preferencial en el mercado mexicano a productos como azúcar.

Igualmente, este TLC abrirá nuevas oportunidades en el sector textil-confección de la región con la creación del Comité de Insumos para desabasto de productos, similar al que opera en el TLC México-Colombia. Este Comité permitirá que los productores en cualquiera de los 6 países puedan importar, de terceros países, insumos que no haya en abasto suficiente en la región para la fabricación de productos que van a exportar sin por ello perder la posibilidad de acceder en condiciones preferenciales.

Los cambios más significativos, tal vez, están en las disciplinas comerciales pues se eliminaron reglas bilaterales para hacerlas regionales. La unificación, por ejemplo, del régimen de origen para los 6 socios sin duda facilitará la realización de negocios al reducir costos administrativos y de operación para las empresas. Se espera que estas medidas impulsen el comercio, la inversión y la producción regionales.

La relación comercial de México con los 5 países de Centroamérica ha gozado de acceso preferencial al amparo de los 3 TLCs en vigor. Sin embargo, el comercio con estos países aún no despega y representa apenas un poco más de 1% del comercio de México con el mundo.  En lo que se refiere a exportaciones, en 2010, estos mercados absorbieron sólo 1.32% del total de las ventas mexicanas al mundo lo que equivale a casi 4 mil millones de dólares. México tampoco ha logrado ampliar su participación en estos mercados. De hecho, en 2010, los productos mexicanos en la zona apenas alcanzaron 6% de las importaciones que estos países realizaron del mundo. En 2010, México fue el 2º proveedor de Guatemala, el 3º de Costa Rica, El Salvador y Honduras, y el 5º de Nicaragua.  Aunque tradicionalmente México ha mantenido un superávit comercial con la región -en 2010 éste superó 1,700 md- México abastece muy poco de las importaciones totales que la región realiza, por lo que sería deseable que este TLC Único diera un nuevo impulso a nuestra participación en los mercados centroamericanos.

El TLC  único generará un mercado regional ampliado en Centroamérica de  más de 40 millones de consumidores potenciales lo que pondrá al empresario mexicano en mejor posición para incrementar sus ventas al reducirle costos de operación. México y Centroamérica como región serán más atractivos a la inversión simplemente porque las reglas ampliarán el potencial de mercado.

Pero tal vez la mejor noticia sea para la política comercial mexicana. La conclusión de esta negociación es un indicador de que la agenda aún se mueve y México aún es capaz de llevar a cabo iniciativas de integración regional.

*Directora de la consultoría LMMConsulting, Profesora del CIDE y Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI)


 

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