Carlos Alberto Bazán-Canabal*

¿Busco trabajo o empiezo un pequeño negocio? La comodidad de un ingreso quincenal “seguro” suena en extremo atractiva a la mayoría, pero esto nunca es seguro. El emprendimiento no es para todos, o al menos es la percepción general, sin embargo hoy por hoy todos somos emprendedores. Emprendemos manejándonos a nosotros mismos como una micro empresita y poco a poco integramos elementos a ella.

Todos los días debemos llevar a cabo acciones y tomar decisiones que impactan nuestro desempeño, nuestra riqueza y que día a día nos acercan o alejan de nuestros objetivos. La planeación y ejecución financiera es día a día, quincena a quincena, mes a mes. La labor comercial en que vendemos (quizá por ego) a nosotros mismos sucede en todo momento y en cada interacción. Constantemente también hacemos prevención de riesgos y control de daños. Hacemos balances de nuestros logros y fracasos. En fin, funcionamos como una empresa.

Haciendo esto, el nivel natural siguiente, desde luego es el emprendimiento. Ya soy emprendedor, soy el empresario de mi mismo. Soy el empresario de mi familia. El próximo paso es serlo de mi propia empresa.

Ya sea productos o servicios, empezar con una pequeña papelería, una farmacia, un distribuidor de medicamentos de alta especialidad, una clínica de nutrición, un puesto de zapatos, una fábrica de ropa, un café internet, un kiosko de fast food, un restaurante, una comercializadora, una franquicia o un negocio directo, la mejor decisión es emprender.

¿Cuánto ganaré? ¿Cuándo recuperaré la inversión? ¿Funcionará el negocio? Son preguntas casi imposibles de responder. El tema no está en formularlas, sino en desarrollar el caso de negocio, el documento que me dirá primero cómo armar mi negocio y si con base en mis premisas será exitoso.  No se necesita ser un financiero experto para desarrollar este ejercicio, simplemente la clave está en extrapolar lo que hacemos hacia la nueva aventura.

Necesitamos empezar por responder ciertas preguntas y de allí definir si jala o no jala. Dependiendo del tipo de negocio son las preguntas a elaborar. Lo importante es plantearlas sobre los elementos más básicos de un negocio:

  1. El producto o Servicio a ofrecer
  2. El precio de nuestro producto o servicio
  3. La plaza o ubicación del negocio
  4. La promoción del negocio
  5. El público o cliente objetivo
  6. El valor agregado pre, durante y post venta / La ventaja competitiva

Además es importante no tratar de planear un futuro lejano desde el principio, pues muchas veces no tendremos la visibilidad o la claridad para hacerlo. Habrá, como en nuestra vida y en nuestras familias, siempre y constantemente factores externos que no podamos controlar y que deberemos suponer y anticipar en nuestro ejercicio. La clave está en elaborar nuestros planes a no más de seis meses y así concentrarnos más en el negocio y no en una planeación a  cinco años en que no sabremos qué pasará a ciencia cierta.

Los factores externos pueden ser tan difíciles de prever y de sortear que en muchas ocasiones los negocios suelen morir por ellos. Entre estos factores están situaciones políticas, accidentes, fenómenos naturales, guerras, fluctuaciones en tipos de cambio, movimientos bruscos en mercados de valores y en industrias particulares, devaluaciones, asaltos, enfermedades, demandas, clausuras… Y si bien mucho de esto no se anticipa, la clave para la supervivencia del negocio está en tener un colchoncito lo suficientemente holgado como para soportar una temporada de vacas flacas. Esto se conoce en negocios y economía como flujo, y es la cantidad de dinero que tenemos en una empresa para operar durante cierto tiempo aún con ciertas afectaciones planeadas y no planeadas.

*Fundador de Alternativo Networks y comunicador en medios sociales.

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