México sigue siendo vulnerable a una desaceleración cíclica si la recuperación de Estados Unidos sufre algún tropiezo por los crecientes precios petroleros, estimó el banco de inversión BoA Merrill Lynch, de ahí que mantenga su proyección de 4% para el crecimiento PIB en este 2011; hecho que contrasta con las expectativas de la mayor parte de los analistas que han venido elevando su pronóstico en las últimas semanas hasta en 30 puntos base.

El economista para México de BofA Merrill Lynch Global Research, Edgar Camargo, estima que el peso concluirá el periodo de fuerte apreciación, una vez que la economía estadounidense se desacelere y la demanda interna en México repunte, además de que no estima probable una intervención monetaria por parte del banco central.

El avance de la expansión del sector manufacturero en Estados Unidos permite que la actividad industrial de México crezca a un ritmo saludable, indicó Camargo. La actividad industrial mexicana avanzó 5.2% anualizado en febrero, apoyada por el desempeño relativamente fuerte de sus dos principales componentes: la manufactura creció 7.3% anualizado y la construcción 4.5% anualizado. Como resultado, la producción industrial de enero-febrero fue de 5.9% anualizado.

Las cifras más recientes de Estados Unidos señalan al sector industrial –y particularmente al sólido desempeño del componente manufacturero– como el sector que continúa encabezando el crecimiento de la economía en general. Esto indica que el apoyo a la actividad manufacturera de México continuará, agregó.

En lo interno, la confianza del consumidor, que creció por varios meses hasta enero, pareció estancarse en febrero-marzo. Sin embargo, consideramos que la confianza del consumidor mejorará de nuevo en los próximos meses, particularmente con el avance de la recuperación del mercado laboral. La tasa de desempleo de marzo fue mejor de lo que se esperaba, cayendo a 4.61% del 5.38% registrado en febrero. A partir de estos resultados, Camargo estima que mientras continúe la creación de empleos –y particularmente empleos de buena calidad–, la economía mexicana obtendrá mayor tracción de su demanda interna.

El peso ha observado una continua apreciación en los últimos meses y en la actualidad se intercambia a su nivel más bajo de los últimos dos años y medio. Mantenemos nuestra perspectiva de que una intervención monetaria es altamente improbable, dice Camargo –opinión que ha sido respaldada por las autoridades.

Recientemente, hemos reducido –indica- nuestras perspectivas alcistas para la moneda mexicana, dada la velocidad del fenómeno y las hacinadas posiciones. Actualmente, las posiciones largas netas del peso en la CFTC se encuentran a su nivel más alto desde abril 2008: 5.4 mil millones de dólares. En la medida en que la economía estadounidense se desacelere, y la demanda interna en México repunte, los fundamentales macro podrían tornarse menos favorables para el peso en los próximos meses.

Los pronósticos del BofA Merrill Lynch para el tipo de cambio están en 12 pesos por dólar desde el tercer trimestre de este año, que se mantendrá estable hasta diciembre.

México sigue siendo vulnerable a una desaceleración cíclica si la recuperación de Estados Unidos sufre algún tropiezo por los crecientes precios petroleros, indica el analista. A pesar de que las cifras de crecimiento en EU han sido un poco decepcionantes, e incluso han causado un recorte a la proyección de su crecimiento PIB (2.5%), el sector industrial continúa liderando a la economía en general.

Por lo anterior, nos sentimos cómodos con nuestra proyección conservadora de 4.0% para el crecimiento PIB de México, dijo Camargo.

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