La gran fortaleza de la moneda mexicana podría tener en la perspectiva su final frente a las señales que muestran que la economía global entra en una fase de desaceleración, reportó BofA Merrill Lynch Global Research.

En un análisis sobre las perspectivas para el peso, señala entre los principales factores para una desaceleración económica al fuerte rezago que muestra el principal indicador de la OCDE, el decaimiento de las exportaciones asiáticas, los cambios en las políticas monetarias de algunas naciones y, finalmente, la prolongación de la escalada de precios del petróleo.

México se ha beneficiado por el crecimiento en Estados Unidos, cuya moneda se valora conforme ha evolucionado el índice PMI, el cual está llegando a su máximo histórico. Sin embargo los procesos políticos en el país, aunados a los índices de violencia, provocarán cierta volatilidad en la paridad, señala el estudio.

Respecto a la situación de los mercados petroleros, BofA ML indica que México se beneficia de los altos precios internacionales del crudo, por lo cual una normalización que se estima hacia el fin de año, eliminará la ventaja actual.

En México, la restricción de la política monetaria ya ha sido incluida en los precios y ofrece un ligero riesgo al alza a su nivel actual, sin embargo BofA ML no ve un movimiento de las tasas por parte del Banco de México durante este año y no espera que el mercado induzca hacia un incremento.

Un ambiente de crecimiento global debilitado, indica el análisis, eleva la aversión al riesgo y es precisamente en periodos con dichas características cuando el peso es más vulnerable que otras monedas, lo que refuerza la estimación de un debilitamiento en el mediano plazo, que no la estima abrupta.

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