El gobierno de Calderón se solaza, una y otra vez, en señalar que estamos en pleno proceso de recuperación económica; que se crecerá a más del 4% este año; que fueron creados más de 500 mil empleos, etcétera. Sin embargo, los datos duros de la economía real no permiten ser tan optimistas. Veamos.

Para todos es conocido que el país que peor ha manejado y enfrentado la actual crisis económica es México: los organismos internacionales más importantes como el FMI, la OCDE, el Banco Mundial, la CEPAL, el BID, todos coinciden en esta afirmación. En los únicos en quienes no cabe este planteamiento es en las autoridades de Hacienda y en la Presidencia de la República de nuestro país.

Pese a ello continúa la cerrazón oficial que se observa en un manejo inadecuado de la política económica, la continuación de una guerra muy costosa (en términos de pérdida de seres humanos) contra el narcotráfico,  procesos electorales viciados y el relegar la actividad productiva a un segundo plano.

Con todo esto, los resultados de la marcha económica del país no pueden ser menos que desalentadores: el conjunto de las actividades industriales creció de abril de 2007 a abril de 2010 (último dato disponible) a una tasa media de crecimiento anual (TMCA) de -2.8%. Es decir, el gobierno actual y la burguesía que dirige con él los destinos de este país, en  cuatro años de dirigir a México han sido incapaces de desarrollar la economía. Pero, además, si se toma la comparación a partir de 2008, año en que inicia la crisis, la situación se complica más: de abril de 2008 a abril de 2010, se contrajo toda la actividad industrial en -6.4% (cálculos elaborados con la información de Inegi).

Para que pueda existir producción se necesita inversión. En este rubro, entre 2007 y 2010 (en los mismos meses) la TMCA apenas creció 1.5%. Este dato, por más insignificante que parezca, es importante porque revela que la inversión ha crecido más aprisa que la producción. Esto es, estamos ante un ejemplo clásico de sobreproducción de capitales que redundará en una sobreproducción de mercancías y, por lo tanto, en la no venta de las mismas. Pero si se ven los datos a partir de la crisis, la cuestión se torna de miedo: del 2008 al 2010 se contrae la inversión fija bruta en 4.3%. Es decir, el proceso de acumulación de capital, clave para que una economía pueda crecer, no solamente no se lleva a cabo sino que disminuye. Ello evidencia una profundización de la crisis económica.

Lo hemos dicho en otros escritos, e insistimos una vez más, la variable que permite el crecimiento de una economía es el comportamiento de la fuerza de trabajo, de los obreros empleados en actividades productivas. Pues bien, en lo que va del sexenio de Calderón los obreros ocupados han bajado en promedio anual -3.9%; y de 2008 a 2010 en -3.6%. Esto se complementa con dos variables adicionales: las horas-obrero trabajadas tuvieron una TMCA de -2.2% entre 2007 y 2010, en tanto que de 2008 a 2010 la tasa fue de -5.4%. O sea, se contrata a menos trabajadores y laboran menos horas. Adicionalmente, el salario real pagado a los obreros por hora trabajada tuvo una tasa de crecimiento promedio anual de -0.4% entre 2007 y 2010; siendo de 0.6% en los años de la crisis, 2008-2010. Este ligero incremento en el salario de los trabajadores no compensa la pérdida de plazas laborales, ni el hecho de que la clase obrera trabaje menos.

Ahora bien, al trabajar menos se ha generado menos producción. No obstante, la productividad se ha mantenido a un ritmo importante: en los cuatro años de gobierno la productividad ha crecido anualmente en 7.9%; a partir de 2008, y hasta 2010, en todo el proceso de la crisis, este rubro se mantuvo en 4.1% anual. Es decir, el crecimiento existente, así sea exiguo, en lo que va del sexenio calderonista, se mantuvo gracias al esfuerzo y productividad de los trabajadores, quienes reciben ligerísimos aumentos en sus salarios reales, trabajan menos horas y hacen que la economía no se vaya al precipicio.

Finalmente, el papel jugado por los trabajadores se observa más directamente en los niveles de explotación que tiene el país: en 2007 por cada peso que se le pagaba a un obrero, éste producía $44.91; en 2008, la cifra llegaba a $50.42; para ubicarse en $53.57 en 2010. Estos niveles de exacción de excedentes se producen en el país y viabilizan y aseguran el funcionamiento del sistema capitalista. Si sobre alguien ha recaído el peso de la crisis, si sobre algún sector de la población se ha cernido el que la economía no vaya más abajo, es precisamente sobre la clase obrera mexicana

*La variable que permite el crecimiento de una economía es el comportamiento de la fuerza de trabajo, de los obreros empleados en actividades productivas.

*El crecimiento existente, así sea exiguo, en lo que va del sexenio calderonista, se mantuvo gracias al esfuerzo y productividad de los trabajadores.