Por segunda vez consecutiva el ciclo del despertar de los “gambusinos” que buscan su “pepita” de oro en el sistema bancario mexicano, ya inició y el interés de varios jugadores como casa de bolsa y los “bancos no bancos” como sofoles, sofomes y uniones de crédito quieren su licencia para operar un banco múltiple o comercial.

Ante la multicitada y real falta de competencia en el sistema bancario mexicano, siendo Eduardo Pérez Motta (presidente del ente antimonopolios del país) su principal vocero, la Secretaría de Hacienda (SHCP) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) preparan la pluma para rubricar esas licencias.

Fue en 2002 cuando las autoridades aprobaron la licencia para el nacimiento de Banco Azteca, cuatro años después surgió la primera generación de nuevos banqueros como Banco Amigo (Banco Comercial del Noreste), Banco Fácil, Bancoppel, Prudential Bank y “Wal-Bank” (Banco Wal-Mart de México), aunque este último en sus primeros 36 meses de vida en 29 ha registrado pérdidas. Tan sólo en 2009 sus números rojos superaron los 500 millones de pesos, de hecho tuvo el mayor quebranto de las 41 instituciones en el país.

En un breve análisis con la información del sector se desprende que las cosas no han sido fáciles para los nuevos bancos ya que cinco instituciones (BBVA Bancomer, Banamex, Santander, Banorte y el HSBC) concentran el 80% de los activos del sistema.

Si bien, los principales mercados están copados por los “grandes”, en entidades como Zacatecas, Puebla, Tabasco, Hidalgo, Veracruz, Tlaxcala, Guerrero y Chiapas, hay oportunidades, esto independientemente del bajo nivel de ingreso per cápita, y esto último porque en todo el país está generalizado.