Disminuye Banxico con voto dividido tasa de interés en 25 pb a 6.50% concluyendo ciclo de recortes

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El voto opositor correspondió a los subgobernadores Jonathan Heath y Galia Borges, que se pronunciaron por sostener el referencial en 6.75%. Entre los riesgos al alza para la inflación, el instituto central mencionó en primer orden disrupciones por políticas comerciales o un impacto inflacionario por los conflictos geopolíticos, presiones de costos y “una tendencia a la depreciación del peso mexicano.

La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) determinó el jueves un recorte de 25 puntos base (pb) en la tasa de interés interbancaria a un día a niveles de 6.50% para concluir “el ciclo iniciado en marzo de 2024”.

El voto disidente correspondió a los subgobernadores Jonathan Heath y Galia Borges, que se pronunciaron por sostener el referencial en 6.75%.

La junta fundamentó su acción en que en el primer trimestre de 2026, la actividad económica del país registró una contracción. “En este contexto, se prevé un mayor grado de holgura que el previamente anticipado y persisten importantes riesgos a la baja hacia delante” expuso, y agregó que a partir de esto “juzgó apropiado realizar un recorte adicional a la tasa de referencia” en congruencia con la valoración del actual panorama inflacionario.

En su decisión de política mencionó que consideró los niveles observados del tipo de cambio, la debilidad que ha mostrado la actividad económica -que implica una ausencia de presiones de demanda en la economía- y el grado de restricción monetaria que se ha implementado.

La junta, sin embargo, elevó los pronósticos sobre la inflación general para el segundo y tercer trimestres de este año ante niveles previstos “más elevados en la inflación no subyacente”, la cual mide los precios más volátiles de la canasta al consumidor.

De esta forma, la expectativa de inflación general del segundo trimestre pasó de 4.0 a 4.1% y la del tercero de 3.7 a 3.8%. Banxico afirmó que se continúa anticipando que la inflación general converja a la meta de 3.0% en el segundo trimestre de 2027.

Presiones

Mencionó que los principales riesgos al alza de la inflación están liderados por las disrupciones de políticas comerciales o un impacto inflacionario por los conflictos geopolíticos; por la persistencia de la inflación subyacente y por presiones de costos.

Además, la máxima instancia de decisión de política monetaria del país, mencionó la “tendencia a la depreciación del peso mexicano” y afectaciones climáticas.

Entre la primera quincena de marzo y el mes de abril, la inflación general al consumidor disminuyó en México de 4.63 a 4.45% resultado de un descenso en la inflación subyacente, que mide la trayectoria de los precios de más largo plazo, y la cual pasó de 4.46 a 4.26% en el mismo periodo.

“Conforme a lo previsto, no hay evidencia de efectos de segundo orden derivados de las medidas impositivas adoptadas a inicios de año”, expuso.

A tasa mensual, los precios del renglón de alimentos, bebidas y tabaco disminuyeron desde el nivel de 0.58% reportado en marzo a un 0.17% el mes pasado, dejando atrás los efectos producto de un incremento especial a bebidas de sabor y cigarrillos que cobraron vigencia en enero.

Contrastes

Entre los riesgos a la baja de la inflación la junta destacó una actividad económica menor a la anticipada en México y/o Estados Unidos; un menor traspaso de aumentos en los costos; y menores presiones por la apreciación que la moneda nacional registra desde el año pasado.

“Se considera que el balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico mantiene un sesgo al alza”, anotó.

Resaltó que los cambios de política económica por parte de la administración estadounidense y “la agudización” de los conflictos geopolíticos continúan añadiendo incertidumbre a las previsiones. Y que sus efectos podrían implicar presiones sobre la inflación en ambos lados del balance.

“Hacia delante”, señaló, la Junta de Gobierno “considera que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual” y juzgó que la postura monetaria es la adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico, “incluidos aquellos derivados de una prolongación y escalamiento del conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones”.