Apertura energética avanza en México, pero persisten retos estructurales

Requiere México mayor planeación e inversión en sector energético
Apertura energética avanza en México, pero persisten retos estructurales

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La apertura del sector energético en México comienza a tomar forma con nuevas señales para la inversión privada, pero los retos en infraestructura, regulación y capacidad de transmisión siguen marcando el ritmo del desarrollo. En este contexto, Katya Samohano advierte que sin energía suficiente y competitiva no habrá crecimiento sostenido.

En medio de un entorno global incierto y con una creciente demanda de electricidad, el sector energético mexicano comienza a mostrar señales de apertura que reactivan el interés de la inversión privada. Durante el Panel de Energía de la Reunión Nacional de Consejeros Regionales de BBVA, especialistas coincidieron en que el país atraviesa una etapa de transición hacia un modelo más equilibrado, aunque aún enfrenta desafíos relevantes para detonar su potencial.

Una de las voces más destacadas fue la de Katya Samohano, CEO de Iberdrola México —empresa en proceso de transición hacia Cox—, quien subrayó que el cambio de enfoque en la política pública ha sido clave para reconocer a la electricidad como un habilitador central del crecimiento económico. “Hoy existe un entendimiento distinto: sin energía suficiente y competitiva no hay inversión ni desarrollo industrial”, afirmó.

Samohano destacó que, tras años de restricciones, el nuevo enfoque gubernamental apunta a una apertura regulada que busca atraer capital privado sin perder la rectoría del Estado. Este giro, dijo, es positivo, pero aún insuficiente si no se atienden cuellos de botella críticos como la falta de infraestructura en redes de transmisión y distribución, que limita la conexión de nuevos proyectos y centros de consumo.

En esa misma línea, Jonathan Pinzón, VP de Asuntos Externos y Desarrollado de Negocios de Valia Energía, señaló que el principal obstáculo ya no es la generación de energía, sino la capacidad de entregarla. “La red eléctrica nacional, bajo control estatal, requiere inversiones significativas para acompañar el crecimiento de la demanda, especialmente ante fenómenos como el nearshoring y la digitalización de la economía”, aseguró.

Infraestructura y certidumbre, claves para detonar inversión

El panel coincidió en que la certidumbre regulatoria será determinante para consolidar esta nueva etapa. Aunque recientemente se anunciaron medidas para simplificar trámites y reducir tiempos de permisos, los inversionistas aún enfrentan procesos complejos que pueden retrasar proyectos por meses o incluso años.

Al respecto, Samohano reconoció los avances en la agilización administrativa, pero advirtió que no serán suficientes sin un impulso paralelo a la infraestructura eléctrica. “Podemos acelerar permisos, pero si no hay red disponible, simplemente no hay conexión posible”, explicó, al enfatizar la necesidad de destinar recursos públicos o habilitar esquemas mixtos para expandir la capacidad del sistema.

Otro de los temas centrales fue el nuevo modelo de inversión mixta impulsado por el gobierno, que contempla la participación conjunta de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y empresas privadas. Aunque estos esquemas han generado interés —incluso con sobredemanda en convocatorias recientes—, aún generan dudas entre algunos inversionistas por temas de gobernanza y control operativo.

No obstante, coincidieron los especialistas, la participación de la CFE como comprador de energía ha sido bien recibida por el mercado, al ofrecer certidumbre financiera y reducir riesgos.

En ese sentido, Samohano consideró que estos modelos pueden funcionar si se ajustan detalles técnicos y se alinean los tiempos del sector público con los del capital privado.

Finalmente, los expertos coincidieron en que México mantiene ventajas competitivas relevantes, como el acceso a gas natural barato desde Estados Unidos, lo que ha permitido contener el impacto de la volatilidad energética global. Sin embargo, advirtieron que esta condición podría no ser permanente, por lo que el país debe acelerar inversiones en almacenamiento, diversificación de fuentes y desarrollo de infraestructura para garantizar su seguridad energética en el largo plazo.