Informalidad en México frena la productividad y el crecimiento económico, advierte Santiago Levy

Santiago Levy
Crédito de la imagen: BBVA

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La alta informalidad en México no solo es un problema laboral, es un freno directo a la productividad, la inversión y el crecimiento económico. El economista Santiago Levy advierte que el país enfrenta una falla estructural que limita su desarrollo y reduce su potencial de bienestar.

La economía mexicana arrastra un problema estructural que limita su crecimiento desde hace décadas: la coexistencia de un sector formal con otro informal profundamente extendido. Durante su participación en la Reunión Nacional de Consejeros Regionales de BBVA 2026, el economista Y exsubsecretario de Hacienda, Santiago Levy advirtió que este fenómeno va más allá de la informalidad y debe entenderse como una segmentación que distorsiona el funcionamiento del país.

Levy explicó que más de la mitad de los trabajadores en México se desempeñan en la informalidad, una proporción que apenas ha cambiado en los últimos 20 años. Este estancamiento, dijo, no solo refleja fallas en el mercado laboral, sino en el diseño institucional que regula la relación entre empresas, trabajadores y el Estado.

“El impacto económico es directo. Las empresas formales son considerablemente más productivas que las informales, lo que significa que los recursos en México están mal asignados”. De acuerdo con sus estimaciones, un mismo nivel de inversión genera hasta 39 por ciento más valor cuando se canaliza a empresas formales, lo que evidencia una pérdida significativa de potencial económico.

A esto se suma una realidad empresarial dominada por unidades de muy baja escala. La mayoría de las empresas en el país tiene menos de cinco trabajadores y opera fuera de la formalidad. Aunque en las últimas décadas han surgido compañías más productivas, también ha crecido el número de negocios con bajos niveles de eficiencia, lo que ha generado una economía cada vez más polarizada.

Un sistema que desincentiva la formalidad

El economista señaló que buena parte del problema radica en los incentivos. “La formalidad implica altos costos para empresas y trabajadores, mientras que los beneficios, como servicios de salud o pensiones, no siempre compensan esas cargas. En paralelo, existen esquemas fiscales y programas sociales que, sin proponérselo, pueden fomentar la permanencia en la informalidad”.

Este entorno también tiene consecuencias fiscales, aseguró. “México mantiene una recaudación baja en comparación internacional, no por falta de impuestos, sino porque gran parte de la actividad económica ocurre fuera del sistema. Ampliar la base tributaria pasa necesariamente por integrar a más trabajadores y empresas a la formalidad”.

Por ello aseguró que, en el mercado laboral, la segmentación se traduce en trayectorias inestables. Una proporción importante de trabajadores alterna entre empleos formales e informales a lo largo de su vida, lo que dificulta la acumulación de experiencia y reduce las posibilidades de acceder a una pensión o a servicios de salud continuos.

Pese al diagnóstico, Levy consideró que el país tiene una oportunidad clara. Corregir estas distorsiones permitiría elevar la productividad, mejorar la protección social y aumentar la recaudación sin necesidad de mayores cargas fiscales. Para ello, dijo, se requiere una estrategia integral y acuerdos de largo plazo que vayan más allá de medidas aisladas.