Trump y Brendan Carr acabaron con la independencia técnica de la Comisión Federal de Comunicaciones: Bloomberg

-Quizás la huella más trascendental que Carr dejará en Washington sea su cesión de la soberanía de la agencia a la Casa Blanca
-Quizás la huella más trascendental que Carr dejará en Washington sea su cesión de la soberanía de la agencia a la Casa Blanca

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El “Lanzallamas” de la FCC contra los medios de comunicación, Brendan Carr y el fin de la neutralidad institucional ocupan una de las historias centrales de la edición de mayo de la revista impresa de la agencia de noticias financieras y bursátiles Bloomberg. 

En el texto se destaca que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos, un organismo que desde 1934 se había jactado de su ecuanimidad e independencia técnica, enfrenta hoy una metamorfosis radical.

Bajo el liderazgo de Brendan Carr, la agencia ha pasado de ser un árbitro de telecomunicaciones a convertirse en un ariete político de la administración Trump, poniendo en jaque el ecosistema de medios y las garantías de la Primera Enmienda así como la autonomía técnica en materia de gestión del espectro desde el Estado de la Unión Americana.

Carr, dice Bloomberg, pasó de burócrata bipartidista que almorzaba con liberales, a operador MAGA cuando vio que Trump necesitaba un abogado para pelear la Section 230. Su historial de cambiar de equipo en NFL refleja cómo cambió de bando político. Su ex-jefe en Wiley lo resume: “Sabe a dónde quiere llegar, no cómo. Es una conversación: ¿cómo llego de A a B a C?

La Section 230 de la Communications Act of 1934, incluida en la Communications Decency Act of 1996 (CDA), es una pieza clave en la legislación de internet de Estados Unidos. Esta norma protege a los proveedores de servicios en línea, como redes sociales y plataformas digitales, al exonerarlos de responsabilidad por el contenido generado por los usuarios. Gracias a esta inmunidad legal, las grandes plataformas digitales han operado sin regulación externa, fomentando un entorno autocontrolado en la industria

Del consenso técnico a la trinchera MAGA

Durante el primer mandato de Donald Trump, la FCC —liderada entonces por Ajit Pai— mantuvo una distancia prudente de las guerras culturales de Washington. El mayor conflicto de esa era fue la disputa por la neutralidad de la red, un tema de gestión de tráfico de datos que, aunque polémico, se mantenía en el terreno de lo regulatorio.

Hoy, el panorama es opuesto. Brendan Carr ha alineado los objetivos de la agencia con la retórica de la Casa Blanca contra las “noticias falsas”. Su objetivo no es solo técnico, sino punitivo: ha puesto en la mira a figuras del late-night como Jimmy Kimmel y Stephen Colbert, sugiriendo que la programación televisiva debe ser “equilibrada” mediante la aplicación estricta de la doctrina de tiempo igualitario para candidatos.

El cambio más trascendental —y preocupante para los mercados— es la renuncia de la FCC a su propia autonomía. En una audiencia de supervisión ante el Congreso, Carr rompió con décadas de jurisprudencia al afirmar que la FCC no es una agencia independiente y que el presidente tiene la facultad de destituir a sus comisionados sin causa justificada.

Esta postura no solo contradice los estatutos fundacionales de la agencia, sino que envía una señal de alerta a las empresas de telecomunicaciones: la regulación ya no responderá a criterios técnicos de competencia, sino a la voluntad política del Ejecutivo.

Quienes conocen a Carr lo describen como un camaleón político de alta eficacia. De ser un burócrata bipartidista que cultivaba relaciones en ambos espectros, pasó a ser el arquitecto legal de la batalla contra la Sección 230, la norma que protege a las plataformas tecnológicas de la responsabilidad por el contenido de terceros.

Su exjefe en la firma Wiley resume su ascenso con una frase que define su modus operandi: “Sabe a dónde quiere llegar, no cómo. Es una conversación: ¿cómo llego de A a B a C?”.

Para los inversionistas y directivos de medios, el “lanzallamas” de Carr representa un riesgo regulatorio sin precedentes. Si la FCC se convierte en una extensión de la Casa Blanca:

  • Fusiones y Adquisiciones: Podrían ser bloqueadas o aprobadas basándose en la afinidad política de las empresas (como se intentó con Sinclair Broadcast Group en el pasado).
  • Concesiones de Radio y TV: La amenaza de revisar licencias por “falta de equilibrio” se convierte en una herramienta de censura indirecta.
  • Incertidumbre Jurídica: La falta de independencia debilita la confianza institucional necesaria para inversiones a largo plazo en infraestructura digital.
  • El balance: La FCC de Carr ya no busca regular el espectro radioeléctrico; busca regular el discurso. En la nueva era de Washington, la neutralidad parece ser la primera baja en el campo de batalla de las telecomunicaciones.

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