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En el marco del Día Mundial de la Obesidad, celebrado el 4 de marzo, especialistas nacionales e internacionales coincidieron en un punto central: la obesidad sigue subestimándose. Aunque afecta a millones de personas, con frecuencia se normaliza o se reduce a una cuestión de imagen corporal. Pero ¿tiene solución?, ¿como debe abordarse?, información, respuestas y propuestas se compatieron en el “El Conversatorio: Día Mundial de la Obesidad 2026” moderado por el Dr. Julio Morfín.
Obesidad como enfermedad crónica y multifactorial
Los participantes del conversatorio coincidieron en que la obesidad no puede seguir tratándose como un problema estético, sino como una enfermedad crónica que afecta múltiples sistemas del cuerpo. El Dr. Enrique Caballero señaló que el exceso de peso está asociado con diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad cardiovascular, renal y hepática, y que muchas veces se tratan las consecuencias sin atender la causa raíz.
El Dr. Simón Barquera enfatizó que durante años se culpó a las personas por su condición, ignorando la influencia de los sistemas alimentarios, sociales y económicos. Subrayó que la obesidad afecta a toda la sociedad y requiere acciones coordinadas entre sectores clínicos, gubernamentales y comunitarios.
El exceso de peso se ha vuelto tan común que ha perdido su carácter de alerta, a pesar de que está relacionado con múltiples enfermedades. El resultado es un problema que avanza sin ser atendido desde su origen.
La posibilidad de prevención o solución
Los especialistas coincidieron en que la obesidad sí tiene solución, pero no rápida ni aislada. El tratamiento efectivo requiere prevención, cambios sostenidos en el estilo de vida y atención médica profesional.
El Dr. Antonio González explicó que incluso reducciones moderadas de peso pueden generar mejoras metabólicas relevantes. La clave no es la rapidez, sino la continuidad y el acompañamiento adecuado.
La causa científica y el contexto
No toda la grasa corporal tiene el mismo impacto. El Dr. Caballero explicó que la grasa visceral, acumulada en el abdomen y alrededor de órganos, está directamente asociada con alteraciones metabólicas y daño a órganos como hígado, corazón y vasos sanguíneos.
Este proceso puede iniciar desde edades tempranas, incluso en personas que aún no presentan enfermedades diagnosticadas.
Las herramientas para la “acción”
El abordaje incluye alimentación, actividad física, atención psicológica y, en algunos casos, medicamentos o cirugía. Los especialistas advirtieron que los tratamientos farmacológicos no sustituyen los cambios de estilo de vida.
El Dr. Simón Barquera subrayó que las políticas públicas, como el etiquetado frontal y la regulación de alimentos en escuelas, son herramientas clave para reducir riesgos a nivel poblacional.
La decisión concreta disponible
El primer paso no es un medicamento ni una dieta extrema… es reconocer la obesidad como enfermedad y hablar de ella sin estigma.
Buscar información confiable, acudir a profesionales de la salud y tomar decisiones preventivas son acciones disponibles hoy. No requieren esperar a que aparezca una complicación.
Preguntas frecuentes y sus respuestas
- ¿Por qué la obesidad se considera una enfermedad crónica?. Porque tiene causas multifactoriales y requiere manejo a largo plazo.
- ¿Qué enfermedades se asocian al sobrepeso y la obesidad?. Diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular y daño hepático.
- ¿Cuál es la diferencia entre grasa subcutánea y grasa visceral?. La visceral se asocia a mayor daño metabólico.
- ¿Son suficientes los medicamentos para tratar la obesidad?. No, deben acompañarse de cambios en el estilo de vida.
- ¿Qué papel tienen las políticas públicas en la prevención de la obesidad?. Crear entornos que faciliten decisiones saludables.







