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Los resultados del proceso de consulta nacional señalan que la revisión del tratado debe centrarse en mejorar su implementación, fortalecer los mecanismos de solución de controversias y atender obstáculos que afectan la competitividad regional.
Los resultados de las consultas públicas realizadas en México para preparar la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá ( T-MEC ) identificaron diversos retos en la operación del acuerdo comercial, principalmente en materia regulatoria, logística y comercial, que deberán atenderse para fortalecer su funcionamiento y aprovechar mejor la integración productiva de América del Norte.
El ejercicio, coordinado por la Secretaría de Economía, recogió opiniones de empresas, cámaras empresariales y asociaciones industriales, quienes coincidieron en que la revisión del tratado debe enfocarse en mejorar su implementación práctica, garantizar el cumplimiento de sus disposiciones y fortalecer los mecanismos de cooperación entre los tres países.
Entre los hallazgos más relevantes del proceso destaca la necesidad de asegurar el funcionamiento efectivo de los mecanismos de solución de controversias, preservar las reglas de origen vigentes y avanzar en la homologación de normas técnicas y regulatorias que actualmente generan barreras para el comercio regional.
Los participantes también señalaron que la revisión del acuerdo representa una oportunidad para reforzar la competitividad de América del Norte frente a otras regiones del mundo, mediante mayor coordinación industrial, tecnológica y logística entre México, Estados Unidos y Canadá.
Medidas unilaterales y barreras regulatorias
Entre las principales preocupaciones identificadas en las consultas destacan las medidas unilaterales adoptadas por Estados Unidos bajo disposiciones comerciales que permiten imponer aranceles por razones de seguridad nacional, lo que ha afectado a industrias como el acero y el aluminio.
Los sectores productivos también señalaron la falta de armonización en normas técnicas, sanitarias y ambientales entre los tres países, lo que puede generar costos adicionales para las empresas y dificultar la integración de las cadenas de valor regionales.
Otro de los riesgos señalados es la triangulación comercial, es decir, la entrada de productos provenientes de terceros países que utilizan a México como plataforma para acceder al mercado estadounidense.
Obstáculos internos para la competitividad
Además de los retos vinculados directamente con el tratado, el informe identifica diversos factores internos que afectan la capacidad de México para aprovechar el acuerdo comercial.
Entre ellos destacan la necesidad de fortalecer la infraestructura logística, modernizar los cruces fronterizos y mejorar los procesos de inspección para agilizar el comercio entre los tres países.
Los participantes también mencionaron la importancia de contar con un suministro energético suficiente y competitivo para la industria, así como reducir cargas regulatorias que pueden afectar la inversión y el desarrollo de nuevas cadenas productivas.
Valoración positiva del tratado
A pesar de los retos identificados, las consultas también reflejan una valoración mayoritariamente positiva del tratado entre los actores económicos.
Una parte importante de los participantes considera que el T-MEC ha tenido un impacto muy positivo en la economía mexicana, mientras que otro grupo significativo lo califica como positivo.
Las opiniones negativas o críticas representan una proporción menor dentro de las respuestas recabadas durante el proceso de consulta.
En términos generales, los sectores productivos coinciden en que el acuerdo comercial ha sido un instrumento clave para la certidumbre jurídica, la atracción de inversión y el fortalecimiento de las cadenas de valor que conectan a México con Estados Unidos y Canadá.
Desigualdad regional en el aprovechamiento del tratado
El análisis también señala que los beneficios del T-MEC no se distribuyen de manera uniforme en el país.
Mientras los estados del norte —con mayor infraestructura industrial y logística— han logrado integrarse más profundamente en las cadenas de valor de América del Norte, las regiones del sur-sureste enfrentan mayores barreras estructurales que limitan su participación en el comercio regional.
En ese contexto, el informe concluye que el tratado sigue siendo un instrumento estratégico para la economía mexicana, pero que su revisión representa una oportunidad para mejorar su operación, fortalecer la competitividad regional y ampliar los beneficios del comercio en todo el territorio nacional.
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