Cuenta regresiva: el trofeo del Mundial llega a México rumbo a 2026

El trofeo oficial de la Copa del Mundo arribó a México como parte de la gira internacional previa al Mundial de 2026, en una visita que marca el inicio formal de la cuenta regresiva para la máxima justa del futbol internacional y reactiva la expectativa en torno a la organización del torneo.

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El trofeo oficial de la Copa del Mundo arribó a México como parte de la gira internacional previa al Mundial de 2026, en una visita que marca el inicio formal de la cuenta regresiva para la máxima justa del futbol internacional y reactiva la expectativa en torno a la organización del torneo.

Custodiado bajo estrictas medidas de seguridad y trasladado en un estuche especialmente diseñado para su protección, el trofeo es uno de los símbolos deportivos más reconocidos en el planeta. Desde 1974 se entrega al campeón del certamen organizado por la FIFA y sustituyó a la antigua Copa Jules Rimet. La pieza actual fue diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga y representa a dos figuras humanas sosteniendo el mundo.

El galardón mide 36.8 centímetros, pesa 6.1 kilogramos y está elaborado en oro sólido de 18 quilates, con una base de malaquita verde. A diferencia de lo que ocurría en el pasado, el campeón no conserva el trofeo original de manera permanente; desde 2006 recibe una réplica oficial bañada en oro, mientras que el original permanece bajo resguardo de la FIFA.

La visita a México tiene un significado especial de cara a 2026, cuando el país será sede del Mundial junto con Estados Unidos y Canadá. Se tratará de la primera Copa del Mundo organizada por tres naciones y la primera con un formato ampliado a 48 selecciones, lo que implicará un aumento en el número de partidos y en la movilización de aficionados.

Para México, la edición de 2026 consolidará un hito histórico: será el único país en albergar tres inauguraciones mundialistas, tras las ediciones de 1970 y 1986. En ambos torneos, el país fue escenario de momentos que marcaron la memoria colectiva del futbol internacional y que hoy forman parte de su narrativa deportiva.

Durante su estancia, el trofeo participa en eventos protocolarios con autoridades federales y locales, representantes del comité organizador y aliados comerciales. También forma parte de exhibiciones controladas dirigidas a invitados y aficionados, dentro de una estrategia de promoción global que busca acercar el símbolo del Mundial a distintas sedes alrededor del mundo antes del arranque del torneo.

En territorio mexicano, los partidos del Mundial 2026 se disputarán en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. En la capital, el histórico Estadio Azteca será nuevamente protagonista, tras un proceso de modernización para cumplir con los estándares internacionales en materia de infraestructura, hospitalidad, conectividad y experiencia para el espectador.

Las autoridades han subrayado que el Mundial representa no solo un acontecimiento deportivo, sino una oportunidad económica y de proyección internacional. Se prevé un impacto en sectores como turismo, servicios, transporte, comercio y construcción, además de una amplia exposición mediática para las ciudades sede.

La llegada del trofeo, más allá del protocolo, funciona como un recordatorio tangible de lo que está en juego: la organización de un evento de escala global que concentrará la atención de millones de personas. Con su presencia en México, se activa oficialmente la cuenta regresiva hacia 2026, en un contexto de preparación logística, inversión en infraestructura y expectativa deportiva.

A poco más de un año del silbatazo inicial, el trofeo vuelve a territorio mexicano no como premio, sino como símbolo anticipado de una fiesta que el país está listo para volver a recibir.

 

 

 

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