Agregar “valor humano” a la producción a gran escala

Agregar “valor humano” a la producción a gran escala. Revista Fortuna

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Por Esben Østergaard*

El paradigma actual de “trabajo”

Junto a toda acción laboral, siempre han existido los tipos de trabajo que pueden ser difíciles, exigentes y lentos en muchas ocasiones, pero que normalmente se consideran por las personas como “trabajos que no me gustan hacer, pero los hago”.

Incluso, estudios recientes sugieren que el trabajo que implica un mayor control de los empleados y, por lo tanto, un mayor compromiso, se percibe como menos “laboral”.

De alguna manera, un trabajo como este se asemeja más a la agricultura preindustrial y los oficios calificados, donde los trabajadores mismos vendían, y en muchos casos consumían, los frutos de su propio trabajo.

“Es un hecho comprobado que, la tecnología de automatización crea empleos.”

Creo que los trabajos, incluso los trabajos de fábrica, del futuro tendrán más en común con este tipo de trabajo que con los tipos más o menos “robóticos” de mano de obra de la actualidad.

Serán trabajos que dan a los trabajadores la oportunidad de poner más de sí mismos en los productos que fabrican, agregando valor para quienes los compran y para los propios trabajadores.

Habrá trabajos que permiten que las artesanías o productos de calidad, perdidos en anteriores revoluciones industriales, vuelvan a entrar en juego.

La tecnología crea empleos, pero…

A pesar de los temores de las personas, la historia muestra que los avances tecnológicos, incluidos los que dan lugar a revoluciones industriales, en realidad son creadores de empleo.

Es un hecho comprobado que, la tecnología de automatización crea empleos.

De hecho, las fábricas que han implementado robots de colaboración han aumentado significativamente sus ganancias, y no al contrario.

Entre 20 por ciento y 80 por ciento de un trabajo determinado puede involucrar tareas automatizables, pero ningún trabajo es 100 por ciento automatizable.

Sin embargo, sí existe un elemento de desplazamiento involucrado.

Los nuevos trabajos que la sociedad crea con base en los avances tecnológicos disruptivos se crean en diferentes campos.

En muchos casos, también se crean en diferentes geografías alrededor del mundo.

En muchas de ellas, se comenzaron a perder empleos, mientras que en otras se enriquecieron campos laborales gracias a las nuevas tecnologías.

El resultado en concreto, un aumento neto del empleo, pero pérdidas locales que, a menos que se aborden a través de capacitación laboral específica y otras iniciativas, pueden generar malestar y, por supuesto, un mayor temor a la tecnología.

Tareas rutinarias frente a trabajos enriquecedores

Un escenario con un mayor matiz que acentúa los efectos de la automatización en el trabajo humano es hablar de “tareas” en lugar de “trabajos”.

La automatización realmente no “roba trabajos”.

Sin embargo, hace que ciertas tareas sean redundantes y, por lo tanto, puedan desaparecer, mientras que también crea nuevas tareas.

De acuerdo con un reciente estudio desarrollado por Harvard Business Review sobre tareas automáticas, entre 20 por ciento y 80 por ciento de un trabajo determinado puede involucrar tareas automatizables, pero ningún trabajo es 100 por ciento automatizable.

Esto significa que algunos trabajos sufrirán modificaciones y, por lo tanto, cambiarán más que otros. Pero no son trabajos completos (definidos como una colección de tareas) los que desaparecen debido a la automatización.

El panorama hacia la innovación

La promesa de la última revolución industrial, la industria 4.0, no es solo la automatización completa de las fábricas.

También implica la automatización de pedidos de clientes, flujos de suministro de componentes, almacenamiento, logística y la integración de todos estos subsistemas en un entorno de producción de bienes total que prácticamente no implica trabajadores humanos.

El beneficio de estas configuraciones dentro de las fábricas es que pueden producir los bienes que las personas demandan rápidamente, con una alta calidad constante y un costo bajo sin precedentes.

Irónicamente, en el mismo momento en que la industria 4.0 ha comenzado a ganar terreno en las configuraciones de fabricación reales, ha surgido una tendencia de consumo global bastante diferente.

Desde cervezas artesanales hasta productos de lujo hechos a mano y en muchas ocasiones completamente personalizados, los productos que cuentan con la impronta inequívoca de la participación humana están en demanda como nunca.

Todas las personas buscan calidad y sofisticación que acompañan a los productos de clase mundial, pero también exigen el toque humano.

Estos productos no son solo artículos de lujo tradicionales hechos a mano.

También incluyen productos que solo se pueden fabricar utilizando técnicas de fabricación sofisticadas.

Y los signos de su creciente popularidad están en todas partes, desde los supermercados hasta las tiendas de electrónica e incluso los concesionarios de automóviles.

Es importante considerar esta tendencia como “el retorno del toque humano”, y pensar que la demanda de este tipo de productos se debe a la necesidad humana fundamental de conectarse con los demás.

No con simulaciones de otros en forma de robots, inteligencia artificial, entre otros. Pero seres humanos reales, con experiencias, fragilidades e historias por contar.

Esto es algo que la tecnología no puede reemplazar, porque los artefactos técnicos simplemente no son humanos.

Un nuevo tipo de fábrica …

La demanda masiva por el toque humano, o lo que a menudo se describe como “personalización masiva”, nunca se cumplirá con la fabricación a gran escala automatizada ni con los artesanos tradicionales que trabajan en sus propias tiendas o talleres.

Hoy, todas las personas buscan calidad y sofisticación que acompañan a los productos de clase mundial, pero también exigen el toque humano que obtienen de un pan genuinamente artesanal.

En los autos que gran parte de la población mundial conduce, la ropa que utiliza y las experiencias en las que invierte, quieren sofisticación en diseño, ingeniería y fabricación, pero también buscan una personalización cada vez más radical.

Los trabajadores que se necesitarán en las configuraciones para las nuevas industrias serán aquellos que tengan un valor particular para agregar al producto.

En otras palabras, buscan experimentar el toque humano en bienes manufacturados a gran escala o en masa.

Toque humano

Las configuraciones para las industrias 5.0 harán que los productos tengan un alto valor agregado, donde dicho valor constituya exactamente el “toque humano”.

Cómo se expresa este toque humano en un producto determinado dependerá del producto.

Podría ser solo la historia real de la participación experta de una persona en la producción de una prenda de vestir.

Puede ser una cierta calidad de construcción que las máquinas, sin importar cuán sofisticadas sean, no pueden producir sin una guía humana, una cualidad que las personas pueden sentir cuando usan el producto.

El tipo de fábrica que se necesita para producir dichos bienes a una escala y un costo que haga que la producción sea económicamente viable dependerá de la tecnología.

Pero no la tecnología que opera sin la intervención humana en una fábrica totalmente automatizada.

Será una tecnología que colaborará con los trabajadores y, donde el toque humano está involucrado, esto servirá como una herramienta que permita a los trabajadores contribuir con el valor que agregan al producto.

…un nuevo tipo de trabajador

Los trabajadores que se necesitarán en las configuraciones para las nuevas industrias serán aquellos que tengan un valor particular para agregar al producto en cuestión.

No tienen que ser científicos de cohetes o cirujanos especializados.

Pero deben tener experiencia en un área que se requiere para darle al producto el grado de contacto humano que el mercado demanda de él.

Estas tendencias laborales y de empleo asociadas ayudarán a humanizar el trabajo.

Pueden practicar un método en particular o utilizar su ojo perspicaz u otros sentidos para evaluar y trabajar para realizar ajustes.

O, tener una comprensión especial de los materiales y procesos de fabricación. En otras palabras, podrían ser expertos en la práctica de la creatividad.

Lo que no se necesita son trabajadores que se pasen el día realizando tareas aburridas, repetitivas o trabajos peligrosos.

Los robots y otras máquinas pueden y harán que esto funcione mejor. Se acabaron los días del trabajador de línea de la vieja escuela.

El futuro de las fábricas

De cara hacia el 2035, la industria 4.0 y sus fábricas automatizadas serán una parte vital de la fabricación de los productos.

El mundo necesita millones de productos que no requieran un “toque humano” para ser valiosos.

Un estante no necesita el toque humano, ni tampoco un microprocesador.

Estos productos se fabricarán en espacios con pocos o ningún empleado tradicional.

Y las sociedades que quieren estar preparadas para este escenario probablemente deberían estar educando a los jóvenes para programar y operar las tecnologías de automatización.

Pero también habrá muchas, muchas más fábricas de industria 5.0 en 2035, y estas fábricas emplearán trabajadores en el piso.

Requerir talentos exclusivamente humanos como creatividad, arte, comprensión de materiales y procesos, gustos exigentes, comprensión de diversas costumbres y juicio complejo, estos trabajos no se parecerán en nada a los trabajos de fábrica que pensamos en la actualidad.

Se asemejarán más a los “trabajos gratificantes”. Dichos trabajos serán trabajos para seres humanos, no para máquinas.

Serán trabajos que desafían la antigua definición de trabajo como ” trabajos que no me gustan hacer, pero los hago”.

No garantizarán que las personas de todo el mundo amen sus trabajos, no llevarán a ninguna utopía.

Pero es importante tener presente que estas tendencias laborales y de empleo asociadas ayudarán a humanizar el trabajo y hacer que el mundo sea un mejor lugar para trabajar.

* Director general de tecnología y co-fundador de Universal Robots. Compañía fabricante y el inventora de los robots colaborativos industriales (cobots), con sede en Odense, Dinamarca.


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