Meritocracia mexicana

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Manuel Arroyo1 El Financiero

En medio de los cambios tecnológicos que experimentó la televisión, de la privatización del paquete de medios del gobierno y de la transición de empresas de cable a compañías de telecomunicaciones, la empresa COMTELSAT se insertó en un mercado poco atendido y con gran potencial de crecimiento.

Fundada por Manuel Arroyo hace dos décadas, esta empresa mexicana hoy emplea a más de 2,700 personas y factura al menos 450 millones de dólares. Si bien inició con la proveeduría de componentes para la instalación de antenas parabólicas, COMTELSAT evolucionó de forma acelerada hasta convertirse en un sofisticado proveedor de soluciones integrales para nuevas compañías con participación en el mercado de la televisión, reservado a unos cuantos jugadores hasta hace unos años.

La historia de COMTELSAT, relatada puntualmente por su fundador y que se presenta en la edición número 116 de la revista Fortuna, Negocios y Finanzas,  demuestra que la economía mexicana ofrece grandes oportunidades a emprendedores con visión y decisión de competir.

Manuel Arroyo, de sólo 37 años, logró un acierto empresarial al estilo de aquellos conseguidos por empresarios regiomontanos en el siglo pasado con industrias como la del vidrio, el acero o los alimentos.

Hoy, COMTELSAT es la única empresa en México que ofrece soluciones integrales y desarrollo de proyectos “Llave en Mano”. Así, el empresario de sectores como el de las telecomunicaciones que desea entrar al negocio de la televisión tiene en COMTELSAT un proveedor de soluciones integrales cuyos servicios reducen sustancialmente las inversiones durante la curva de arranque de un nuevo negocio.

En Brasil, Argentina, Nicaragua, El Salvador y en media docena de países, la empresa fundada por un inquieto joven mexicano se ha convertido en referencia en el mercado.

En México, los estudios de televisión y la transmisión de señales de propuestas televisivas como Milenio Diario, ESPN y algunas del Canal Once cuentan con el sello de COMTELSAT. La propia expansión de Telmex, a través de Claro TV,  recibieron la asesoría de los expertos de la firma mexicana que ya ha recibido ofertas de adquisición.

Sin embargo y, paradójicamente, no han sido estos logros los que colocan a Manuel Arroyo en los reflectores sino su decisión de rescatar al periódico El Financiero, una empresa periodística que entre 1990 y 2002 escribió una historia de éxitos periodísticos conviertiéndose en la referencia obligada de empresarios nacionales y extranjeros, pero también de funcionarios del gobierno federal y estatales.

El Financiero, una marca con un alto valor en el mercado de la prensa mexicana, enfrentaba una difícil situación que lo llevó a asumir grandes deudas con el gobierno federal, con sus trabajadores y proveedores. Aunque los términos de la transacción no fueron revelados oficialmente por la COMTELSAT, se sabe que la operación habría contemplado al menos 300 millones de pesos en deudas, pasivos laborales contingentes y el pago en efectivo de al menos 5 millones de dólares a los accionistas.

Arroyo dice durante la entrevista que será en un par de años cuando el periódico El Financiero, bajo su administración alcance el punto de equilibrio.

Manuel Arroyo, El Financiero y COMTELSAT se colocan bajo el escrutinio de la opinión pública en un momento en el que la prensa mexicana enfrenta un momento decisivo. Con COMTELSAT, sin embargo, está garantizada su transición tecnológica, mientras Arroyo se prepara a reclutar a los mejores periodistas para reposicionar a El Financiero. Sus retos, reconoce, son en materia comercial para recuperar a los clientes de la firma.

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