Penoso inicio de 2013, anticipa Merrill Lynch para México

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  • Perspectiva macro. 2013 se distinguirá por la discusión de reformas fiscales y energéticas significativas. Anticipamos un crecimiento del PIB de 2.8% para 2013, con un segundo semestre más fuerte que el primero, de acuerdo con Carlos Capistrán, economista en jefe para México de Bank of America Merrill Lynch. En un escenario en el que el precipicio fiscal de Estados Unidos se resuelve de manera favorable, México podría crecer alrededor del 3.5%. La inflación oscilará entre 3.5% y 4.5%, para cerrar 2013 al 4%, impulsada por una continuación de la actual política del precio de la gasolina. Sin embargo, prevemos que Banxico se mantenga en pausa durante todo el año próximo.
  • Principales riesgos. Que el precipicio fiscal afecte la actividad más, o menos, de lo que prevemos; que haya un impasse político o que las reformas decepcionen; que se registre volatilidad financiera por el ambiente de seguridad en México y la crisis de Europa; que Banxico comience un ciclo de apretamiento monetario en el segundo semestre de 2013.
  • Estrategia. Entramos a 2013 con el peso como nuestra divisa regional favorita, gracias a la subvaluación que presenta, a los prospectos de reformas estructurales y a los bajos riesgos de intervención. Recomendamos posiciones largas de peso contra dólar canadiense, yen japonés y el peso chileno a través de opciones, en la medida de lo posible. Para las tasas locales, Capistrán recomienda receivers de la tasa de 2 años y steepeners de 2 contra 5 años. En el mercado de bonos recomendamos posiciones largas en los sectores de 20 y 30 años, pues la curva sigue estando estructuralmente empinada. Recomendamos reducir la ponderación de deuda extranjera mexicana en el portafolio, debido a los riesgos del precipicio fiscal. Damos preferencia a los bonos regionales de grado de inversión y de Venezuela.

Bache de la actividad al comienzo de 2013

México sigue estando muy atado a la economía de Estados Unidos, pues alrededor de un tercio del PIB son exportaciones, y alrededor de tres cuartos de éstas tiene como destino el mercado estadounidense. Dada la reciente debilidad de la producción industrial de Estados Unidos y el potencial efecto de su precipicio fiscal, México seguirá atravesando un periodo de baja actividad que estará presente en la primera mitad de 2013.

Anticipamos, señala el analista, un crecimiento del 2.8 en 2013, seguido de un rebote a 3.5% en 2014, a la vez que Estados Unidos aumenta su propio crecimiento. Lo anterior es nuestro escenario base, en el que Estados Unidos crece 1.5% en 2013, afectado por el precipicio. Si Estados Unidos logra crecer por encima de 2%, entonces México podría registrar un crecimiento más cercano a 3.5% en 2013.

México ha registrado un crecimiento mayor a su potencial en los últimos tres años, impulsado por la estabilidad de los costos unitarios de mano de obra en los sectores manufactura y automotriz. Dicho crecimiento es el doble de lo que Estados Unidos ha logrado desde la crisis y, en nuestra opinión, dice, se debe en parte al aumento del potencial de crecimiento del país, lo que nos da un panorama muy positivo para el mediano y largo plazo.

Evidencia de ello es que:

  1. México está entrando en un boom demográfico;
  2. más de una década de estabilidad macro ha anclado el sistema nominal, permitiendo a los precios reflejar más adecuadamente la escasez de la economía;
  3. México tiene un tipo de cambio flotante, que actúa como amortiguador contra choques externos, en un contexto de sólidos balances fiscales, externos y financieros;
  4. una reforma laboral que fue aprobada recientemente permite mayor flexibilidad al mercado laboral y refleja la disposición de los políticos a aprobar reformas; finalmente,
  5. los avances de productividad en las manufacturas están ayudando a México a convertirse en un líder global del sector manufacturero.

Además de todo esto, está la posibilidad de que se aprueben reformas significativas. Si ha de cumplir con sus promesas de campaña, Enrique Peña empujará reformas estructurales tan pronto como la primera sesión del Congreso en 2013.

Una de éstas será la reforma fiscal para fortalecer las finanzas públicas y reducir la dependencia de los ingresos petroleros, que actualmente representan alrededor de un tercio de los ingresos totales. Esta reforma probablemente modificará la base tributaria del IVA, y posiblemente su tasa general (actualmente del 16%), entrando en vigencia en 2014, aunque nuestros pronósticos actuales de ese año aún no consideran el efecto de la potencial reforma fiscal.

La otra reforma importante se dará en el sector energético, que requiere modificaciones constitucionales para aumentar la participación del sector privado, a través de contratos de riesgo, por ejemplo. Sin embargo, incluso si es aprobada en 2013, su implementación podría prolongarse por el resto del sexenio de Peña.

Inflación cerrará 2013 cercana a 4%

Prevemos que la inflación se mantenga entre 3.5-4.5% anual durante 2013, impulsada por la inflación no subyacente. Aunque los efectos de la gripe aviar (2012) y la sequía en México (2011) se han estado disipando, la presión sobre los precios de los alimentos es un factor más global que local.

Por ello, consideramos que los altos precios internacionales de los commodities y la sequía de Estados Unidos seguirán elevando los precios de los alimentos, particularmente en el caso de aquellos productos que tienen algún grano como insumo. Aunque la apreciación del peso durante el año ayudará a atenuar las presiones sobre los precios internos, los riesgos son al alza.

El factor más importante que mantendrá la inflación alta en 2013 será una continuación de la actual política sobre el precio gasolina. La brecha contra los precios internacionales sigue siendo amplia, y el subsidio representa alrededor del 1.3% del PIB.

Como resultado, creemos que la nueva administración aumentará sus recursos manteniendo la política actual de implementar un incremento mensual de alrededor de 9 centavos, o incluso aumentando ese ritmo. Esta última posibilidad es la que hemos incorporado a nuestras proyecciones de inflación 2013. El efecto es importante, pues la gasolina tiene un peso de 4.2% en el INPC.

Banxico en pausa durante 2013, con riesgo
de escaladas para la segunda mitad

El banco central ha estado en pausa, haciendo un balance entre la inflación por arriba del techo del rango de variabilidad (4%), y la desaceleración de varios indicadores de la actividad económica, como las exportaciones. Sin embargo, la brecha del producto está moviéndose a territorio positivo y las presiones de demanda eventualmente incitarán a comenzar un ciclo de alza de tasas.

Esto, en nuestra opinión, no sucederá en 2013, pues nuestras proyecciones de la brecha del producto y la tasa de desempleo indican que las presiones de demanda no serán un problema durante el año. Aun así, hay que tener en cuenta que en nuestro escenario alternativo de mayor crecimiento las presiones de demanda se acumularán más pronto, por lo que percibimos riesgo de alza en tasas para el segundo semestre de 2013.

Otro factor a considerar es que las condiciones financieras siguen siendo holgadas, en relación a lo que se observaba antes de la crisis financiera, y que la inflación no ha estado por debajo de la meta del banco central (3%) desde 2006, a pesar de la caída de 6% que experimentó el PIB en 2009.

Con los choques de oferta que han llevado a la inflación más allá de 4% durante varios meses en 2012, y dada la probabilidad de que ésta se mantenga alta en 2013, el banco central estará considerando el momento correcto para ajustar su postura monetaria a una que sea consistente con su meta de inflación. Si los riesgos de Europa y Estados Unidos descienden lo suficiente, Banxico podría decidir comenzar un ciclo de alza en tasas antes de que la Reserva Federal retire su estímulo monetario. Esto también es un riesgo de que veamos aumentos de tasas hacia finales de 2013.

Estrategia de divisas en la región

Entramos a 2013 con el peso como nuestra divisa regional favorita, gracias a la subvaluación que presenta, a los prospectos de reformas estructurales y a los bajos riesgos de intervención. Recomendamos posiciones largas de peso contra el dólar canadiense (con opciones binarias de venta) y contra el peso chileno (con contratos futuros), como estrategias de valuación relativa con una exposición menor a los factores globales. Como alternativa con una beta alta, recomendamos posiciones largas de peso/yen japonés (con opciones binarias de compra), en tanto se resuelve la discusión sobre el precipicio fiscal de Estados Unidos.

Por el lado de las tasas locales, recomendamos receivers de la tasa de 2 años para compensar el aumento de 50 puntos base que ya se cotiza en los precios, así como steepeners de 2 contra 5 años. En el mercado de bonos, recomendamos posiciones largas en los sectores de 20 y 30 años, pues la curva sigue estando estructuralmente empinada.

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