Las fábricas de dinero

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La industria de la tecnología, telecomunicaciones, los energéticos, los minerales, la ropa, las ventas de supermercado al menudeo, y tanto como estos, la venta de cocaína, mariguana y drogas sintéticas, son hoy los negocios más lucrativos en el mundo. Tales sectores le redituaron a empresarios e inversionistas ganancias suficientes para ser incluidos en la lista de Forbes como billonarios.

¿Quién quiere ser millonario?, (Who wants to be a millonaire?) es el nombre y eslogan del programa de concursos más popular del mundo, que en septiembre de 1998, se transmitió por primera vez a través de la televisión británica. A la postre, el formato, que consiste en responder correctamente a preguntas de opción múltiple con un grado de dificultad creciente, fue replicado en decenas de países del mundo con igual aceptación. Y es que en su lógica radica el éxito: “¡Quién no quiere ser millonario!”.

 

Pero volverse millonario en un concurso sólo podría ocurrir en el imaginario televisivo, apostarle el futuro económico a un juego de azar o billete de lotería, es tan hipotéticamente posible como hallar una aguja en un pajar. La ventana al mundo real del dinero muestra que las riquezas no las generan los concursos sino los negocios, aunque tampoco cualquier negocio.

 

Año con año, desde hace 25, la revista estadounidense Forbes (especializada en el mundo de los negocios y las finanzas) enlista a las personas más ricas del planeta. La define como “la guía definitiva de la riqueza mundial”. Su indicador muestra no sólo el dinero que acumula un reducidísimo sector de la población, sino la tendencia de los negocios que influyen en la macroeconomía. También los errores o aciertos financieros que pueden llevar a un ejecutivo, empresario o innovador a convertir pequeños proyectos en grandes emporios, como en la última década ha ocurrido con inventos tecnológicos como Facebook, que convirtieron a su creador, Mark Zuckerberg, en el billonario más joven.

Elaborar el ranking anual le lleva al equipo de investigación de Forbes muchos meses de trabajo. Para saber el procedimiento, Fortuna contactó con Erin Carlyle, una de las periodistas del equipo de investigación de la revista, con su sede central en la Quinta Avenida de Nueva York, Estados Unidos. Es ella quien explica la manera en la que llegan a las populares listas:

 

“Para llegar a nuestra lista de billonarios mundiales hablamos con los billonarios y sus asesores, empleados, abogados, y hasta con sus rivales o competidores, como también con analistas especializados en cada sector. Registramos cada uno de los negocios de los billonarios, sus bienes inmuebles, los terrenos y las propiedades que venden, el arte que compran y hasta el dinero que donan. Para calcular sus fortunas registramos sus activos incluyendo sus participaciones en empresas públicas y privadas, bienes raíces, arte, aeronaves, yates, en fin, todos sus activos, pasivos, el flujo de efectivo; en suma todo lo que poseen y lo que dejan de poseer”.

 

Aquel año de 1987, cuando por primera vez se publicó la lista, aparecieron 140 personas con un capital mínimo de un billón de dólares, monto base requerido para ingresar al ranking; 25 años después, el número se incrementó casi 1000 por ciento: mil 226 personas aparecen en la lista correspondiente a 2012, que se difundió en marzo pasado.

 

La fortuna mínima –un billón de dólares– la acumulan 75 personas de las distintas regiones del mundo, y así, en orden ascendente se llega hasta 69 billones de dólares, la fortuna más alta para este año, y que corresponde al mexicano Carlos Slim Helú, quien por tercer año consecutivo ocupa la primera posición entre los adinerados. El capital total de los enlistados suma 4.5 trillones de dólares.

Luego, y siendo simplistas, podríamos concluir que la riqueza en el mundo se ha incrementado potencialmente, pero no para todos. No para los moldavenses, pueblo europeo cuya calidad de vida está muy por abajo del promedio de la población en ese continente; en Moldavia, 80% de la ciudadanía vive en extrema pobreza. El crecimiento de la riqueza mundial tampoco lo vieron reflejado los habitantes de Zambia, en el Sur de África, que en 2011 se colocó como el país más pobre del mundo, su economía depende básicamente de la producción y venta del cobre.

 

Y aunque un mexicano sea el más rico del mundo, el impacto tampoco se ve positivamente reflejado en el país, porque, en contraste, en el mismo periodo, en el cual Slim acumuló la riqueza suficiente para ocupar la posición estelar, millones de mexicanos se volvieron más pobres.

“Por cada millón de dólares que acumuló Carlos Slim se crearon dos mil 500 pobres en México, eso no quiere decir que él los creó, sino que el comparativo demuestra la terrible desigualdad que hay en el país y que ésta se ha agudizado aún más en los últimos años”, refiere el economista Mario Di Costanzo Armenta, graduado en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, actual legislador federal integrante de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados.
Acerca de los sectores que hoy son los más lucrativos a nivel mundial, Carlyle explica que “los sectores que generan la mayor riqueza en el mundo, según la lista de Forbes, son actualmente muy diversificados. El sector número uno es, por supuesto, inversiones, una categoría que incluye los hedge funds (fondo de inversión libre) hasta inversiones muy diversificados como los que tiene Buffet. Número dos en la lista de sectores que generan riqueza es, tal vez sorprendentemente, la moda y venta al por menor. Número tres es bienes raíces. La cuarta categoría es de fuentes diversificadas, es decir, empresarios cuya riqueza les es generada por empresas distintas; la categoría número cinco es la tecnología”.

 

Telecomunicaciones, negocio del futuro

El sector de las telecomunicaciones es uno de los que se avistan con más futuro en el mundo de los negocios, de allí las pugnas que en los últimos años hemos visto entre los competidores, mismas que han llegado a tintes políticos y un fuerte impacto incluso en el ámbito legislativo.

 

Como economista y experto en finanzas, Mario Di Costanzo ve dicho sector como “el gran negocio del futuro”. Más que la televisión, “el sector de telecomunicaciones es el que está generando muchísimas ganancias”, explica. No en balde es ese sector, según Forbes, el que más ha abonado a la fortuna de Carlos Slim.

El último año las telecomunicaciones le dieron a otros 19 empresarios las ganancias suficientes para llevarlos al club de billonarios: Ananda Krishnan, de Malasia; Sunil Bharti Mittal y Bhupendra Kumar Modi, India; Vladimir Yevtushenkov y Gleb Fetisov, Rusia; Denis O’Brien, Irlanda; Naguib Sawiris, Egipto; Najib Mikati y Taha Mikati, Líbano; Jan Kulczyk, Polonia; John Caudwell, Mohammed Ibrahim y Charles Dunstone, Inglaterra; Richard Li, Hong Kong; Kenny Troutt, Estados Unidos; Ren Zhengfei, China; y Murat Vargi, de Turquía.

 

Aunque no está de más decir que no son solamente las telecomunicaciones en estricto sentido del negocio, sino el control oligopólico o monopólico que en algunas regiones se tiene de éstas.

 

El economista Juan José Dávalos, docente de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, destaca que la lista de las grandes fortunas que documenta Forbes expone cómo “en medio de un grave contexto de crisis mundial, atizada desde la debacle de los fondos soberanos de la Unión Europea, que está sin duda alimentando la posibilidad de una recesión mundial, hasta el momento se ha fortalecido el dólar en la economía internacional”. Explica que “las mayores corporaciones de Estados Unidos, como Wal Mart, han obtenido enormes ganancias; en tanto que Exxon Mobil ha sido, después de Wal Mart, la segunda mayor empresa. Curiosamente, grandes organismos financieros en los cuales se jugó con cuantiosos recursos públicos hasta 2008, como Fannie Mae y Freddie Mac, siguen reportando pérdidas, al igual que Bank of America”.

Las riquezas de México

 

Nuestro país es clave para las fortunas que año con año son cuantificadas por Forbes para su famoso ranking. Este año 11 empresarios mexicanos ingresaron a la lista. Sus fortunas suman 129 mil 700 millones de dólares. Aunque a la riqueza que acumula cada uno de ellos abonan sus negocios expandidos en distintos puntos de mundo, sus operaciones principales son dentro de México, lo que significa que el país es aún un gran generador de riqueza.

 

Los rubros de servicios, las minas, tiendas de autoservicio, los servicios financieros, y como ya se comentó, las telecomunicaciones, y también el tráfico de drogas, son los principales sectores generadores de riqueza.

 

El ranking de billonarios es una ventana al mundo de los negocios legales e ilegales, cuestionables o polémicos, como encontrar a Slim con tantos billones y detrás de sí una historia de acusaciones múltiples de prácticas monopólicas, pero exaltado también por su altruismo; y en la misma lista, aunque con una fortuna muchísimo menor –un billón de dólares– al sinaloense Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, quien en sólo una década se encumbró como el narcotraficante más poderoso del mundo y, atenidos a la lista de Forbes, el más adinerado.

 

Durante tres años consecutivos Slim ha conservado su posición en esa lista, pese a que en el último año perdió cinco mil millones de dólares. Su fortuna disminuyó de 74 mil millones de dólares, a 69 mil millones. Ahora posee ocho mil millones de dólares más, que William Bill Gates, fundador de Microsoft, quien le precede en la lista, y 25 mil millones dedólares más que Warren Buffet, que con sus 44 mil millones de dólares ocupa la tercera posición.

Adinerados por el sector de las telecomunicaciones están también el accionista mayoritario de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, con la fortuna número seis de México y la 634 del mundo.

 

El mismo rubro de negocios, además de las ventas al por menor de las cadenas Elektra, colocaron a Ricardo Salinas Pliego, como el segundo mexicano más rico, y el número 37 del mundo, con 17.4 billones de dólares.

 

Luego está la minería, cuyas ganancias hicieron que los empresarios Alberto Baillères, propietario de Industrias Peñoles, y Germán Larrea, del Grupo México, se mantuvieran en la lista de Forbes. La fortuna de Baillères calculada en 16.5 billones de dólares, y 14.2 billones la de Germán Larrea, aun con el costo social que desde hace ya seis años ha arrastrado su corporativo, Grupo México, por la muerte de 65 mineros (en febrero de 2006), en su mina en Pasta de Conchos, municipio de San Juan de Sabinas, en la región carbonífera de Coahuila.

 

Después están los negocios de ventas al menudeo en las tiendas de supermercado de Wal Mart, que hacen que Jerónimo Arango posea cuatro billones de dólares, la fortuna número 276 del mundo.

Le sigue el negocio de la banca, cuyo lucro tiene a tres mexicanos entre los hombres más ricos del mundo: Roberto Hernández Ramírez, ex dueño de Banamex y actual miembro del Consejo de Administración del gigante financiero estadounidense Citigroup, con una fortuna estimada en 1.3 billones de dólares; Carlos Hank Rhon, del Grupo Financiero Interacciones, cuyos caudales se calculan en 1.4 billones; Roberto González Barrera, cuyos 1.9 billones de dólares son además del dinero que le produce Banorte, por las ganancias que le da su negocio Maseca; y también a Alfredo Harp Helú, con un billón de dólares.

 

Después del negocio de las tortillas está el de la droga. El narcotráfico es el otro sector generador de una de las fortunas enlistadas por la revista.

 

En términos estrictamente de negocios, el cultivo, la producción y la comercialización de mariguana, cocaína y drogas sintéticas, principal sector de negocios del cártel de Sinaloa, de Joaquín Guzmán Loera, es una de las industrias más redituables del país y de México para el mundo.

Edgardo Buscaglia, doctor en economía de la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign, y uno de los mayores expertos en temas de crimen organizado, define al cártel de Sinaloa como la organización criminal con la más formal estructura corporativa, que para lavar su dinero sucio utiliza amplios sectores económicos del país, que van desde instituciones educativas, constructoras, compañías de transporte, importadoras y exportadores, a pequeños negocios como gasolineras, talleres mecánicos, entre otros giros.

El equipo de investigación de Forbes calculó que a marzo de 2012, el patrimonio de Guzmán Loera es de un billón de dólares. Su posición entre los billonarios del mundo es la 1153.

A sus 54 años de edad, es el billonario número 10 de México y una de las personas más influyentes del mundo, el número 55 de una lista que encabeza el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

 

No es el primer narcotraficante que la publicación incluye en su ranking de billonarios. En 1987 aparecieron los colombianos Pablo Escobar Gaviria y los hermanos Jorge Luis, Fabio y Juan David Ochoa.

 

Guzmán Loera ingresó por primera vez al club de los billonarios en 2009, con una fortuna calculada entonces en un billón de dólares. Al cabo de los años el cálculo de su patrimonio es el mismo.

 

De manera que, atenidos a las estimaciones de la publicación, el líder del cártel de Sinaloa no ha visto minado su patrimonio, pese a los gastos que podrían generarle hacer frente a la “guerra” oficial contra el narcotráfico.

 

No sólo eso, en unos años, el sinaloense expandió sus negocios al menos en 52 países, explica Buscaglia, asesor de la Organización de las Naciones Unidas en temas de seguridad y delincuencia organizada.

 

Para calcular las fortunas de los narcotraficantes, el equipo de Forbes sigue los mismos criterios. El cálculo de la fortuna del sinaloense se estimó a partir de que se le atribuye 25% del comercio ilegal de droga en Estados Unidos.
“Guzmán aparece en la lista Forbes 2012 de multimillonarios por cuarto año consecutivo. Su ingreso a este grupo de elite siempre ha sido motivo de controversia, pero él no es ciertamente el primer señor de la droga de nuestra lista de los más ricos del mundo. En 1987, se incluyó a los magnates de la cocaína colombiana Pablo Escobar Gaviria y los hermanos Ocho Vásquez, Jorge Luis, Fabio y Juan David.

“La razón para la inclusión de estos nombres famosos siempre ha sido, y sigue siendo, muy simple: que cumplan con los requisitos financieros. Y ellos tienen exitosos negocios privados, aunque sus productos son bastante ilegítimos”, refiere la periodista Carlyle.

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