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Private Equity, la esperanza

En un país en donde los créditos son un bien escaso, el capital privado y sus operadores buscan caminos para obtener los recursos que necesitan miles de compañías mexicanas para convertirse en historias de éxito como sucedió alguna vez con Cinemex o Genomma Lab.


El mundo de los fondos de capital privado que operan en el país estuvo reunido el pasado 29 de abril para hacer un recuento de los avances que ha logrado en una labor de colocar semillas. Ahí estuvieron los principales promotores de esfuerzos notables y de los innovadores, para escuchar y escucharse, para proponer y exponer la amplitud de campos en los que ha logrado llevar su amplitud de modelos.

En conjunto representan inversiones estimadas para este 2010 por cerca de mil 100 millones de dólares, lo cual significa un sustancial incremento respecto al año anterior cuando movilizaron recursos por poco más de 400 millones de dólares.

Convencidos de que la empresa en México tiene potencialidades de encontrar caminos de expansión, dentro de un universo en el que “el crédito bancario es lo más difícil de obtener”, como lo hizo ver Alexander Rossi, de Latin Venture. Escucharon también un reto, que provenía del ámbito gubernamental: No podemos esperar a que lleguen los cambios estructurales… además de que no resuelven todo… El sector privado tiene que organizarse y dinamizar su actividad sin necesidad de ellos. Ahí está la experiencia del sector de la vivienda…les dijo Guillermo Babatz, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. “Eso les permitió crecer en la pasada década a un ritmo de 13% anual”.

A lo largo nueve horas, balances sectorizados, bienes raíces, infraestructura, energías renovables, salud, telecomunicaciones, educación, comercio, manufacturas electrónicas, innovación y tecnología, eficiencia energética, entre otros, pero también los hubo para mercados alternativos, para apoyar la transición a la formalidad, para proyectos de impacto específico, como “Mejora tu calle”.

En la reunión de expertos en capital privado, tuvo su espacio la “inevitable” trayectoria de la tasa de retorno, conocida como curva jota, en la que describe una caída inicial muy pronunciada, para estabilizarse en la madurez en niveles muy atractivos; más que mito es una herramienta para el seguimiento de los fondos, como lo expuso José Antonio Aguilar, de Nafin, poco antes de que le saliera del alma que “la compra de Banamex ha sido la mejor inversión de Citi en… su historia”.

Deloitte, la consultora internacional que lleva en México Jorge Schaar, presentó su encuesta anual entre los fondos de capital privado, donde aparecen resultados relevantes, como el incremento a 66% del número de empresarios dispuestos a tomar posiciones minoritarias, o que 37% de los recursos administrados por los private equity se sentirían cómodos de invertir en etapas tempranas de los proyectos.

Aunque el estudio también refleja que los principales impedimentos que encuentran los consultados, se centran en la falta de cultura de los empresarios nacionales (93%), valuaciones de los negocios fuera de la realidad (97%) y desconocimiento del producto “Venture capital” / Private equity (84%).

El acento, se puso en los Certificados de Desarrollo de Capital (conocidos como CKD’s). Su diseño y potencialidad, pero también en algunas propuestas de mejora y hacerlos que se parezcan más a los instrumentos estructurados que operan en otros países. Pero los gatekeepers que vienen asociados también tuvieron un papel relevante. Algunos de los más posicionados en la actualidad expusieron sus modelos diferenciados de servicios. Los hay desde la asesoría pura y altamente calificada hasta aquellos que están en condiciones de representar a sus clientes en consejos de administración de las empresas en las que tienen intereses.

Interesados en dejar bien posicionado el mensaje de que un socio local es el mejor camino para los gigantes y experimentados fondos de capital privado internacionales, quienes representan 52% de los integrantes de esta naciente industria.

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