Mario Campa, catedrático del ITESM y economista por el ITAM y Columbia, considera que si bien, luego del cierre de la economía por la pandemia y de la crisis por diseño que generó el impacto sanitario, el empleo se está recuperando aunque no al ritmo que se necesita.

“La caída en la producción y en el empleo es abismal aunque las últimas cifras que estaba revisando establecen que el empleo se está recuperando más rápido que la crisis del 2008 y 2009, de 2001 y en las de  de 1994 y 1995”.

Para el economista, la clave en el gobierno de López Obrador es la corrección de problemas estructurales como el impacto en la economía por el alza en los precios de la gasolinas, el incremento en las tasas de interés con el cual cerró el gobierno de Peña Nieto y, por supuesto, la recuperación en los niveles de inversión pública y privada.

“Lo más fácil hubiera sido recurrir al endeudamiento y comprometer el futuro de las nuevas generaciones”, dice Campa y asegura que aún habría un pequeño margen para reducir gasto corriente para seguir legitimando la política fiscal aunque aceptó que existe la necesidad de revisar una reforma tributaria pero progresiva limitando el impacto en las clases medias y bajas para no afectar su capacidad de consumo.

Gravar impuestos a los grupos con mayor poder adquisitivo, a los que critican al Presidente pero también a aquellos que lo acompañan.

Luis Foncerrada, asesor y economista de la Cámara Americana de Comercio (CAMCHAM), aseguró que tomando en cuenta que el 44.5% de la población, de acuerdo con datos del INEGI, tiene un ingreso diario menor al costo de la canasta básica para alimentarse, con lo que se agudiza la pobreza laboral, la economía enfrenta un momento social muy grave y dramático tanto por el desempleo como por la pobreza.

Por lo tanto, estos dos años del gobierno de López Obrador se caracterizarán por una ausencia de interés y preocupación por cuidar los ingresos y el empleo de la población.

“Los pobres son los más afectados, a pesar de las transferencias y los programas sociales, en estos dos años años y la pobreza se va a agudizar y la política de austeridad que se ha seguido en el peor momento al decidir no acudir a recursos de organismos internacionales”, dijo Foncerrada.

La paradoja, concluyó,  es que la deuda del país respecto del PIB, en 2020 cerrará en 54%, aumentó 10 puntos del PIB. Las implicaciones son mayor pobreza y desempleo.

Al tercer trimestre de 2020 y, en comparación con el 2019,  casi 4.2 millones de personas se excluyeron del mercado laboral, ya sea por desempleo o porque dejaron de participar en la actividad productiva de México.

 

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